domingo, 26 de noviembre de 2017

Revolución bolchevique: centenario de una trágica revolución


El pasado 7 de noviembre se cumplió el centenario de la toma de poder en Rusia por los bolcheviques bajo el mando de Vladimir Ilich Uliánov, más conocido por Lenin, cuyo cuerpo embalsamado sigue expuesto en el mausoleo de la Plaza Roja de Moscú desde su muerte en 1924. Cinco años de guerra civil condujo a que la “Gran Revolución Socialista de Octubre” triunfara en 1922, instalando el ideario de Karl Marx, padre del “socialismo científico”, como forma de fundamentar el Estado -marxismo- sobre una ideología materialista, atea y represora.

En 1997 se publicó El libro negro del comunismo: crímenes, terror y represión, escrito por profesores universitarios e investigadores europeos, con el propósito de dar a conocer los masivos crímenes cometidos en la U.R.S.S. y en los países vinculados a su órbita ideológica. El estudio cifra en torno a cien millones de muertes provocadas por el horror comunista, principalmente en la Unión Soviética (20 millones) y República Popular de China (65 millones). Entre sus víctimas se cuentan disidentes políticos, desertores del ejército, campesinos contrarios a la expropiación de tierras y, cómo no, católicos, ortodoxos y quienes profesaran públicamente una religión, porque la religión,  según Marx es “el opio del pueblo”; y la revolución debía acabar con Dios mediante el exterminio de los creyentes.

Meses antes del estallido de la revolución rusa, en un pueblecito de Portugal, la Virgen se aparecía a tres niños, Francisco, Jacinta y Lucía –los dos primeros canonizados en mayo de este año por el Papa Francisco en Fátima-. En la tercera de las seis apariciones acaecidas, advertía del peligro ruso para la paz en el mundo, pidiendo que el Santo Padre consagrara esta nación a su Inmaculado Corazón.

El bloque comunista empezó a desquebrajarse el 16 de octubre de 1978, cuando el cardenal Karol Wojtyla fue elegido Papa. En junio de 1979 hizo su primera visita como sucesor de Pedro a su tierra natal, haciendo un llamamiento a la historia y a la cultura de los polacos, a su verdadera identidad, lo que le convirtió en el principal enemigo mundial del sistema comunista. El pueblo polaco fue el primero en rebelarse contra el dominio marxista. En 1984, en la Plaza de San Pedro, ante la imagen de la Virgen de Fátima, conforme a los deseos de nuestra Señora, el Papa Wojtyla consagró todos los pueblos de Rusia a su Inmaculado Corazón. En sucesivos años las repúblicas soviéticas tiranizadas por el régimen comunista emprendieron el camino de la independencia del coloso ruso, hasta convertirse en países soberanos.

 El máximo exponente de la liberación del yugo comunista se produjo el 9 de noviembre de 1989 con la famosa caída  del vergonzoso muro de Berlín, construido por el régimen comunista alemán como “muro de protección antifascista” el 13 de agosto de 1961, que a decir verdad no era más que el impedimento material para que los alemanes del este de Berlín no pudieran huir a la zona berlinesa occidental. Berlín y Alemania volvían a ser una ciudad y una nación libre, unida veintiocho años después.

A pesar de que el mundo ya no corre peligro por la vigencia del “Telón de Acero”, los nefastos efectos de la aplicación ideológica del comunismo, continúa mostrándose en diversos países vulnerando los más elementales derechos individuales y colectivos, empobreciendo a las poblaciones que lo padecen  y negando cualquier posibilidad de dar opciones a iniciativas individuales a nivel político, económico o social. En términos categóricos, donde impera se sufre una dictadura en el más amplio sentido, supeditando vidas y haciendas al interés colectivo y coercitivo del Estado.

En los países donde no han acaparado el poder político, a los comunistas ya no se le conoce abiertamente por sus siglas, no pregonan arengas revolucionarias, no enarbolan el histórico emblema de la hoz y el martillo; han sustituido las fábricas por los platós de televisión y estudios radiofónicos; no necesitan imprenta para lanzar pasquines porque tienen las redes sociales para fomentar la demagogia y la mentira. Ahora son fácilmente distinguidos por su irrespetuosidad contra las personas e instituciones públicas, por sus algaradas callejeras contra el orden público y las leyes legítimas, su afán no es otro que demoler valores asentados en la convivencia pacífica de las sociedades a las que pertenecen. Siguen reivindicando la liberación de la clase trabajadora del capitalismo, pero viven de manera burguesa, acomodada y fastuosa. Son, realmente, el cinismo personificado.

