lunes, 31 de julio de 2017

"¡Santiago y cierra, España!"

Según tradiciones medievales al Apóstol Santiago de Zebedeo, apodado también El Mayor, el grupo inicial de la Iglesia primitiva de Jerusalén le asignó evangelizar el territorio peninsular español, concretamente la entonces llamada Gallaecia. Después de designar a siete varones ordenados obispos por San Pedro regresó a Jerusalén, según los textos apócrifos, para acompañar a la Virgen en su lecho de muerte, quien pidió a Jesús resucitado morir rodeada de los Apóstoles dispersos por el mundo. Su Hijo le permitió ser ella misma quien se apareciera uno por uno a cada Apóstol. Esta sería la razón de su aparición en carne mortal a Santiago en el lugar donde se erigió la Basílica Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza.

Santiago fue el primer Apóstol que entregó su vida por el Evangelio. En el año 42 fue torturado y decapitado por el rey Herodes Agripa I, rey de Judea. Sus discípulos escaparon una noche con su cuerpo y le trasladaron en una barca hasta llegar al puerto de Iria Flavia (actual Padrón). En el año 813 un ermitaño llamado Paio, alertó al obispo de Iria Flavia de ver una potente y luminosa estrella en el monte Libredón. Allí se encontraron tres monumentos funerarios, conteniendo  uno de ellos un cuerpo con la cabeza bajo el brazo, y un letrero que decía: “Aquí yace Santiago, hijo de Zebedeo y de Salomé”. El lugar recibió el nombre de campus stellae, Campo de la Estrella, actual Santiago de Compostela. Informado del descubrimiento el rey galaico-astur Alfonso II el Casto, nombró patrono de su reino al Apóstol y mandó construir una iglesia en su honor. En el año 1630, siendo monarca Felipe IV, el Papa Urbano VIII decretó oficialmente que el Apóstol Santiago fuera considerado único Patrón de España.

De muchos y diferentes modos los españoles se han encomendado al Apóstol Santiago a lo largo de la historia de España. La invocación más conocida es la de “¡Santiago y cierra, España!”, de alto contenido militar, que proviene de los tiempos de la Reconquista, concretamente en la batalla de las Navas de Tolosa; y  servía para agruparse la infantería y caballería buscando acortar distancias con el enemigo y trabar combate.

Por los acontecimientos políticos que se están dando en Cataluña parece que las puertas de la unidad, que parecían bien cerradas desde la Reconquista a pesar de determinados episodios nacionalistas ocurridos en ciertos periodos pasados, ceden a las acometidas secesionistas de dirigentes regionalistas persistentes en su anhelo inconsecuente de segregarse de España. 


Como ha ocurrido en experiencias pasadas, el afán independentista siempre ha tenido como principal perjudicado al pueblo catalán. Una Cataluña independiente de España conllevaría a una exclusión de la Unión Europea, sin existir opción de reingreso al haber violado las leyes nacionales y europeas. Quedaría excluida de todas las organizaciones internacionales a las que España pertenece: Naciones Unidas, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundialde Comercio y de la OTAN, quedando fuera de todos los tratados internacionales suscritos por España. Sin poder pertenecer al Banco Central Europeo,  el euro no estaría reconocida como moneda de uso legal, y los catalanes no dispondrían de libre circulación de personas por el espacio Schengen.

Queda la esperanza de que la sociedad catalana el 1 de octubre de un rechazo a la propuesta  independentista, si es que en aplicación de las leyes constitucionales no se impide que prospere el referéndum. Y es que según el barómetro del Cente d´Estudis d´opinió de la Generalitat, el no a la secesión ha aumentado su ventaja sobre el sí; ahora la distancia es de 8 puntos. El 49, 4% votaría en contra de la independencia y el 41, 1% estaría a favor.

Prospere o no esta sinrazón, a pesar de tener la batalla histórica, política, económica e internacional perdida, el independentismo catalán habrá ganado la batalla social, porque una región de España como Cataluña está totalmente fragmentada a consecuencia de los desvaríos irresponsables de unos dirigentes regionalistas unidos por su odio a España. Y lo que es peor: las próximas generaciones serán víctimas de esta controversia innecesaria.

