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domingo, 12 de noviembre de 2017

Madrid, entre una querella y una beatificación


Con los votos a favor de los concejales de Ahora Madrid -así se hace llamar la agrupación política Podemos, en la capital de España- y del PSOE, el pasado día 31 de octubre el pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó la presentación de una querella criminal para que se investiguen los delitos cometidos en esta ciudad durante el franquismo. La vía judicial se abre ante el juzgado de guardia que corresponda para “determinar las circunstancias en las que fueron perpetrados; quienes fueron sus responsables directos e indirectos y, en su caso, que se proceda a su imputación, procesamiento, juicio y condena” para “contribuir a fortalecer la reivindicación de justicia para las víctimas”. Así se motiva en la página web del Ayuntamiento madrileño la decisión adoptada.

El 16 de octubre de 1977 se publicaba en el B.O.E. la Ley de Amnistía, que fue aprobada mayoritariamente en el Congreso de los Diputados por 296 votos a favor, 2 en contra, 18 abstenciones y 1 nulo. Esta ley abarcaba todos los delitos cometidos -incluso los de sangre- durante la guerra civil, el franquismo y los perpetrados hasta el 15 de diciembre de 1976. El conjunto de la izquierda española se mostró efusiva por su aprobación, partidos y sindicatos mostraron la necesidad de una ley tan amplia para asumir “el compromiso de reconciliación y perdón”. El principal y carismático líder del Partido Comunista de España, Santiago Carrillo, quería “hacer la cruz y raya sobre la guerra civil de una vez para siempre” y “superar definitivamente la división de los ciudadanos españoles en vencedores y vencidos de la guerra civil”. La querella, por tanto, desde el punto de vista jurídico choca frontalmente con esta ley, por lo que no cabe en modo alguno que prospere. La alcaldesa de Madrid, señora Carmena, jurista emérita de gran experiencia profesional, lo entiende perfectamente.

Llama poderosamente la atención esta prerrogativa municipal, precisamente en una ciudad con el peor pasado en cuanto a represalias cometidas en zona republicana desde el año 1936. Según datos aportados por distintos historiadores, durante la guerra civil española alrededor de 16.000 madrileños fueron víctimas de represión en Madrid en la zona republicana. Paracuellos del Jarama tiene el triste recuerdo de ser la población donde se abrió una fosa común para enterrar en torno a unos 5.000 madrileños asesinados por ser militares sin entrar en combate, intelectuales desafectos a la República, sacerdotes y religiosos sin más empeño que servir a Dios asistiendo a los pobres, o padres de familia que oían Misa habitualmente, como es el caso de Miguel Aguado, católico y miembro de la congregación vicenciana, que ha sido beatificado en el día de ayer junto a otros 59 mártires por odio a la fe, de los cuales 39 precisamente perdieron su vida en Madrid. En total 40 misioneros Paúles (24 curas y 16 hermanos), 2 Hijas de la Caridad, 13 laicos de asociaciones vicencianas y 5 sacerdotes diocesanos de Murcia, desde ayer 11 de noviembre, forman parte del elenco de hombres, mujeres y jóvenes considerados mártires, después de la ceremonia celebrada en el Palacio Vistalegre, presidida por el cardenal Ángel Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

Murieron amando al prójimo, perdonando a sus verdugos y dando testimonio de que solo el perdón es capaz de vencer el odio y la venganza. Carmen, una de las hijas del mencionado mártir, recordaba que su madre todas las noches les hacía rezar a ella y a sus tres hermanos por su padre “para que esté en el Cielo y por el alma del asesino, para que Dios le convierta y le lleve al Cielo”. Y es que la paz, como ha dicho el arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, “tiene un nombre y un rostro: Jesucristo”.

Como católico español me alegra enormemente que la Iglesia reconozca oficialmente el martirio de estos españoles que entregaron su vida por amor a la fe, muchos de ellos frecuentaban la Basílica de la Milagrosa de Madrid, templo al que asisto los días cinco de cada mes para participar en la Misa que se celebra por la Causa de Canonización de mi paisano el Siervo de Dios Ismael de Tomelloso. Y como madrileño manifestar que me apena que la corporación municipal, que se supone debe representar al conjunto de madrileños sin distinción alguna, se empecine en querer remover heridas de un triste pasado, marcado por odios, rencores y represiones de los cuales la corriente ideológica que representan no está exenta de responsabilidades. 