La revolución de octubre de 1917 originó  la peor corriente ideológica que ha surgido en la humanidad, millones de personas fueron víctimas de esta barbarie, y la dignidad de millones de personas está sojuzgada  por ella.  Pervivirá hasta el final de los tiempos porque es la esencia del mal y su principal meta es destronar a Dios de las conciencias de los seres humanos. Con claridad meridiana lo expresaba Mijail Gorbachov en 1987 en un discurso pronunciado en Uzbekistán, en 1987: "El ataque a las religiones es el corazón de la revolución... No debe haber tregua en la guerra contra la religión, porque mientras la religión exista el comunismo no puede prevalecer". Para bien de la humanidad el ideólogo de la Perestroika se dio cuenta que el comunismo era un régimen fósil sostenido únicamente por la represión, convirtiéndose en uno de los dirigentes políticos más trascendentales de la historia, junto con Ronald Reagan y Margaret Thatcher.  

A finales de mes conviene recordar las intenciones del Papa Francisco para noviembre, próximo a concluir.


domingo, 12 de noviembre de 2017

Madrid, entre una querella y una beatificación


Con los votos a favor de los concejales de Ahora Madrid -así se hace llamar la agrupación política Podemos, en la capital de España- y del PSOE, el pasado día 31 de octubre el pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó la presentación de una querella criminal para que se investiguen los delitos cometidos en esta ciudad durante el franquismo. La vía judicial se abre ante el juzgado de guardia que corresponda para “determinar las circunstancias en las que fueron perpetrados; quienes fueron sus responsables directos e indirectos y, en su caso, que se proceda a su imputación, procesamiento, juicio y condena” para “contribuir a fortalecer la reivindicación de justicia para las víctimas”. Así se motiva en la página web del Ayuntamiento madrileño la decisión adoptada.

El 16 de octubre de 1977 se publicaba en el B.O.E. la Ley de Amnistía, que fue aprobada mayoritariamente en el Congreso de los Diputados por 296 votos a favor, 2 en contra, 18 abstenciones y 1 nulo. Esta ley abarcaba todos los delitos cometidos -incluso los de sangre- durante la guerra civil, el franquismo y los perpetrados hasta el 15 de diciembre de 1976. El conjunto de la izquierda española se mostró efusiva por su aprobación, partidos y sindicatos mostraron la necesidad de una ley tan amplia para asumir “el compromiso de reconciliación y perdón”. El principal y carismático líder del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, quería “hacer la cruz y raya sobre la guerra civil de una vez para siempre” y “superar definitivamente la división de los ciudadanos españoles en vencedores y vencidos de la guerra civil”. La querella, por tanto, desde el punto de vista jurídico choca frontalmente con esta ley, por lo que no cabe en modo alguno que prospere. La alcaldesa de Madrid, señora Carmena, jurista emérita de gran experiencia profesional, lo entiende perfectamente.

Llama poderosamente la atención esta prerrogativa municipal, precisamente en una ciudad con el peor pasado en cuanto a represalias cometidas en zona republicana desde el año 1936. Según datos aportados por distintos historiadores, durante la guerra civil española alrededor de 16.000 madrileños fueron víctimas de represión en Madrid en la zona republicana. Paracuellos del Jarama tiene el triste recuerdo de ser la población donde se abrió una fosa común para enterrar en torno a unos 5.000 madrileños asesinados por ser militares sin entrar en combate, intelectuales desafectos a la República, sacerdotes y religiosos sin más empeño que servir a Dios asistiendo a los pobres, o padres de familia que oían Misa habitualmente, como es el caso de Miguel Aguado, católico y miembro de la congregación vicenciana, que ha sido beatificado en el día de ayer junto a otros 59 mártires por odio a la fe, de los cuales 39 precisamente perdieron su vida en Madrid. En total 40 misioneros Paúles (24 curas y 16 hermanos), 2 Hijas de la Caridad, 13 laicos de asociaciones vicencianas y 5 sacerdotes diocesanos de Murcia, desde ayer 11 de noviembre, forman parte del elenco de hombres, mujeres y jóvenes considerados mártires, después de la ceremonia celebrada en el Palacio Vistalegre, presidida por el cardenal Ángel Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Murieron amando al prójimo, perdonando a sus verdugos y dando testimonio de que solo el perdón es capaz de vencer el odio y la venganza. Carmen, una de las hijas del mencionado mártir, recordaba que su madre todas las noches les hacía rezar a ella y a sus tres hermanos por su padre “para que esté en el Cielo y por el alma del asesino, para que Dios le convierta y le lleve al Cielo”. Y es que la paz, como ha dicho el arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, “tiene un nombre y un rostro: Jesucristo”.