Hoy más que nunca parece haber llegado ese día al que hizo referencia Francisco de Quevedo: “Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada”.

Y un humilde consejo para los cristianos españoles: no dejemos escondido nuestro amor a España, porque el patriotismo es una virtud cristiana, una virtud que "reconoce lo que la Patria le ha dado y le da. Le tributa el honor y los servicios debidos, reforzando y defendiendo el conjunto de valores que representa, teniendo a la vez por suyos los afanes nobles de todos los países" (1).

Para los que no hemos tenido ocasión de visitar la catedral de Santiago de Compostela, este vídeo nos ayuda a conocerla. Son algo más de cuatro minutos donde la vista y la imaginación se recrean.



(1) "La educación de las virtudes humanas". David Isaacs. Editorial Eunsa. Pág. 443.





domingo, 23 de julio de 2017

Uso y abusos de la libertad de expresión


Después de que el Observatorio contra la Homofobia denunciara ante el órgano competente catalán las palabras pronunciadas por el padre Custodio Ballester por  entender que emitió un discurso de odio porque “criminaliza y estigmatiza la homosexualidad al considerarla pecado”, pidiendo a la vez al Arzobispado de Barcelona su destitución, el pasado día 12 el Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Cataluña resolvió archivar  el expediente incoado por entender que “no era posible abrir un procedimiento administrativo sancionador”, reconociendo que las manifestaciones vertidas se sitúan “en el ámbito del ejercicio del derecho a la libertad de expresión”. Caso -uno más- resuelto por archivo. El artículo 34 de la ley contra la Homofobia 11/2014, de 10 de octubre, no ha sido vulnerado.

No creo que Eugeni Rodríguez, presidente del citado Observatorio, se haya sorprendido por la resolución a raíz de las declaraciones efectuadas posteriormente a la denuncia, donde esperaba que el expediente incoado “acabe en sanción, porque de lo contrario creará un malestar muy grande en el colectivo (gay), ya que la Generalitat ha abierto muchos expedientes, pero ninguno acaba en sanción”. Los expedientes administrativos concluyen en archivo cuando no hay materia sancionable. La realidad objetiva prevalece por encima del deseo subjetivo. Así debe ser para no conculcar derechos, como es el de la libertad de expresión reconocido en el art. 20, Título I de los derechos y deberes fundamentales, de la Constitución de 1978.


Como se recordará, el párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción de Hospitalet de Llobregat, el pasado día 24 de junio, en plena celebración en Madrid de la 5ª edición del llamado Word Pride, en la homilía que ofreció a los asistentes en la Misa dominical, expuso unas consideraciones respecto a conductas homosexuales y el posicionamiento moral de la Iglesia. He leído el contenido de la homilía, he escuchado íntegramente lo que el feligrés o "enviado" de parte interesada grabó y, sinceramente, no veo argumentos para haber llegado a incoar un procedimiento para sancionar a una persona que ostenta todos los derechos reconocidos por la Constitución. 

Es preciso concretar que no es el padre Custodio quien considera pecado la homosexualidad -y aquí hay que matizar que la Iglesia no reprueba la orientación homosexual de una persona, sino la realización de actos sexuales-, no da una opinión personal ante los fieles de su parroquia; lo que hace más bien es afirmar el contenido moral de estos actos, donde la Tradición de la Iglesia tiene en cuenta las enseñanzas morales del Antiguo y Nuevo Testamento. La Iglesia tiene el derecho y el deber de exponer lo que conviene y perjudica a sus hijos; y en lo referente a los pecados contra la castidad los heterosexuales, solteros y casados, ministros o laicos, estamos también llamados a vivir en plenitud lo que el Catecismo de la Iglesia Católica aconseja en relación al sexto mandamiento del Decálogo. 

El tema de la homosexualidad no es ajeno a mi vida cotidiana. Desde hace  varios meses comparto relación profesional con un compañero homosexual, padre de una criatura nacida de "un vientre de alquiler". Durante tres años he estado subordinado profesionalmente a un superior gay casado con otro hombre; y puedo asegurar que la relación ha sido, es y seguirá siendo respetuosa, cordial y distendida. Por encima de todo, la persona, en su concepto más amplio de ser humano. Y no me considero ninguna excepción, pues estoy plenamente convencido que los católicos, siguiendo el ejemplo de Cristo, actuamos con consideración hacia quienes no piensan o viven conforme a la doctrina cristiana. 