Ahora si quieres te invito a dar un paseo por Madrid. Y ya sabes: de Madrid al Cielo.



domingo, 8 de octubre de 2017

"Prou.Recumperem el seny"



Justo el domingo anterior al referéndum ilegal convocado en Cataluña, se celebraba en Barcelona la fiesta de Nuestra Señora de la Merced, patrona de esta ciudad. La tradición se remonta al siglo XIII, cuando la Virgen se aparece al comerciante Pedro Nolasco, para fundar una orden religiosa que se dedicase a rescatar a los cautivos cristianos en tierras musulmanas. Era una época donde saqueaban los pueblos de la costa mediterránea para llevarse a cristianos a África como esclavos. Así surgió la Orden de los Mercedarios el 10 de agosto de 1218.

La esclavitud entendida  como privación de libertad y ausencia de elementales derechos fundamentales de la persona está superada en Europa, no así en otras latitudes donde todavía el hombre sigue sometiendo al hombre, sustrayéndole de las debidas condiciones para, incluso en algunas dramáticas situaciones, poder sobrevivir. Pero si bien esas libertades adquiridas desde el periodo de la Ilustración están firmemente asentadas, hay otras libertades no tan claramente ejercidas. Hay libertades de pensamiento, de conductas individuales y colectivas, de costumbres, donde las influencias de unas élites determinan comportamientos. Y si no, pensemos de dónde vienen las modas que visten a nuestros hijos, o quien determina los programas de televisión que marcan récords de audiencia, por poner ejemplos de la vida cotidiana. Somos personas influenciables por otras que buscan unos intereses determinados bajo fórmulas preconcebidas.



Nietzsche fue el filósofo cuyas ideas se plasmaron en la segunda mitad del siglo XX, proponiendo el pleno dominio de una minoría elitista, donde el concepto de lo que es bueno lo deberían ostentar las clases superiores, porque el objetivo era influenciar a las clases inferiores de donde provenía lo malo. Así surgieron monstruos de la talla de Adolf Hitler, nombrado canciller y presidente alemán, gracias a la poderosa maquinaria propagandista de Goebbels. El 19 de agosto de 1934 el pueblo alemán votó por abrumadora mayoría -casi el 90%- convertir a Adolf Hitler, y su partido nacionalsocialista, en dueño de Alemania. ¿Querían los alemanes los principios nazis de la sangre y de la superioridad de la raza? ¿O fue esa élite influyente quien avivó los deseos de llevar a Alemania y a Europa al abismo?


Pero la manipulación de las conciencias es una tentativa muy antigua. Si has leído en alguna ocasión el Evangelio conocerás bien los hechos, el proceso que llevó a la crucifixión de Cristo. No obstante, voy a permitirme recordarte dos pasajes: “Mientras estaba sentado en el tribunal -Pilatos- su mujer le mandó a decir: ´No te metas con ese justo, porque hoy, en sueños, he sufrido mucho por su causa´. Entretanto, los príncipes de los sacerdotes y los ancianos persuadieron a la gente para que pidiese a Barrabas e hicieron perecer a Jesús” (Mt. 27, 19-20). Los dirigentes y gobernantes del pueblo judío aprovechan la mejor ocasión posible, para convencer a los judíos congregados en el pretorio para elegir la libertad de Barrabas en perjuicio de la condena a Jesucristo. El fin no era salvar del patíbulo a un homicida, sino condenar al Mesías. El final ya sabes cuál fue.

La grave situación que atraviesa Cataluña a consecuencia de los deseos secesionistas de una determinada élite política, cuyo principal afán no es otro que desmembrarse de España, marca bien la capacidad de unos por influenciar las conciencias individuales y colectivas de otros. Cualquier persona que resida en Cataluña tiene muy sencillo informarse verazmente de la repercusión política, social, económica e internacional que tiene para su región la propuesta independentista propugnada ilegalmente por sus gobernantes. Basta conocer declaraciones de importantes personalidades políticas, con responsabilidades en órganos de gobierno europeo y mundial. Cataluña sin España sería una región a la deriva, con el agravante de que gran parte de la población estaría esclavizada a los postulados delirantes de una clase dirigente obstinada más en castigar la unidad de España, que de encontrar progreso y bienestar para la inmensa mayoría de catalanes.

