domingo, 5 de agosto de 2018

Ismael de Tomelloso, un referente actual





No podemos negar que estamos inmersos en una situación un tanto convulsa en España.  Rememorar el cercano pasado trágico sufrido en España  sensibiliza los sentimientos, exteriorizando inclinaciones  entre partidarios de olvidar y no reavivar viejas heridas y los que sostienen que es el momento de resarcir  los diferentes daños ocasionados.   El final de la II República, la Guerra Civil y el anterior régimen en España es tema delicado, propenso a debates que en ocasiones conduce al desprecio y a la descalificación personal. Demasiado apasionamiento que a veces es difícil detener.

Hay un joven que puede ser un referente para ayudarnos a recapacitar sobre conductas de este pasado que ya es historia,  un joven que como tantos otros de su tiempo sufrió las consecuencias del enfrentamiento entre españoles. Es Ismael Molinero Novillo, conocido por Ismael de Tomelloso. El 18 de julio de 1936 contaba con 19 años, tres años antes había conocido gracias a un amigo, Acción Católica. Vivió, y consiguientemente sufrió, el asesinato de su párroco y de dos coadjutores de su parroquia. Ocho días después, el día de san Joaquín y Santa Ana, vió, y consiguientemente sufrió, cómo en la plaza Mayor quemaban imágenes de la parroquia junto con otros objetos de valor artístico y de devoción. El día 6 de septiembre, en una carretera local próxima a Tomelloso era asesinado el consiliario local de Acción Católica, don Bernabé Huertas Molina, director espiritual de Ismael.

El 18 de septiembre de 1937 Ismael era movilizado por el ejército republicano. Se va rumbo al frente con una medalla de la Virgen Milagrosa que él mismo cose al chaleco. Se abraza a un amigo y se despide: Hasta que termine la guerra o hasta el Cielo ¡Adiós!.  Y después, de su madre: Rezad por mí; adiós, hasta la eternidad.

En las trincheras lo que más le hizo sufrir fue escuchar las blasfemias y palabras indecentes. Llamado fascista y beato el silencio que ofrecía no le evitó ser insultado, abofeteado. Nada de odio, él lo achacaba todo al desconocimiento de la religión.

Prisionero en la batalla de Alfambra y gravemente enfermo de tuberculosis no desveló su identidad cristiana para evitar recibir privilegios entre los prisioneros: Serviré a España en el anónimo, ofreceré a Dios todas las molestias de mi enfermedad y lo penoso de mi sacrificio. Murió el 5 de mayo de 1938, a la edad de 21 años. Fue enterrado en el cementerio de Torrero. Doña Pilar, su madre, y Aurora, la enfermera que le atendió en el Hospital Clinico de Zaragoza, fue el único duelo que tuvo.



En 1940 se organizó una peregrinación al Pilar de Zaragoza, más de 20.000 flores llenaron la Basílica del Pilar. Ni vencedores ni vencidos en el acto, jóvenes de Acción Católica fueron los que se congregaron para rendir homenaje póstumo. El 13 de mayo de 1950, festividad de la Virgen de Fátima, se trasladaron los restos de Ismael a Tomelloso. Entre los miles de jóvenes que acompañaron el féretro ni vencedores ni vencidos, almas tocadas por el sacrificio y virtudes de este tomellosero, un modelo de joven cristiano. La delegación de Zaragoza de la Asociación para la Causa de Canonización de Ismael de Tomelloso, peregrinó los días 23 y 24 de mayo de 2017 para llevar una imagen de la Virgen del Pilar y depositarla junto a su tumba. Ni vencedores ni vencidos, peregrinos maños para ofrecer ese detalle en el año del centenario de su nacimiento.


En la exhortación apostólica Gaudete et exsultate el Papa Francisco refiere la importancia de los santos: "Así, cada santo es un mensaje que el Espíritu Santo toma de la riqueza de Jesucristo y regala a su pueblo". Si bien Ismael de Tomelloso hasta la fecha es reconocido  por la Iglesia como Siervo de Dios, las palabras del Papa en torno a los santos bien merecen aplicarlas a la vida de Ismael, para que tú y yo seamos hombres y mujeres dispuestos a vivir sin odios y sin apasionamientos que empañan las relaciones con los demás. 

Este mes el Papa Francisco habla de un tesoro, muy al alcance de la mano. 



miércoles, 25 de julio de 2018

Por la caridad entra la peste


Es un refrán que he conocido hace pocos días y parece ser que  se originó en el siglo XIV, con la temida propagación de la peste negra por Europa. Salvo casos excepcionales, el único modo de sobrevivir a la enfermedad era evitar contraerla. El pánico imperante conducía a criticar a quienes ayudaban a los enfermos. 

Parecidas críticas hubo en España  cuando los sacerdotes y médicos Miguel Pajáres y Manuel García Viejo, miembros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, fueron repatriados después de contraer el ebola en tierras africanas donde desempeñaban su labor misionera. Para algunos estos dos enfermos que morirían días después en el Hospital Carlos III de Madrid, no deberían haber sido trasladados para evitar contagios entre personal sanitario y propagar el virus entre la población. 

En la sociedad en que vivimos nada puede extrañarnos del resultado  de alguna una encuesta sobre la aceptación del refrán comentado. Seguro que habría muchos simpatizantes que se identificarían plenamente con su significado. Es fácil encontrar justificación para pasar de largo estados donde podríamos hacer más por el prójimo. Contaba mi cuñada que una noche paseando al perro escuchó en una vivienda los lamentos de una mujer que podría estar siendo maltratada por su pareja. Al pedir a los vecinos que estaban asomados a la ventana la letra del piso para llamar a la policía, una mujer le dijo que en los problemas de familia no había que meterse. Afortunadamente, otro vecino sí ofreció la letra y gracias a su colaboración mi cuñada -y no los vecinos- pudo llamar a la policía para personarse una dotación en el piso minutos después. Detalle de civismo que no por todos es bien aceptado. 