Prueba de ello ha sido la reacción ante el dibujo publicado en internet a través de la cuenta de Instagram de la pareja sentimental de un prestigioso cantante latino, donde un sacerdote católico se está masturbando. Meses antes un cantante español -también de la misma tendencia sexual-, celebrando conciertos en Quito y Guayaquil presentó una escenografía consistente en una pantalla gigante colocada detrás de él, donde la cara de la Virgen María con el Niño Jesús en brazos es sustituida por la suya. Y hablando de caras, la del cartel anunciador en la ciudad italiana de Perugia, utilizando la imagen de un transformista drag queen con la cara de la Virgen en actitud lasciva. Actos de reparación, desagravios, protestas pacíficas ha sido la respuesta de muchos católicos que se han sentido agraviados por estos comportamientos.

El derecho a la libertad de expresión conlleva también deberes que hay que asumir y acatar con independencia de quien sea la persona que lo ejerce. Tan criticable es perseguirlo como banalizarlo.

Inmersos en la última semana de julio, estamos a tiempo de dar a conocer la intención mensual del Papa Francisco para este mes. Habla de tristeza y belleza de la vida cristiana, te lo anticipo.

¡Felices vacaciones!



domingo, 2 de julio de 2017

El Amor no es amado


El mayor derroche de generosidad que puede efectuar una persona es dar la propia vida para salvar otra. Ha habido muchos casos donde actuaciones altamente altruistas han dado como resultado que la vida de quien más peligro corría la salvó, en perjuicio de quien la arriesgó hasta las últimas consecuencias. Seguirán dándose hechos donde se ponga de relieve el buen corazón de muchos en beneficio de otros. Por eso es muy posible que la gran mayoría de católicos cuando oímos o leemos que el Señor nos amó hasta el extremo, se nos venga la imagen de Cristo crucificado, muerto en la Cruz. Es el mejor modo de considerar una actuación divina con lógica humana.

Sin embargo, la homilía que escuché el domingo de la solemnidad del Corpus Christi, en el Real Oratorio Caballero de Gracia -si vives en Madrid o si en alguna ocasión estás de paso te recomiendo que lo visites, en este año se está celebrando el 500 aniversario, y el Papa Francisco ha concedido un Año Jubilar-, me hizo pensar sobre esta consideración. El sacerdote celebrante dijo que el derroche más grande del Señor por la humanidad fue quedarse en la Eucaristía. Palabras profundas, con mucho sentido. Así puede entenderse mejor esa promesa que Jesús hizo a los Apóstoles antes de subir al Cielo: “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20). Dejarse clavar en la Cruz, morir ignominiosamente para que tú y yo podamos heredar el Reino de los Cielos, no fue suficiente para Jesucristo. Ascender a los Cielos para preparar nuestras eternas moradas, tampoco. No. Quiso más. Una locura: transformar un trozo de pan en su Santísimo Cuerpo.

El resultado no es ficción: Jesús está ahí, muy cerca de tu casa, de tu escuela, de tu centro de trabajo, de tu lugar de ocio. En cada iglesia por la que pasas hay un Sagrario, y dentro del Sagrario está el Señor. Está con nosotros, para adorarle, para hablarle, para verle con los ojos de la fe, pero, sobre todo, está para alimentar tu alma y la mía. Jesucristo en la Eucaristía, en el sacrificio del Altar, donde recibimos la mayor fuente de gracia para nuestras almas.

Pero ya no recorre aldeas, no pasa por sinagogas, no sube al monte para exponer bienaventuranzas; ahora te necesita a ti, como necesitó a Andrés para ir a anunciar a su hermano Pedro el hallazgo que cambió su vida: “hemos encontrado al Mesías” (Jn. 1,40-41).