Posiblemente estemos en la semana clave que marque las consecuencias de ese referéndum ilegal, todavía el error histórico independentista puede subsanarse. Ayer una gran manifestación convocada por Sociedad Civil Catalana en Barcelona, convocó a miles de catalanes  aireando la bandera nacional, símbolo de la unidad entre todos los españoles, reconocida y amparada por la Constitución. El lema ni descalificante ni ofensivo: “Prou. Recumperem el seny”, es el que  da título a este post. Es hora de decir basta, es hora de recuperar la sensatez. Es el momento de anteponer el bien común al interés particular. España así lo reclama. 

Así lo pedimos a la patrona de Barcelona, nuestra Señora de la Merced. Te dejo el vídeo del Papa Francisco por si quieres tener en cuenta las intenciones para este mes.




lunes, 31 de julio de 2017

"¡Santiago y cierra, España!"

Según tradiciones medievales al Apóstol Santiago de Zebedeo, apodado también El Mayor, el grupo inicial de la Iglesia primitiva de Jerusalén le asignó evangelizar el territorio peninsular español, concretamente la entonces llamada Gallaecia. Después de designar a siete varones ordenados obispos por San Pedro regresó a Jerusalén, según los textos apócrifos, para acompañar a la Virgen en su lecho de muerte, quien pidió a Jesús resucitado morir rodeada de los Apóstoles dispersos por el mundo. Su Hijo le permitió ser ella misma quien se apareciera uno por uno a cada Apóstol. Esta sería la razón de su aparición en carne mortal a Santiago en el lugar donde se erigió la Basílica Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

Santiago fue el primer Apóstol que entregó su vida por el Evangelio. En el año 42 fue torturado y decapitado por el rey Herodes Agripa I, rey de Judea. Sus discípulos escaparon una noche con su cuerpo y le trasladaron en una barca hasta llegar al puerto de Iria Flavia (actual Padrón). En el año 813 un ermitaño llamado Paio, alertó al obispo de Iria Flavia de ver una potente y luminosa estrella en el monte Libredón. Allí se encontraron tres monumentos funerarios, conteniendo  uno de ellos un cuerpo con la cabeza bajo el brazo, y un letrero que decía: “Aquí yace Santiago, hijo de Zebedeo y de Salomé”. El lugar recibió el nombre de campus stellae, Campo de la Estrella, actual Santiago de Compostela. Informado del descubrimiento el rey galaico-astur Alfonso II el Casto, nombró patrono de su reino al Apóstol y mandó construir una iglesia en su honor. En el año 1630, siendo monarca Felipe IV, el Papa Urbano VIII decretó oficialmente que el Apóstol Santiago fuera considerado único Patrón de España.

De muchos y diferentes modos los españoles se han encomendado al Apóstol Santiago a lo largo de la historia de España. La invocación más conocida es la de “¡Santiago y cierra, España!”, de alto contenido militar, que proviene de los tiempos de la Reconquista, concretamente en la batalla de las Navas de Tolosa; y  servía para agruparse la infantería y caballería buscando acortar distancias con el enemigo y trabar combate.

Por los acontecimientos políticos que se están dando en Cataluña parece que las puertas de la unidad, que parecían bien cerradas desde la Reconquista a pesar de determinados episodios nacionalistas ocurridos en ciertos periodos pasados, ceden a las acometidas secesionistas de dirigentes regionalistas persistentes en su anhelo inconsecuente de segregarse de España. 


Como ha ocurrido en experiencias pasadas, el afán independentista siempre ha tenido como principal perjudicado al pueblo catalán. Una Cataluña independiente de España conllevaría a una exclusión de la Unión Europea, sin existir opción de reingreso al haber violado las leyes nacionales y europeas. Quedaría excluida de todas las organizaciones internacionales a las que España pertenece: Naciones Unidas, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundialde Comercio y de la OTAN, quedando fuera de todos los tratados internacionales suscritos por España. Sin poder pertenecer al Banco Central Europeo,  el euro no estaría reconocida como moneda de uso legal, y los catalanes no dispondrían de libre circulación de personas por el espacio Schengen.