Como católico español me alegra enormemente que la Iglesia reconozca oficialmente el martirio de estos españoles que entregaron su vida por amor a la fe, muchos de ellos frecuentaban la Basílica de la Milagrosa de Madrid, templo al que asisto los días cinco de cada mes para participar en la Misa que se celebra por la Causa de Canonización de mi paisano el Siervo de Dios Ismael de Tomelloso. Y como madrileño manifestar que me apena que la corporación municipal, que se supone debe representar al conjunto de madrileños sin distinción alguna, se empecine en querer remover heridas de un triste pasado, marcado por odios, rencores y represiones de los cuales la corriente ideológica que representan no está exenta de responsabilidades. 

Ahora si quieres te invito a dar un paseo por Madrid. Y ya sabes: de Madrid al Cielo.



miércoles, 1 de noviembre de 2017

Halloween no es la solución


Las calaveras siempre han tenido una estrecha relación con el fenómeno de la muerte. La primera imagen que vi, fue de niño en la feria y fiestas de mi pueblo. Unos feriantes, disfrazados a veces de bruja otras con un mono negro con el dibujo de un esqueleto, me impresionaban cuando les veía en el llamado “trenillo de la muerte”; y no digamos cuando  en el túnel de la atracción para repartir unos cuantos escobazos. Las banderas de los barcos pirata también destacaban por la calavera con un par de huesos de fémur cruzados, como símbolo de la presencia de la muerte frente a los barcos objeto de abordaje. También literariamente la calavera ha tenido mucha repercusión. En la Tragedia de Hamlet, de William Shakespeare, recordarás el soliloquio del príncipe Hamlet, reflexionando sobre la vida y la muerte, sobre el “ser o no ser, esa es la cuestión” con un cráneo en la mano. La muerte, qué remedio, siempre presente en la historia del hombre.

Ahora los tiempos han cambiado, o, más bien, nos los están cambiando. La calavera no produce crispación, recordar la muerte ya no es señal de desasosiego, al menos eso intentan inculcarnos. Con la llegada del día 31 de octubre, víspera de la cristiana fiesta de Todos los Santos, ya es frecuente contemplar cómo disfrutan niños, jóvenes y mayores, disfrazados de muertos vivientes, de esqueletos de pies a cabeza o de malvadas brujas. Esta son las armas para contrarrestar los traumas pasados, cuando en las familias se tenía por costumbre con carácter generalizado visitar y llevar flores a los difuntos, ofrecer misas o encender velas en las casas y en las iglesias, acompañadas de una oración para pedir por las benditas ánimas del Purgatorio. Todo gracias a la famosa fiesta de Halloween, fiesta pagana donde las haya, de procedencia anglosajona y fomentada, difundida y comercializada por los Estados Unidos de América, con pingües beneficios para todos aquéllos que se quieren apuntar a hacer caja a costa de los acérrimos consumidores, con la mirada puesta en los inocentes niños, principal objetivo como si sus mentes y sus vidas estuvieran sujetas a esas edades al ineludible acontecimiento temeroso para los mayores.

Pensar seriamente en la muerte no es de necios. Los sabios de la antigüedad tuvieron una honda preocupación en el destino después de la muerte. A Platón fue una de las cuestiones que más le preocupaba; Séneca escribió que “se precisa de toda la vida para aprender a vivir; y, lo que es más extraño todavía, se necesita toda la vida para aprender a morir”. Olvidarnos de la muerte, parodiar sobre su existencia, es la peor manera posible para afrontarla cuando llegue. El efecto Halloween ya no dará resultado, de poco habrá servido las celebraciones en torno a ella, porque en la medida que nos hayamos preparado en la vida estaremos en disposición de afrontarla con ánimo sereno y esperanzado de pasar a otra.