En la breve meditación que el cardenal arzobispo de Madrid, don Carlos Osoro, pronunció en la explanada de la Basílica de la Almudena, con el Santísimo expuesto después de recorrer las calles de Madrid, el domingo de la festividad del Corpus Christi, aludió al encuentro del Señor con la samaritana en el pozo de Jacob. Cuando descubre que tiene delante al Mesías deja el cántaro -deja lo que le sobra- y va a la ciudad para comunicar lo que ha visto, a quien ha encontrado, de manera que muchos samaritanos creyeron por el testimonio de esta mujer. Y pedía a los allí reunidos reaccionar como lo hizo esta mujer. Olvidarnos de lo que nos sujeta, de los planes propios, para ir en busca de esas personas que tratamos y conocemos para ponerles delante del Señor, ser “callejeros de la fe” como pide el Papa Francisco a los jóvenes, en uno de sus tuits diarios, teniendo en cuenta que “en el testimonio de fe no cuentan los éxitos, sino la fidelidad a Cristo, reconociendo en cualquier circunstancia, incluso la más problemática, el don inestimable de ser sus discípulos misioneros”(1)

Así contribuiremos a paliar el grito de san Francisco de Asis que ha dado título a este post. 

También con la música puede adorarse al Señor. Este vídeo así lo demuestra.


(1)         Papa Francisco, Ángelus 25/06/2017



domingo, 18 de junio de 2017

Las cuentas muy claras


Posiblemente este sea el post más atípico de cuantos he publicado. Más que opinión aporto cifras y datos. Me parece justo, necesario y oportuno; estamos todavía en plena campaña de declaración a Hacienda, y estimo que es una buena aportación  dar a conocer cómo se financia la Iglesia católica. De esta manera aprovecho a la vez,  para quitar crédito a la noticia que se ha divulgado en algunos medios de comunicación, acerca de que la Iglesia recibe 11.000 millones de euros del Estado, asumiendo que la modalidad de financiación de la Iglesia es una realidad que muchos todavía tratan de discutir -y aquí incluyo a ciertos partidos políticos con representación parlamentaria y con posibilidades de formar gobierno en un futuro-, por cuestiones ideológicas y anticlericales.

Fue en 2006 -con entrada en vigor al año siguiente-, siendo presidente del gobierno de España el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, el año en que se llegó al acuerdo entre el Estado y la Santa Sede para recibir la Iglesia en España el 0,7% de los impuestos, de aquéllos contribuyentes que voluntariamente marcan “la casilla de la Iglesia” en su declaración de la renta. Este es el modo legal en el que la Iglesia cubre aproximadamente el 25% de sus gastos. El 75% restante se hace a través de donativos y colectas. La Hacienda Pública española se convierte así en mero gestor entre el contribuyente y la Iglesia. No hay, por tanto, partida asignada. Dependiendo de lo que el contribuyente declare y decida, la Iglesia obtiene ingresos. Y no siempre van emparejadas el número de contribuyentes con los ingresos recibidos. Tanto es así que en el ejercicio de 2015, 7.347.612 españoles marcaron la casilla del 0,7%, 55.841 más en relación al año anterior, pero los ingresos fueron inferiores -249,2 frente a los 250,3 de 2014-, por tener menos bienes que declarar. También los ingresos de la Iglesia en cada ejercicio fiscal, va en función de la marcha de la economía española.

¿Y del tema del IBI? Habrás escuchado por activa y por pasiva que la Iglesia tiene el privilegio de no pagar el impuesto de bienes e inmuebles. Pues sí, es así en parte, porque hay otra parte que no, ya que existen bienes que carecen de esa exención. El régimen fiscal de la Iglesia en España viene determinado por la Ley de Mecenazgo. Esta ley tiene un régimen especial para fundaciones (incluidas las de los partidos políticos), asociaciones de utilidad pública, ONG´s, federaciones deportivas y confesiones religiosas que tienen acuerdos con el Estado. Es decir, que, de privilegio excepcional, nada, todo dentro de lo que marca la ley, con el mismo beneficio que otras entidades sin ánimo de lucro.

La Iglesia católica, queda claro, no es una lacra económica para el Estado, más bien es todo lo contrario. El Estado ingresa anualmente 14 millones de euros en cotizaciones a la Seguridad Social de los sacerdotes, y otros 20 millones de los laicos que trabajan en diócesis y parroquias, sin incluir los trabajadores de colegios y hospitales.