Queda la esperanza de que la sociedad catalana el 1 de octubre de un rechazo a la propuesta  independentista, si es que en aplicación de las leyes constitucionales no se impide que prospere el referéndum. Y es que según el barómetro del Cente d´Estudis d´opinió de la Generalitat, el no a la secesión ha aumentado su ventaja sobre el sí; ahora la distancia es de 8 puntos. El 49, 4% votaría en contra de la independencia y el 41, 1% estaría a favor.

Prospere o no esta sinrazón, a pesar de tener la batalla histórica, política, económica e internacional perdida, el independentismo catalán habrá ganado la batalla social, porque una región de España como Cataluña está totalmente fragmentada a consecuencia de los desvaríos irresponsables de unos dirigentes regionalistas unidos por su odio a España. Y lo que es peor: las próximas generaciones serán víctimas de esta controversia innecesaria.

Hoy más que nunca parece haber llegado ese día al que hizo referencia Francisco de Quevedo: “Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada”.

Y un humilde consejo para los cristianos españoles: no dejemos escondido nuestro amor a España, porque el patriotismo es una virtud cristiana, una virtud que "reconoce lo que la Patria le ha dado y le da. Le tributa el honor y los servicios debidos, reforzando y defendiendo el conjunto de valores que representa, teniendo a la vez por suyos los afanes nobles de todos los países" (1).

Para los que no hemos tenido ocasión de visitar la catedral de Santiago de Compostela, este vídeo nos ayuda a conocerla. Son algo más de cuatro minutos donde la vista y la imaginación se recrean.



(1) "La educación de las virtudes humanas". David Isaacs. Editorial Eunsa. Pág. 443.





lunes, 12 de octubre de 2015

Mi querida España




Festividad  de la Virgen del Pilar, Patrona de España y de la Hispanidad (también de Zaragoza y de la Guardia Civil). Aparente normalidad en los actos oficiales. He llegado a casa y he presenciado el final del desfile militar. Los Reyes montados en coche saludan a los madrileños que se han convocado en una céntrica avenida de Madrid para saludar a los monarcas. Sin embargo, este año es distinto, detrás de la aparente normalidad se cierne la ventisca de ruptura de la unidad de España. Una entente de partidos secesionistas van a gobernar Cataluña, con el apoyo de otro partido que exige la declaración de independencia a cambio de apoyo parlamentario. Atravesamos posiblemente el momento histórico más convulsivo de la historia de España, desde que en 1978 fuera aprobada la Constitución. La unidad de España promovida por los Reyes Católicos, al constituir un Estado moderno está seriamente amenazada. Cientos de miles de españoles en Cataluña pueden convertirse en rehenes de unos dirigentes autonómicos empeñados en separarse de España para formar un estado aparte.

A lo largo de estas cincuenta y siete entradas publicadas la cuestión política ha sido escasa. No escribo para orientar políticamente a nadie. El afán es únicamente apostólico. Únicamente el 13 de octubre de 2012 publiqué una entrada refiriéndome a la situación de España, con el título Me duele España, que por cierto ha sido la más visitada. Cuando me refiero a España, lo hago con la preocupación profunda de quien se siente español, solamente priorizado por mi sentimiento católico. No puedo evitar mi preocupación por el futuro de mi nación, donde tanta sangre se ha derramado a lo largo de los siglos para vivir constituidos en patria común e indisoluble como expone el art. 2 de la Constitución.