Hace unos días en uno de los grupos de whatsApp al que pertenezco, se recibió una nota de voz de un sacerdote a la salida del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, pidiendo oraciones por un niño de ocho años, al que le habían descubierto dos tumores en la cabeza, que iba a ser operado de inmediato. El sacerdote le explicó al chico el significado de administrarle el sacramento de la Unción de Enfermos, que era para que Dios le llenase de paz, fortaleza y esperanza, a lo que el chaval respondió con madurez y serenidad. Ante el riesgo de peligrar su vida, el sacerdote no le ha ofrecido cambiar el pijama del hospital por un disfraz de vampiro, sus amiguitos no le ofrecen lo de “truco o trato” para hacerle sonreír, sus padres no le han prometido cuando se recupere invitarle a comer un “menú de la muerte”, que ofrecen en estas fechas algunos restaurantes, para aliviarle y hacerle llevadero el difícil trance por el que iba a pasar. No. En estas circunstancias Halloween no hace efecto. El entorno afectivo y familiar de este niño ha optado por poner su vida en manos del único que vence a la muerte: Jesucristo. Fuera de Él el inevitable trance de la muerte se convierte en tragedia, en desesperación, sin olvidar que por este trauma todos pasaremos, porque como escribía Horacio, “la muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes”. El miedo a la muerte solamente puede ser derrotado por la esperanza en una nueva vida; erramos si cerramos los ojos al mayor enigma del ser humano, acertamos si reconocemos que el sentido de la vida está en alcanzar la salvación eterna. ¿Solos? No; con Cristo, porque nos lo ha dicho “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn. 14,6).



“La muerte no es el final” es una composición musical cristiana creada por el sacerdote español Cesáreo Gabaráin Azurmendi (1936-1991). En 1981 el pasaje central se convirtió en himno para honrar a los caídos de la Fuerzas Armadas Españolas.  Te sugiero que leas completa la composición. Es el mejor broche con el que puedo terminar este post.

Me llega el tuit diario del Papa Francisco y no puedo dejar de transcribirlo, hoy festividad de Todos los Santos. Dice así: "Queridos amigos, el mundo necesita santos, y todos nosotros, sin excepción, estamos llamados a la santidad. ¡No tengan miedo!". Aleccionador ¿no?


domingo, 15 de octubre de 2017

Ismael de Tomelloso y la Virgen del Pilar



“¡Madre mía del Pilar, sálvame!”. Encomendándose a la maternal intercesión de la Virgen, Ismael Molinero Novillo, conocido por Ismael de Tomelloso, murió el 5 de mayo de 1928, a la edad de 21 años, en el Hospital Clínico de Zaragoza, prisionero por el ejército nacional en la batalla de Alfambra. No apretó el gatillo para disparar una sola bala, cuando entró en combate tiró el fusil, se quedó de pie, apretó entre sus manos una medalla de la Milagrosa que llevaba cosida al chaleco y comenzó a rezar hasta que tuvo que entregarse a la voz de ¡manos arriba!

¡La Santísima Virgen del Pilar! -le decía al capellán del campo de prisioneros en San Juan de Mozarrifar-. ¡Dos meses en la España de Franco, en la España de la Virgen sin besar el santo Pilar!. Es horrible. Hábleme del Pilar, ya que no puedo ir yo, visítela en mi nombre…”.

Presagiando el final de su vida, en el Hospital Clínico de Zaragoza le confesaba a José Ballesteros, estudiante de filosofía y sacerdote años más tarde a quien conoció en 1935 en el Seminario de Ciudad Real, en los únicos Ejercicios Espirituales que hizo en su vida: “Estoy seguro que la Santísima Virgen del Pilar a quien amo con todas las ansias de mi corazón, me ayudará a presentarme ante el Tribunal de su Hijo y por eso nada temo”. Hasta aquí las referencias a la Virgen del Pilar que conocemos de Ismael de Tomelloso, recogidas en la biografía que lleva por título "In silentio" (Blas Camacho Zancada, tercera edición). 