Según un estudio de KPMG, una de las cuatro firmas más importantes en servicios profesionales que ofrece, entre otros, el de auditorías, cifra en más de 22.600 millones de euros la aportación al PIB, por los bienes de interés cultural con los que cuenta la Iglesia, con más de 160.000 empleos directos.

La asistencia a los más desfavorecidos también es una preocupación que la Iglesia católica, a través de Cáritas, promueve y destina parte de lo recaudado. En torno a 500.000 personas se ven favorecidas de la labor de Cáritas, cuyo presupuesto se cubre con el 65% que de un modo u otro procede de lo que la Iglesia recibe por más de siete millones de españoles, que contribuyen con ese  0,7 % de sus impuestos.


Con el fin de dar cumplida cuenta de su actividad económica, cada año la Conferencia Episcopal rinde cuentas al Estado a través de la presentación ante el Ministerio de Justicia, de la Memoria Anual de Actividades.

Por si todavía quedan aspectos que no han quedado suficientemente claros, te invito a ver este vídeo. Así completa la información que se ha querido aportar a través de este blog, sin más merito que dedicar un poco tiempo a conocer los detalles de financiación de la Iglesia en España, fácilmente alcanzable en internet.




domingo, 11 de junio de 2017

Fátima, tres propósitos



Lo habrás experimentado varias veces. Cuando descorchas una bebida con mucho gas, éste sale expelido con gran fuerza y la bebida hay que tomarla pronto para que no pierda fuerza; de lo contrario, una vez abierta va perdiendo sabor y se termina por olvidar en la copa. Tú y yo debemos estar muy contentos de poder celebrar el centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima, de que el Papa Francisco el día 13 canonizara a Francisco -hoy hace 107 años que nació- y a su hermana Jacinta, los primeros niños canonizados que no han sido mártires, y de que la Sierva de Dios sor Lucía viviera 87 años más, para dar a conocer lo que vio y oyó a la Santísima Virgen en las apariciones junto a sus primos -a Lucía la Virgen se le apareció cinco veces más, a saber en 1921, 1925, 1926, 1927 y 1929-. Pero, necesitamos priorizar los sentimientos e ilusiones, porque si no puede que todo quede en un recuerdo que, como tantos otros, se olvidan con el paso del tiempo.

Y quien puede aportarnos esos objetivos para mantener con fuerza las emociones vividas, precisamente, son Lucía, Jacinta y Francisco; y no por ser principales y únicos protagonistas de estos sucesos sobrenaturales que tanto ha significado para la Iglesia y para el mundo. La razón, este es mi parecer, la encontramos en las distintas formas de plasmar su vida interior a raíz de las revelaciones vividas.

Consolad a vuestro Dios” fueron las palabras del Ángel en su tercera aparición, antes de hacerlo la Santísima Virgen. Este mandato quedó bien impregnado en el alma de Francisco, que no tuvo más empeño para el resto de su vida que consolar y dar alegrías a Jesús. Sabiendo que era la plegaría preferida de la Virgen, le dijo en una de las apariciones: “¡Santísima Virgen, rezaré tantos rosarios como quieras! Tenía un gran amor al Santísimo Sacramento, llamándole Jesús Escondido. Ofreció su enfermedad para consolar al Señor.


Este santo empeño puede servirte para preguntarte si tú eres consuelo para Jesucristo. Si reparas por los agravios que sufre. Estás al tanto de las noticias, sabes que se le ultraja de palabra, que se cometen actos sacrílegos en iglesias, que, vamos a ser claros, hay mucha indiferencia entre los católicos hacia Jesús Sacramentado en tantos sagrarios, tal vez muy cercanos a dónde vives o trabajas. ¿Te acuerdas al pasar por una iglesia que está allí, posiblemente solo? ¿Le rezas oraciones cortas, jaculatorias, para reparar? ¿Sacas tiempo para visitarle y acompañarle un rato a lo largo del día? Este puede ser el primer propósito: tratar al Señor como a un amigo que tenemos muy cerca, y que necesita ser querido.

