martes, 19 de julio de 2011

Ismael de Tomelloso

Llevas toda la razón si has vuelto a meterte en este blog y dudas de mi formalidad. ¡Sin publicar  desde el día 30 de mayo! Pensarás que fue un efímero proyecto que un mes después ya ha dejado de tener sentido; y que ahí ha quedado colgado en internet como si de un artilugio de la NASA se tratara abandonado en el Universo. Lo siento. Te pido una segunda oportunidad. Me propongo ser más habitual y menos extenso en las entradas. Precisamente la razón de esta demora ha estado en culminar un proyecto al que tenía que dedicarle tiempo. Añádele también circunstancias familiares y profesionales -¡y que el tiempo pasa muy deprisa, caramba!- y te habré expuesto las razones para que seas capaz de poner en práctica la virtud de la comprensión hacia mí.  Gracias anticipadas.
Para limar asperezas te voy a presentar a un amigo que se llama  Ismael Molinero Novillo, conocido como Ismael de Tomelloso. Desde hoy mismo tienes a tu disposición en este blog –que también es tuyo- la página web para que indagues más sobre su corta vida. No fue un héroe,  ni un personaje, ni un superhombre; era un muchacho más, un tomellosero de los años treinta, un poco “calavera”, hasta que con 17 años Dios le revolucionó el corazón. Entregó su vida a Dios con 21 años. Destaco tres detalles ya después de muerto para avivar el interés por conocer más su excepcional modelo de vida: conociendo el papa Pio XII su vida ejemplar hizo exclamar: “…esto es sublime…esto es heroico…!”; la Cruz Peregrina regalada por el beato Juan Pablo II a los jóvenes de todo el mundo ya conoce desde el 29 de noviembre del pasado año la tumba donde reposan sus restos en el cementerio de Tomelloso  y  el 10 de diciembre del mismo año fueron entregados en Roma, en el Registro de la Congregación para la Causa de los Santos,  los seis tomos lacrados conteniendo toda la documentación recabada en torno a la vida del Siervo de Dios Ismael de Tomelloso.  El proceso de canonización ya ha comenzado.
Puedes decirme que tanto gusto en conocerlo, pero que prefieres a alguien que no haya fallecido, con el que puedas hablar, estrecharle la mano cuando le veas, chatear con él cuando sea posible, tomarte una copa y fumarte un cigarrillo, eso sí, ya sabes respetando en todo momento la Ley Antitabaco.  Pero conviene decirte que tener un amigo en el Cielo –dejo para otro día esa frase tan carente de sentido  que dice que “hay que tener amigos hasta en el infierno”- es un regalo que Dios nos proporciona, ya que tenemos la oportunidad de pedirle ayuda en aquéllas ocasiones que más nos vemos superados por determinadas situaciones, bien afecte a nuestra salud o la de los seres queridos, a problemas económicos, familiares, laborales, afectivos o de cualquier otra índole. Y si no que se lo pregunten a sor Marie-Simon Pierre y sus hermanas de la congregación: pidieron la curación de la monja enferma de Parkinson  -cansada y oprimida ya por los dolores- a través de la intercesión de Juan Pablo II y el resultado ya lo conocemos: la monja francesa curada sin explicación científica alguna y el papa polaco elevado a los altares. Efectivamente, estamos refiriéndonos a un milagro, una situación personal extrema; pero hay multitud de favores concedidos por Dios por la intercesión de los santos que no han tenido trascendencia en la sociedad,  y que sin embargo han cambiado conductas. Sin incurrir en experiencias personales, puedo decirte que siempre que voy a Tomelloso y visito su tumba, encuentro flores como muestra de agradecimiento por favores recibidos. Digamos que Dios se vale de éstas triquiñuelas divinas para llegar al corazón de hombres y mujeres; es una manera de llamar a la puerta de nuestras vidas y pedir entrar en ellas. De paso, muestra que el camino del Cielo no está reservado para vidas impolutas, sino que cualquier bautizado está invitado a alcanzar la meta, en la que Dios te espera para levantar la bandera a cuadros en el último día de tu vida y darte el premio imperecedero.
También los santos nos dan ejemplo con su vida y nos sirven para imitar sus comportamientos y aplicarlos a nuestras vidas. Ismael de Tomelloso superó el trágico contratiempo de una guerra civil con alegría, optimismo y fortaleza que supo transmitir a los demás. Podría haberse derrumbado, o haber pospuesto sus inquietudes para una época más tranquila justificando su decisión por el periodo bélico que vivió.  No fue así. Me hago esta pregunta y te invito a que te la hagas tú: ¿cuántas veces hemos  dejado parado un propósito, una buena intención, por el simple hecho subjetivo de no vernos capaces  o con suficientes ganas de afrontarlo? ¿Verdad que muchas? Pues la vida de este muchacho puede servirte de ejemplo a ti y a mí que andamos justos de espíritu de acción para superar las barreras que nosotros mismos nos creamos. No vale que digas que los santos tienen una ventaja extraordinaria por, -valga la expresión-, estar más en sintonía con Dios, porque sin virtudes humanas no puede haber virtudes sobrenaturales. Y las virtudes, por ser humanas, las tenemos todos. Es momento de reflexionar. En la sociedad actual que vivimos, donde parece que la juventud está formada solamente por perroflautas, indignados sin dignidad, adolescentes que deambulan sin sentido formando parte de lo que cursilonamente se ha dado en llamar “generación ni, ni”, necesitamos ni más ni menos que ejemplos, testimonios de vida de hombres y mujeres contemporáneos.
Es justo advertir que esta situación no se llega por generación espontánea. Ya en los años veinte del pasado siglo José Ortega y Gasset destacaba un preocupante rasgo en la juventud de aquéllos tiempos, y escribía en La Rebelión de las Masas: “Esta es la horrible situación íntima en que se encuentran ya las juventudes mejores del mundo. De puro sentirse libres, exentas de trabas, se sienten vacías”.  Y el problema no es solamente en la etapa de juventud, sino cuando la persona va quemando etapas de su vida sin más aliciente que vivir el día a día. Triste realidad que suele conducir a crisis crónicas de dramáticas consecuencias. Ismael de Tomelloso supo aprovechar esas cualidades humanas en un propósito concreto. Su ejemplo, está transformando vidas. ¿Vas a conformarte con ser un mediocre si puedes atravesar montañas?
El video que quiero obsequiarte en esta ocasión, -a la vez que presumo de reseñar un record ya inscrito en el Libro Guinness de los récords por un tomellosero,  en su pueblo que es el mío-, tiene que hacernos pensar que los objetivos que a veces vemos inalcanzables, pueden ser posibles si somos capaces de dar el primer paso: vencer los miedos al fracaso, e ir a por ello.  ¡Adelante, con optimismo!