La fe de Ismael de Tomelloso despertó a la edad de diecisiete años en una España convulsa, crispada política y socialmente, abocada a una contienda civil que originó una trágica guerra entre españoles. No murió mártir, pero afrontó calladamente, sin quejas ni lamentos, la enfermedad hasta el último suspiro de vida   “porque quería sufrir por Dios, por las almas y por España”.

Este año se celebra el centenario de su nacimiento. Nació doce días antes de la primera aparición de la Virgen en Fátima. Año importante. El último acto organizado por la Asociación para la Causa de Beatificación y Canonización ha sido en Madrid, del 21 al 27 de septiembre, en el salón de actos de la Basílica de la Milagrosa, con una exposición sobre su vida, clausurada por el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro. La Positio está actualmente en la Comisión Teologal, a la espera de que se aprueben las virtudes heroicas y pueda ser declarado Venerable. Si visitas la página web tendrás información mucho más detallada sobre este muchacho cuya devoción traspasa fronteras regionales y nacionales.

Posiblemente estemos viviendo en España el periodo más inestable desde que terminó la guerra civil, debido a la situación generada en Cataluña. Hay una fragmentación ostensible en la sociedad entre partidarios de la independencia y de la unidad de España, especialmente en la catalana, que afecta también a obispos, sacerdotes y cristianos. Los seguidores de Cristo erraríamos si el posicionamiento a favor o en contra de esta proclama condujese a levantar odios y rencores. Serían malas consecuencias para la fe que compartimos y para la sociedad en la que convivimos.


No sé, ni tampoco me interesa saberlo, cual es tu posicionamiento al respecto. Solamente quiero proponerte a Ismael como intercesor y modelo  para afrontar esta trascendental situación que vivimos en España. También a él se le hizo incontenible la rabia por cuanto acaecía en su pueblo, hasta el punto de disponer su padre su marcha con un tío suyo a un caserío, después de ser amenazado por los milicianos. Pero superó la semilla del odio que provocan estas situaciones dramáticas y violentas, gracias a Dios. El testimonio de un cristiano, y más en ambientes crispados como el que padecemos, debe ser siempre el que proviene de un corazón enamorado de Jesucristo. Por supuesto que no debemos mantenernos impertérritos, ajenos a unos sentimientos que brotan del corazón; pero para amar no hace falta odiar, para reivindicar no es necesario descalificar, para vivir no se hace preciso destruir.

Le pedimos a la Virgen del Pilar que nos conceda un corazón joven y misericordioso como el del Siervo de Dios Ismael de Tomelloso;  así queremos tenerlo para ser incansables sembradores de paz.


domingo, 8 de octubre de 2017

"Prou.Recumperem el seny"



Justo el domingo anterior al referéndum ilegal convocado en Cataluña, se celebraba en Barcelona la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, patrona de esta ciudad. La tradición se remonta al siglo XIII, cuando la Virgen se aparece al comerciante Pedro Nolasco, para fundar una orden religiosa que se dedicase a rescatar a los cautivos cristianos en tierras musulmanas. Era una época donde saqueaban los pueblos de la costa mediterránea para llevarse a cristianos a África como esclavos. Así surgió la Orden de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218.

La esclavitud entendida  como privación de libertad y ausencia de elementales derechos fundamentales de la persona está superada en Europa, no así en otras latitudes donde todavía el hombre sigue sometiendo al hombre, sustrayéndole de las debidas condiciones para, incluso en algunas dramáticas situaciones, poder sobrevivir. Pero si bien esas libertades adquiridas desde el periodo de la Ilustración están firmemente asentadas, hay otras libertades no tan claramente ejercidas. Hay libertades de pensamiento, de conductas individuales y colectivas, de costumbres, donde las influencias de unas élites determinan comportamientos. Y si no, pensemos de dónde vienen las modas que visten a nuestros hijos, o quien determina los programas de televisión que marcan récords de audiencia, por poner ejemplos de la vida cotidiana. Somos personas influenciables por otras que buscan unos intereses determinados bajo fórmulas preconcebidas.