Jacinta tuvo una horrible visión del infierno. Su ideal de vida era convertir almas de pecadores para evitarles la condenación eterna. No solamente fue la visión que permitió la Virgen Santísima a Jacinta lo que hizo a los niños preocuparse por la salvación de las almas. Se lo pidió a los tres en una de las apariciones: “Rezad, rezad mucho y hacer sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas”.



No sé las veces que habrás pensado en el infierno. No quiero asustarte. El demonio, anfitrión deleznable de las tinieblas, estará siempre dispuesto a mostrarse hospitalario contigo, ofreciéndote su asquerosa estancia como el mejor y más divertido de todos las posibles.  Si lo has descartado como eterna morada no te fíes, y pídele a Dios la gracia necesaria para no sucumbir a los reiterados devaneos con los que pueda obnubilarte.  Este puede ser el segundo propósito. Y eso sí, preocúpate también de las almas de las personas que forman parte de tu entorno. Reza y mortifícate por ellas. Y a nadie  le desees el infierno. Y a nadie es, ¡a nadie! No condenemos nunca. Dejemos todo en las mejores de las justicias, la Divina.

Lucía era quien más hablaba con la Virgen, y lo hacía con la confianza e ingenuidad que una niña se dirige a su madre. Se entristeció mucho cuando la Señora le dijo que Francisco y Jacinta irían pronto al Cielo. Fíjate qué dialogo más entrañable. Lucía le preguntó: “¿Me quedo aquí solita? La Virgen la consoló diciéndole: “No, hija. ¿Y tú sufres mucho por eso? ¡No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios”.  Profesó mucha devoción al Corazón Inmaculado de María, sufriente por las ofensas recibidas por los hombres.  Cuando ingresó con 39 años en el Carmelo de Coimbra, pasó a llamarse definitivamente María Lúcia de Jesús y del Corazón Inmaculado de María. Lucía se convirtió en la principal propagadora del Santo Rosario. Puede ser un nuevo propósito, el tercero, con el que alegrarás a María y te acercará a Dios, además de ayudarte para aumentar la devoción a su Inmaculado Corazón. Lucía murió el 13 de febrero de 2005 a los 97 años de edad. El 13 de febrero de 2008 el Papa Benedicto XVI autorizó la apertura de la Causa de Beatificación y el 13 de febrero de 2017 concluyó la fase diocesana del proceso pasando la causa al Vaticano.

Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces y especialmente cuando hagáis un sacrificio: “Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de Maria”. En esta oración que la Virgen Santísima confió a los tres pastorcillos, en la aparición del 13 de julio de 1917 se condensan los propósitos que te sugiero. ¿Qué no sabes qué sacrificios puedes hacer? Te doy una pista. Una mañana Lucía estando en casa de sus primos se sorprendió de que Jacinta tomase un vaso de leche sin rechistar. Sorprendida le preguntó a qué se debía ese cambio, y Jacinta contestó que se lo ofrecía por estas intenciones que la Virgen les había pedido. El vaso de leche pasó de ser una horrible pesadez a un detalle de amor reparador. ¿Verdad que a lo largo del día también tienes que tomar muchos “vasos de leche” con el ceño fruncido? Pues ya sabes lo que tienes que hacer.

Te dejo con las intenciones del Papa para este mes de junio. 



domingo, 21 de mayo de 2017

Tenemos una Madre


Mayo de 2017, centenario de la primera aparición de la Santísima Virgen a tres niños en Fátima -Francisco, de 9 años; Jacinta, de 7 años y Lucía, de 10 años-, mientras pastoreaban un rebaño en la Comarca de Cova de Iría. Entenderás que es de imperiosa necesidad dedicar este post al acontecimiento de inusitada importancia para la Iglesia y el mundo. Y lo hago con san Juan Pablo II, posiblemente el cristiano que más devoción ha depositado en el misterio de la Virgen de Fátima. Desgranamos fechas y hechos en torno a este santo y a tan significativa fecha: 13 de mayo de 1917.


El 13 de mayo de 1981 el Papa Karol Wojtyla sufría un atentado en la mismísima Plaza de San Pedro, que a punto estuvo de costarle la vida. El turco Alí Agca disparó certeramente contra el cuerpo del Papa polaco, dejándolo gravemente herido. Se sabe quien lo perpetró pero no quien lo maquinó, aunque las sospechas e investigaciones siempre apuntaron a los servicios secretos de la U.R.S.S.