Os diré que amo a España porque es la tierra donde Dios ha querido que nazca. Me ha dado una familia, un pueblo, una ciudad dentro de una nación a la que me siento orgulloso de pertenecer, y de la cual han nacido importantes figuras para el mundo de la cultura, de las ciencias, del arte, de las letras, de la pintura, de la escultura, de la religión... que tanto han contribuido a engrandecer a España y al mundo. Amo a España por la riqueza de sus costumbres, por el rico folclore en tantas regiones,  por la variedad y belleza de su geografía, por compartir un idioma con casi quinientos millones de hispano-parlantes, por abrazar sus costas dos océanos, por el sol radiante que durante gran parte del año ilumina desde el cielo, por la idiosincrasia propia de un pueblo que a lo largo de su historia ha dado cabida a diferentes civilizaciones. Amo a España porque es la tierra donde llegó Santiago el Mayor desde Judea a evangelizar, y en el que la Virgen María, allá por el año 40 después del nacimiento de su hijo, Jesucristo, se le apareció sobre un pilar de mármol, en un lugar donde a petición de la Madre de Dios se edificaría la actual basílica en Zaragoza, junto al río Ebro. Amo a España porque fue descubridora del Nuevo Mundo, en el que muchos compatriotas  llevados por el ambiente misionero de la época no dudaron en partir hacia tierras lejanas, exponiendo sus vidas para dar cumplimiento al mandato de Jesucristo de ir al mundo entero a proclamar el Evangelio a toda la creación. Precisamente, el pasado día 23 de septiembre, fue canonizado por el Papa Francisco  Miguel José Serra, franciscano que vivió en el siglo XVIII, quien cambió su nombre de pila por el de Junípero, a ejemplo de uno de los primeros compañeros de san Francisco: Junípero de Asís. Es conocido por el "apóstol de California", a quien Su Santidad ha llamado "santo de la catolicidad y especial protector de los hispano de América del Norte"  destacando que "la vida de fray Junípero evidencia tres aspectos: el empuje misionero, su devoción mariana y su testimonio de santidad". Amo a España, y siento profundo respeto por el himno nacional, por la bandera y por las instituciones que la representan, sin poder decir desgraciadamente que al igual que un francés, un ecuatoriano, un norteamericano o un australiano, porque aquí hay compatriotas que no solamente no se sienten españoles, sino que descalifican, agravian, ofenden, insultan y menosprecian unos símbolos propios que identifican la historia e identidad de cualquier estado moderno.
Pero te diré que no es momento de desalientos. Anteriormente citaba la aparición de la Virgen a Santiago. María aún vivía en la tierra donde nació, y donde Jesús vivió. Pero quiso presentarse milagrosamente a Santiago, porque según cuenta la tradición estaba desalentado por el infructuoso resultado que él y sus ocho acompañantes estaban obteniendo. Parece ser que la evangelización no arraigaba en los corazones de nuestros antepasados. Los resultados, veintiún siglos después, ya los sabemos.  San Juan Pablo II, en su quinto viaje apostólico a España se despidió con un "¡Hasta siempre, tierra de María!", dejándonos el compromiso a los católicos de preservar la España evangelizada y evangelizadora. Somos una nación eminentemente mariana. Basta repasar con cuantas advocaciones se le reconoce veneración a la Virgen María. Las festividades en honor de su nombre. Las raíces intrínsecas de cada pueblo y ciudad para ponerla como patrona. Somos, repito, una nación mariana. La Virgen se fijó en España. Jesucristo nos obsequió con el particular amor que un hijo deposita en su madre. La Madre de Dios, ¡es nuestra madre!

Amigo mío, amiga mía,  deseo que este día, festividad de la Virgen del Pilar, pueda ser el punto de partida para iniciar una andadura evangélica de la mano de María.  Ella prometió ayudar a todos quienes pidan su intercesión en ese lugar de la aparición, hasta el final de los tiempos. Y tú y yo, que tan a mano tenemos una imagen de la Virgen del Pilar, o cualquier otra imagen de la Virgen con distinta advocación, que la queremos llevar en el corazón como a una madre se lleva, ¿no vamos a intentar, al menos, hacer el firme propósito de levantar el ánimo para acercar el Reino de Dios a tantos compatriotas que andan descaminados? Con Santiago y ocho más fue posible. Se lo pedimos a María, pidiendo la intercesión de san Juan Pablo II, y de un alma más que está en el Cielo, la de mi paisano Ismael de Tomelloso, prisionero en la guerra civil, que murió ofreciendo su vida por Dios, por la paz en España y por todas las almas, en el Hospital Clínico de Zaragoza, pidiendo en las postrimerias de su vida lo que debiéramos pedir como hijos a una Madre Misericordiosa: ¡Madre mía del Pilar, sálvame!