Nietzsche fue el filósofo cuyas ideas se plasmaron en la segunda mitad del siglo XX, proponiendo el pleno dominio de una minoría elitista, donde el concepto de lo que es bueno lo deberían ostentar las clases superiores, porque el objetivo era influenciar a las clases inferiores de donde provenía lo malo. Así surgieron monstruos de la talla de Adolf Hitler, nombrado canciller y presidente alemán, gracias a la poderosa maquinaria propagandista de Goebbels. El 19 de agosto de 1934 el pueblo alemán votó por abrumadora mayoría -casi el 90%- convertir a Adolf Hitler, y su partido nacionalsocialista, en dueño de Alemania. ¿Querían los alemanes los principios nazis de la sangre y de la superioridad de la raza? ¿O fue esa élite influyente quien avivó los deseos de llevar a Alemania y a Europa al abismo?


Pero la manipulación de las conciencias es una tentativa muy antigua. Si has leído en alguna ocasión el Evangelio conocerás bien los hechos, el proceso que llevó a la crucifixión de Cristo. No obstante, voy a permitirme recordarte dos pasajes: “Mientras estaba sentado en el tribunal -Pilatos- su mujer le mandó a decir: ´No te metas con ese justo, porque hoy, en sueños, he sufrido mucho por su causa´. Entretanto, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos persuadieron a la gente para que pidiese a Barrabas e hicieron perecer a Jesús” (Mt. 27, 19-20). Los dirigentes y gobernantes del pueblo judío aprovechan la mejor ocasión posible, para convencer a los judíos congregados en el pretorio para elegir la libertad de Barrabas en perjuicio de la condena a Jesucristo. El fin no era salvar del patíbulo a un homicida, sino condenar al Mesías. El final ya sabes cuál fue.

La grave situación que atraviesa Cataluña a consecuencia de los deseos secesionistas de una determinada élite política, cuyo principal afán no es otro que desmembrarse de España, marca bien la capacidad de unos por influenciar las conciencias individuales y colectivas de otros. Cualquier persona que resida en Cataluña tiene muy sencillo informarse verazmente de la repercusión política, social, económica e internacional que tiene para su región la propuesta independentista propugnada ilegalmente por sus gobernantes. Basta conocer declaraciones de importantes personalidades políticas, con responsabilidades en órganos de gobierno europeo y mundial. Cataluña sin España sería una región a la deriva, con el agravante de que gran parte de la población estaría esclavizada a los postulados delirantes de una clase dirigente obstinada más en castigar la unidad de España, que de encontrar progreso y bienestar para la inmensa mayoría de catalanes.

Posiblemente estemos en la semana clave que marque las consecuencias de ese referéndum ilegal, todavía el error histórico independentista puede subsanarse. Ayer una gran manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana en Barcelona, convocó a miles de catalanes  aireando la bandera nacional, símbolo de la unidad entre todos los españoles, reconocida y amparada por la Constitución. El lema ni descalificante ni ofensivo: “Prou. Recumperem el seny”, es el que  da título a este post. Es hora de decir basta, es hora de recuperar la sensatez. Es el momento de anteponer el bien común al interés particular. España así lo reclama. 

Así lo pedimos a la patrona de Barcelona, nuestra Señora de la Merced. Te dejo el vídeo del Papa Francisco por si quieres tener en cuenta las intenciones para este mes.




domingo, 3 de septiembre de 2017

El Peñón de Ifach, ciencia y fe


Con sus 332 metros de altura, 50 hectáreas de extensión y 1 kilómetro de longitud, unido a tierra por un estrecho istmo, el Peñón de Ifach tiene categoría de parque natural, el más pequeño de Europa, y es uno de los mayores atractivos turísticos que se pueden disfrutar en Calpe. He tenido ocasión este verano de visitarlo, eso sí, hasta el inicio del ascenso, porque tiene sus riesgos llegar hasta la cima, y nunca he sido un dechado de inquietudes aventureras y fortaleza física. No obstante, sin necesidades de ascenderlo, la panorámica que se divisa es espectacular.

El Peñón de Ifach tiene la particularidad de que está muy próximo a la zona turística. No hace falta recorrer distancias para admirarlo, se puede ver desde el mismo casco antiguo de la ciudad, desde la terraza del hotel o apartamento, mientras disfrutas en la playa, o cuando sales por la noche para dar un paseo por el puerto marítimo. Inmenso. Siempre visible.