Justo un año después del atentado, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viajó por primera vez a Fátima “para agradecer a la Virgen su intervención para la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud”. Su cuerpo todavía padecía las secuelas de las heridas y la operación sufrida, pero quiso convertirse en un peregrino más por el amparo recibido de la Virgen.

En 1983 visitó a Alí Agca en el centro penitenciario donde cumplía condena. “¿Por qué no murió -le preguntó sorprendido el desconcertado hombre preparado para matarle-? ¿Yo sé que apunté el arma como debía y sé que la bala era devastadora y mortal? ¿Por qué entonces no murió? ¿Por qué todos hablan de Fátima?”. La respuesta siempre estuvo clara para san Juan Pablo II: “una mano materna intervino”, la de la Virgen María. En este mismo año, realizó un nuevo gesto de agradecimiento: donó al santuario de Fátima la bala que le extrajeron de su cuerpo, que curiosamente está perfectamente engarzada en la aureola de la corona de la Virgen, sin necesidad de haberla tenido que acondicionar para su cabida, como si la corona hubiera estado preparada desde un principio para albergar la bala que quiso acabar con su vida.


El 25 de marzo de 1984, fiesta de la Anunciación, san Juan Pablo II consagró a todos los hombres y pueblos del mundo, incluida Rusia, en unión con los obispos de los cinco continentes, a María Santísima. Así se dio cumplimiento a lo querido por la Virgen María en la tercera de las apariciones, el 13 de julio de 1917. Cinco años más tarde el mundo vivió uno de los acontecimientos más trascendentales del siglo XX: la caída del muro de Berlín y el derrumbe de una ideología que había sojuzgado, alienado y asesinado a millones de personas detrás del “telón de acero”. La promesa de la Virgen se cumplió.


En el año 2000, san Juan Pablo II viajó a Fátima para la beatificación de Francisco y Jacinta. El 26 de junio de ese año se hizo pública la “tercera parte” del secreto de Fátima, desvelando la relación entre este secreto y el atentado contra su persona. El entonces prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, cardenal Joseph Ratzinger, acató la propuesta del Papa Wojtyla, y con el beneplácito de sor Lucía -en una de las apariciones la Virgen le dijo que debía quedar esta parte oculta en el misterio-, el mundo conoció el contenido de la tercera parte del secreto que la Virgen desvelo a los tres niños pastorcillos. La primera fue la visión del infierno y la segunda el anuncio de la Segunda Guerra Mundial.


“Nós temos uma mãe”, tenemos una madre, así comenzaba la homilía el Papa Francisco el pasado día 13, durante la ceremonia de canonización de Jacinta y Francisco Marto, a pocos metros donde la “Señora muy bella”, como así la definían los niños videntes, se les apareció por vez primera a ellos y a su prima Lucía, hace cien años. Esa misma Señora que bajó del Cielo para dar a conocer a la humanidad un mensaje de conversión, paz y esperanza, es la misma que desvió la bala unos milímetros para que Karol Wojtyla sobreviviese al atentado preparado y perpetrado contra su vida, esa misma Señora es la que se ofrece a ti y a mí para ser nuestra madre, dispuesta a extender esa mano materna, porque con ese mismo corazón con el que amó y ama a Jesucristo es con el que te ama a ti y a mí. Atrévete a quererla como madre. Ella te quiere como hijo. Déjate ser buen hijo. Pídeselo a los nuevos santos Francisco y Jacinta Marto.