Virgen del Pilar, haznos fuertes en la fe, seguros en la esperanza, generosos en el amor.

Te dejo con este video y esta canción que ha dado  título a este comentario. Me quedo con el estribillo y la ilusión de que sea una realidad para todos los españoles.



sábado, 13 de octubre de 2012

Me duele España

El título que da entrada a este post se corresponde al comienzo de una famosa frase que pronunció el gran literato don Miguel de Unamuno (1864-1936); intelectual preocupado por las inestables situaciones socio-políticas que se produjeron en España en el convulso periodo de tiempo que le tocó vivir. La frase completa es ésta: “Me duele España; ¡soy español, español de nacimiento, de educación, de cuerpo, de espíritu de lengua y hasta de profesión y oficio; español sobre todo y ante todo!”. Mi identificación con esta frase es plena, a excepción del último punto y coma: sustituiría español por cristiano. La rectificación no es por desdecir al inquieto don Miguel, sino por priorizar. Lo entiendes ¿no?
Hecha esta puntualización, surge una pregunta para razonar el sentido de esta entrada: ¿puede un cristiano vivir al margen de los problemas que acechan en su territorio nacional? Sin entrar en consideraciones partidistas, la respuesta es no. Por tanto, como cristiano español estoy en condiciones de repetir la frase de don Miguel de Unamuno: ¡me duele España!
Un repaso al panorama político, social y económico da cumplida muestra: un gobierno autónomo, el catalán, dispuesto a independizar a toda una región del resto de España; las medidas del gobierno de la Nación a pesar de esquilmar la economía de millones de españoles no dan el resultado esperado; resoluciones judiciales ponen en libertad a terroristas sin cumplir con la legalidad vigente y aprovechan para acusar a la clase política de estar en “convenida decadencia”; según la Organización Internacional del Trabajo, España es el líder en cuanto a paro mundial se refiere; desde una red social se incitó para ocupar el Congreso de Diputados el pasado día 25 de septiembre “…para conseguir la disolución de las Cortes y la apertura de un proceso constituyente para la redacción de una nueva Constitución, esta vez sí, la de un estado democrático”; y según el Instituto de Política Familiar, en el último año se han producido más de 113.000 abortos, bajo el supuesto de riesgo psicológico o físico de la madre, en el 96,8% de los casos.
Recurro a ti, amigo, amiga, de Estados Unidos, de México, de Alemanía, Argentina o Perú –por hacer mención de vuestra nacionalidad a algunos de los que os habéis asomado a este blog- para preguntaros: ¿os avergonzáis, o sabéis de compatriotas vuestros que sean mal mirados por llevar a la vista una bandera de vuestra nación? ¿conocéis alguna región de vuestros países en los que la autoridad política  multe por roturar en sus tiendas el idioma propio junto con la lengua autóctona? ¿sabéis de familias que tengan problemas para que a sus hijos los profesores puedan impartirles las clases en castellano a pesar de que un Alto Tribunal haya dictaminado la obligación de dar cumplimiento a la Constitución? ¿Qué os enorgullece más, amigos, amigas, de Rusia, Colombia o Chile, que a la hora de mencionar vuestra nación se le llame entre vuestros compatriotas “este país” o aludan directamente al nombre de la nación en la que habéis nacido?
No te sorprendas, es una lamentable realidad: hechos así, ocurren en España. ¿Dónde quedan esas gestas de nuestros antepasados en Sagunto contra los cartagineses, los hombres de Numancia contra los romanos, la batalla de las Navas de Tolosa (de la cual se cumplen ochocientos años) derrotando al invasor musulmán, las empresas en Europa y América, la sublevación de un puñado de españoles en Móstoles para combatir y expulsar a las tropas napoleónicas?... Y ¿sabes dónde se encuentra la diferencia? En la falta de ideales, en la ausencia de objetivos comunes, de metas ilusionantes. Éste es uno de los grandes males de España, extensibles, eso sí, al resto del mundo. Más bien cada cual estamos dispuestos a construir una torre de Babel para alcanzar con su cúspide el cielo; pero no para estar más cerca de Dios, sino para hacernos dioses enormemente egoístas y deseosos de vanagloriarnos en nuestras propias complacencias. No importa derribar los resortes que han emergido y sostenido una civilización milenaria si es menester para afirmarnos en intenciones partidistas y sectarias. Mientras utilicemos la ignorancia y buena fe de muchas personas, y las cifras avalen un determinado poder de convocatoria es suficiente argumento para justificar nuestras intenciones, por desaforadas, ilegítimas o inmorales que sean.