Cuando se contemplan prodigios naturales de este tipo el pensamiento te incita más a plantearte o reafirmarte de dónde venimos. Se hace la pregunta sabiendo que no se puede conocer con precisión la respuesta. ¿Creemos en la doctrina de la Creación? ¿O creemos lo que la ciencia sostiene que todo es una evolución regida por una inmensa casualidad? Ciencia y fe, fe y ciencia, parece que están reñidas y que los pareceres sobre el origen del mundo chochan frontalmente.

Habrás escuchado en infinidad de ocasiones la famosa teoría del “Big Bang” Es la que sostienen los científicos para explicar el fenómeno por el que se creó el universo. Lo que puede que desconozcas es que fue un sacerdote católico belga, llamado Georges Henri Joseph Édouard Lemaître, quien en 1930 -siete años después de su ordenación sacerdotal- propuso la tesis del “átomo primigenio” o “huevo cósmico” para poner base científica a los inicios del mundo. Esta teoría años más tarde pasó a llamarse “Big Bang”. No vamos a entenderlo muy bien, pero te expongo que la teoría de Lemaître pasa por tres periodos: el primero, la explosión del átomo primitivo, el segundo, el periodo de equilibrio o Universo estático de Einstein y el tercero, el periodo de expansión.

Los descubrimientos científicos del Padre Lemaître no fueron para llevarlos al terreno religioso, sino para demostrar que ciencia y fe son perfectamente compatibles. En 1979, durante el discurso del Papa San Juan Pablo II a la Pontificia Academia de las Ciencias, con motivo de la conmemoración del nacimiento de Albert Einstein, citó estas palabras del Padre Lemaître: “¿Podría, acaso, la Iglesia tener necesidad de la ciencia? No, por cierto; la cruz y el Evangelio le bastan. Pero al cristiano nada humano le es ajeno. ¿Cómo podría desinteresarse la Iglesia de la más nobles de las ocupaciones estrictamente humanas, la investigación de la verdad?”.

Supongo que para un científico increyente no es suficiente argumento para poder compatibilizar el resultado -muy pobre hasta el día de hoy- de las investigaciones para argumentar con lógica la respuesta a la pregunta de dónde venimos; pero mantener la tesis de que materia y energía existe, pero por haberse creado a sí misma, es un argumento que a determinados científicos no les cuadra, como es el caso de Jean Rostand, importante científico de fama mundial y poco amigo de la doctrina católica, que ha llegado a decir que la historia de la autocreación es un “cuento de hadas para personas mayores”. En cualquier caso, creo que la postura más razonable y el mejor planteamiento es el que proviene del famoso Albert Einstein, creador de la teoría de la relatividad cuando afirmó que "la religión sin la ciencia estaría ciega, y la ciencia sin religión estaría coja también”.

Por mi parte, si tienes ocasión de contemplar tantas y tantas bellezas naturales como la del Peñón de Ifach, te recomiendo recrearte en este reciente tuit del Papa Francisco, que viene como anillo al dedo al tema con el que he querido castigarte después de las vacaciones: “Señor, enséñanos a contemplarte en la belleza de la Creación y despierta nuestra gratitud y nuestro sentido de la responsabilidad”.

Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones, aunque ya sean historia muy pasada, y que afrontes este nuevo curso con grandes deseos de buscar la verdad, porque como sostenía Edith Steinquien busca la verdad busca a Dios, aunque no lo sepa”.

El video que te ofrezco corresponde a las intenciones del Papa el pasado mes. Vamos con retraso pero es muy gratificante, sobre todo para los artistas.

lunes, 31 de julio de 2017

"¡Santiago y cierra, España!"