Aunque ha transcurrido buena parte de mayo, te dejo las intenciones del Papa Francisco para este mes tan mariano.

domingo, 2 de abril de 2017

Cuaresma, maratón hacia la Pascua


Fue en los Juegos Olímpicos de Atenas en 1896, inaugurados por el barón Pierre de Coubertin, la primera vez que se disputó la prueba del maratón, en recuerdo al mito de la batalla de Maratón, que tuvo lugar en el año 490 antes de Cristo, en el que un tal Fidípides recorrió más de 246 kilómetros para avisar a los espartanos del desembarco persa en este municipio de la costa noreste del Ática, periferia de la antigua Grecia. No había otro medio de transmitir comunicaciones. La distancia se fijó en 40 kilómetros y ésta se mantuvo hasta los Juegos Olímpicos de Londres en 1908, donde se determinó que el recorrido fuese de 42 kilómetros y 195 metros, que es la distancia que separa Windsor del estadio White City.  El vencedor fue un griego llamado Spiridon Louisun vendedor de agua que se llenó de todos los honores no solamente por ganar esta prueba, sino por ser también el único campeón ateniense en esos Juegos. Dos días antes permaneció en oración y ayuno para disputar la novedosa competición. Una manera muy espiritual de prepararse para un evento deportivo. Aquí es donde quería llegar a parar.

Como muy bien sabes, cuarenta días son los que separan la Cuaresma del Domingo de Ramos, que nos introduce en la semana de la Pasión del Señor y que culmina en el Domingo de Resurrección. Es otro maratón que los católicos recorremos con la intención de que nuestra alma esté en sintonía con el misterio central en que creemos: Jesuscristo entrega y da su vida “pro multis”, por muchos, que, como también posiblemente sabrás, reemplaza en la Consagración a “por todos”, a raíz de la 3ª Edición revisada del Misal Romano, publicado por la Conferencia Episcopal Española, para ganar la riqueza original de los textos. 

Para un deportista de competición la Cuaresma es muy fácil de entender. Ellos adoptan una preparación exigente con vistas a conseguir el mejor resultado posible; y para ello tienen que renunciar a pequeñas y grandes apetencias. El objetivo a batir está ahí, a corto o medio plazo. Para los cristianos el horizonte no es programable, es Dios quien decidirá cuando parará el cronómetro de nuestra existencia para concedernos el premio por el que nos hemos preparado con la ayuda de su gracia. Otra diferencia está en el sistema de premios. En las competiciones suele haber un solo ganador, como mucho tres se ven recompensados en los Juegos Olímpicos subiendo al pódium para recibir las medallas, el resto, valga la expresión, muere en el anonimato. Y, sin embargo, a Dios no le importa tanto la posición en la que acabes tu periplo por este mundo, sino la preparación para llegar al último día de competición. El premio sabemos cual es: la Pascua, el triunfo del alma y, por tanto, también del cuerpo, para subir al mayor pódium posible: el Cielo.


Al igual que existen aparatos en el ámbito deportivo para medir la frecuencia cardíaca o la distancia recorrida para saber cómo nuestro cuerpo responde al esfuerzo, el tiempo de Cuaresma es muy propicio dotarnos de un medidor para saber el estado de forma de nuestro espíritu, que se llama caridad. Es esa virtud teologal por la que amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, por amor a Dios. Se presentan no pocos obstáculos, lo sabes tan bien como yo, para encontrar ese equilibrio Dios-hombre, porque algunos son propensos a poner zancadillas, voluntarias o involuntarias, pero se pueden superar con la fortaleza de la gracia de Dios; y si nos hacen caer y provocar heridas o lesiones, ahí tenemos ese masaje reparador llamado Confesión.

En estos días que restan de periodo cuaresmal te sugiero que estés muy pendiente de este indicador.  Es el principal medidor para saber si está siendo efectiva esa puesta a punto para celebrar con las debidas disposiciones las fiestas que se avecinan. Te propongo una buena piedra de toque: reparar los ultrajes e indiferencias provocados por los enemigos de la fe, los ignorantes y los propios católicos -que de todo hay en la viña del Señor-, contra los valores y sacramentos que administra la Iglesia por mandato de Jesucristo. Y cuando participes en los oficios, reces el Via Crucis, contemples un paso en las procesiones que vas a ver, o visites un monumento, reza con especial fe y devoción. ¿Que no tienes pensado asistir? Piénsalo bien, el Señor en esta Semana Santa quiere pasar por tu vida. Tú y yo necesitamos ser coherentes con nuestra fe, porque la Iglesia necesita hijos e hijas congruentes para regalar al mundo el misterio de salvación de Dios por los hombres.

Este video es uno de los que más reproducciones tiene en You Tube. Escúchalo y sabrás por qué.

¡Nos vemos en Pascua!