Por segunda vez estoy leyendo “In silentio…”, la biografía de mi paisano Ismael de Tomelloso. Y una salvedad: te confieso con una gran satisfacción producto de mis raíces tomelloseras, que de todos los posts publicados en este que es tu blog, el segundo más visitado es el que publiqué el 19/7/2011 refiriéndome a mi paisano. Sigo: los sucesos trágicos y despiadados previos a la guerra civil, la experiencia en el frente, el asesinato de personas conocidas y queridas, especialmente, el consiliario de Acción Católica en Tomelloso, don Bernabé Huertas, le hicieron sufrir mucho, incluso tuvo que esconderse para no ser detenido por los milicianos; pero un sufrimiento callado, edificante, sin sentido revanchista y desesperado, de hondo calado sobrenatural. En los últimos días de su vida, prisionero y enfermo aceptó el sufrimiento “porque quería sufrir –son palabras suyas- por Dios, por las almas y por España”. No era un soñador ni un romántico empedernido; era un joven cristiano, alegre y generoso, que lejos de desesperar, de albergar odio en su corazón,  quiso entregar su vida siendo hecho prisionero por el ejército vencedor.
Dios, almas, España. ¿No  te parecen valores por los que levantarse cada día con el afán de mejorar el entorno en el que vivimos? No puede quererse aquello en lo que no se cree. Es así. Si nos consideramos apátrida de una ciudad eterna, difícilmente podemos considerar que somos hijos de un país (España), que nos ha aportado poder vivir en una tierra, dentro de una familia, formando parte de una ciudad o municipio, por la que muchos compatriotas entregaron sus vidas.  
Debemos sentirnos, sí, ciudadanos del mundo, miembros de un continente europeo, pero poseedores de un idioma, una cultura, una idiosincrasia que solamente adquirimos por ser españoles, por haber nacido en España. Y si queremos edificar en un mismo proyecto, con elementos comunes que nos identifiquen unos de otros,  pero que a la vez esa variedad nos enriquezca a todos, tenemos que hacerlo considerando que somos unos modestos albañilitos dirigidos por un arquitecto universal: Dios. Tu Padre, el mío.
Y un consejo: si sientes el anhelo, el deseo ardiente de llamar patria cada vez que te acuerdes o hables de España, no te cortes, ni te acomplejes porque puedan llamarte lo que tú y yo sabemos qué nos pueden llamar; el art. 2 de la Constitución, que parte de la clase política quieren cargarse con el eufemismo de reformarlo, dice así: "La Constitución se fundamente en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…”
¡Y nada de pesimismos! No incurramos en ese tizne pesimista que rodeó a la Generación del 98 de la que formaba parte don Miguel de Unamuno, en torno al desastre de 1898. ¿Vamos a ser pesimistas en la fiesta de la Virgen del Pilar, que se presentó a Santiago cuando más abatido estaba en tierras gallegas para alentar su ánimo apostólico? De ninguna manera; para los españoles María tiene que ser el pilar de nuestra esperanza. Una España con hondas raíces marianas no puede dejarse arrastrar por el desánimo. Máxime teniendo por delante todo un reciente Año de la Fe proclamado por Benedicto XVI ayer mismo.
Y como es el día de la Hispanidad, concluyo con esta frase que dirijo especialmente a los Hugos, Evos, Castros y Cristinas que proliferan por el continente iberoamericano, que escribió un escritor ecuatoriano, liberal y anticlerical –todo hay que decirlo-, llamado Juan Montalvo (1832-1889): “España, España. Lo que hay de puro en nuestra sangre, de noble en nuestro corazón, de claro en nuestro entendimiento, de ti lo tenemos, a ti te lo debemos”.