Según tradiciones medievales al Apóstol Santiago de Zebedeo, apodado también El Mayor, el grupo inicial de la Iglesia primitiva de Jerusalén le asignó evangelizar el territorio peninsular español, concretamente la entonces llamada Gallaecia. Después de designar a siete varones ordenados obispos por San Pedro regresó a Jerusalén, según los textos apócrifos, para acompañar a la Virgen en su lecho de muerte, quien pidió a Jesús resucitado morir rodeada de los Apóstoles dispersos por el mundo. Su Hijo le permitió ser ella misma quien se apareciera uno por uno a cada Apóstol. Esta sería la razón de su aparición en carne mortal a Santiago en el lugar donde se erigió la Basílica Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

Santiago fue el primer Apóstol que entregó su vida por el Evangelio. En el año 42 fue torturado y decapitado por el rey Herodes Agripa I, rey de Judea. Sus discípulos escaparon una noche con su cuerpo y le trasladaron en una barca hasta llegar al puerto de Iria Flavia (actual Padrón). En el año 813 un ermitaño llamado Paio, alertó al obispo de Iria Flavia de ver una potente y luminosa estrella en el monte Libredón. Allí se encontraron tres monumentos funerarios, conteniendo  uno de ellos un cuerpo con la cabeza bajo el brazo, y un letrero que decía: “Aquí yace Santiago, hijo de Zebedeo y de Salomé”. El lugar recibió el nombre de campus stellae, Campo de la Estrella, actual Santiago de Compostela. Informado del descubrimiento el rey galaico-astur Alfonso II el Casto, nombró patrono de su reino al Apóstol y mandó construir una iglesia en su honor. En el año 1630, siendo monarca Felipe IV, el Papa Urbano VIII decretó oficialmente que el Apóstol Santiago fuera considerado único Patrón de España.

De muchos y diferentes modos los españoles se han encomendado al Apóstol Santiago a lo largo de la historia de España. La invocación más conocida es la de “¡Santiago y cierra, España!”, de alto contenido militar, que proviene de los tiempos de la Reconquista, concretamente en la batalla de las Navas de Tolosa; y  servía para agruparse la infantería y caballería buscando acortar distancias con el enemigo y trabar combate.

Por los acontecimientos políticos que se están dando en Cataluña parece que las puertas de la unidad, que parecían bien cerradas desde la Reconquista a pesar de determinados episodios nacionalistas ocurridos en ciertos periodos pasados, ceden a las acometidas secesionistas de dirigentes regionalistas persistentes en su anhelo inconsecuente de segregarse de España. 


Como ha ocurrido en experiencias pasadas, el afán independentista siempre ha tenido como principal perjudicado al pueblo catalán. Una Cataluña independiente de España conllevaría a una exclusión de la Unión Europea, sin existir opción de reingreso al haber violado las leyes nacionales y europeas. Quedaría excluida de todas las organizaciones internacionales a las que España pertenece: Naciones Unidas, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundialde Comercio y de la OTAN, quedando fuera de todos los tratados internacionales suscritos por España. Sin poder pertenecer al Banco Central Europeo,  el euro no estaría reconocida como moneda de uso legal, y los catalanes no dispondrían de libre circulación de personas por el espacio Schengen.

Queda la esperanza de que la sociedad catalana el 1 de octubre de un rechazo a la propuesta  independentista, si es que en aplicación de las leyes constitucionales no se impide que prospere el referéndum. Y es que según el barómetro del Cente d´Estudis d´opinió de la Generalitat, el no a la secesión ha aumentado su ventaja sobre el sí; ahora la distancia es de 8 puntos. El 49, 4% votaría en contra de la independencia y el 41, 1% estaría a favor.

Prospere o no esta sinrazón, a pesar de tener la batalla histórica, política, económica e internacional perdida, el independentismo catalán habrá ganado la batalla social, porque una región de España como Cataluña está totalmente fragmentada a consecuencia de los desvaríos irresponsables de unos dirigentes regionalistas unidos por su odio a España. Y lo que es peor: las próximas generaciones serán víctimas de esta controversia innecesaria.

Hoy más que nunca parece haber llegado ese día al que hizo referencia Francisco de Quevedo: “Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada”.

Y un humilde consejo para los cristianos españoles: no dejemos escondido nuestro amor a España, porque el patriotismo es una virtud cristiana, una virtud que "reconoce lo que la Patria le ha dado y le da. Le tributa el honor y los servicios debidos, reforzando y defendiendo el conjunto de valores que representa, teniendo a la vez por suyos los afanes nobles de todos los países" (1).

Para los que no hemos tenido ocasión de visitar la catedral de Santiago de Compostela, este vídeo nos ayuda a conocerla. Son algo más de cuatro minutos donde la vista y la imaginación se recrean.



(1) "La educación de las virtudes humanas". David Isaacs. Editorial Eunsa. Pág. 443.