Es  la influencia del hedonismo, sin lugar a dudas, que nos hace buscar lo placentero a cualquier precio, de quedar sin implicación alguna con quien siente necesidad de ser tenido en cuenta. La verdadera peste que debemos evitar, por agrietar la esencia de la convivencia solidaria, es la del egoismo, de lo contrario acabaremos como irónicamente escribió G.K. Chesterton: “Tengamos los placeres de los conquistadores sin los sufrimientos de los soldados: sentémonos en sofás y seamos una raza endurecida”.




Por bien de la humanidad el refrán en cuestión no ha tenido aceptación alguna para quienes se sienten llamados a servir al prójimo. A la hora de hablar de desvelos por los necesitados, y aplaudiendo a todas las Organizaciones No Gubernamentales que con gran empeño acometen tareas humanitarias en diferentes partes del mundo, la institución que más voluntarios ha aportado a labores en beneficio de los más débiles es, desde los primeros tiempos de su existencia la Iglesia católica. Miles y miles de personas dejan atrás sus familias, sus hogares, sus países, y van en busca del necesitado. He conocido misioneros españoles que por circunstancias de enfermedad o descanso obligado por sus superiores vienen a España. Hablas con ellos y no piensan más que en volver a la misión que han dejado. No les importa pasar limitaciones, exponer sus vidas hasta el punto de que la muerte  sobrevenga en las circunstancias que sean, para ellos el objetivo es el otro, el necesitado de atenciones sanitarias, y sobre  todo  de cariño. 


Las iglesias locales también desempeñan labores encomiables.  Atienden carencias materiales, afectivas, educativas, sanitarias… A día de hoy la Iglesia española puede decirse  que está con 97.000 personas acompañadas en centros de orientación familiar; con 115.000 personas orientadas y acompañadas en la búsqueda de empleo; con 77.000 personas mayores, enfermos crónicos y personas con alguna discapacidad; con 140.000 emigrantes que han recibido ayuda; con 20.000 personas recibiendo asesoría jurídica; con 23.000 personas atendidas en centros para el tratamiento de las drogodependencias; con 47.000 niños y jóvenes atendidos en algún centro de atención y tutela de menores; con 23.000 mujeres acompañadas y ayudadas en centros para promoción de la mujer y atención de víctimas de violencia. Se cifra en 2.800.000 millones las personas atendidas en centros para mitigar la pobreza.

Para el seguidor de Jesucristo la preocupación por el prójimo es fiel reflejo del amor de Dios. Y a esto es lo que llamamos caridad, el amor por los demás en toda su plenitud. La persona es el principio y fin. En la Encíclica Spe Salvi se preguntaba Benedicto XVI: “¿Cómo se ha desarrollado la idea de que el mensaje de Jesús es individualista y una huida de las cosas de este mundo?”. En la sociedad de la alta tecnología siguen latentes los mismos problemas y vicisitudes que se originaron en la revolución industrial. Las máquinas y los aparatos, los avances electrónicos, no han podido cubrir las necesidades más básicas del ser humano en su totalidad. El pobre sigue mirando al mismo lado para ver quien puede ayudarle. Y lo encuentra en la Iglesia, porque “Cristo nos enseña que el mejor uso de la libertad es la caridad que se realiza en la donación y en el servicio”(1).

La  precursora de la caridad fue una mujer que  destaca en la historia como ejemplo y entrega de generosidad. La Virgen María es el modelo más sublime. Llevando  en su viente a Dios Encarnado, recorrió unos 130 kilómetros de terreno montañoso para ir desde Nazaret hasta la aldea donde vivía su prima Isabel; no tuvo duda, se levantó y marchó deprisa... y permaneció con ella unos tres meses (Lc. 1, 39-56). Eso lo hizo la Madre de Dios. Tú y yo debemos aplicarnos este otro refrán que tantas veces hemos escuchado: Amor con amor se paga. Y de paso, contribuimos a cambiar el mundo. Su ejercicio es muy saludable.


Video breve, claro y oportuno con el que cierro este post..


(1) San Juan Pablo II, Encíclica Redemptor hominis, n. 21




domingo, 8 de julio de 2018

Homosexualidad, ¿se nace o se hace?




Se identifica como "Drag queen", tiene más de 70.000 seguidores en Instagram, su propia web y un canal de YouTube; se describe como "artista, niño drag, defensor premiado de los derechos LGBTQ, joven gay sin pelos en la lengua, modelo editorial, orador público, fundador de su propia empresa con temática drag, diseñador de moda, musa e icono". NBC, News, ABC, Vogue o Today, se han hecho eco a gran escala. Es Desmond Napoles, conocido en las redes sociales como "Desmond es Fabuloso". Todo este bagaje mediático  corresponde a un niño de diez años. Con ocho ya participó con falda de arco iris en el desfile del orgullo gay de Nueva York. El chaval dice que nació así; su madre precisa más:  confiesa que la afición le llegó siendo muy pequeño, cuando lo sentaba a ver con ella un reality show en el que los participantes eran "drag queen". Al ver Desmond lo guapas que se ponían  los concursantes y su aspecto fabuloso, él también quería estar "fabuloso", de ahí el apelativo con el que se da a conocer. 

Desde hace años resulta insostenible la explicación de las tendencias homosexuales según la cual ésta se adquiere biológicamente. En los dos últimos decenios se han hecho ocho estudios biomédicos llevados a cabo sobre gemelos idénticos, entre los cuales había inclinaciones sexuales entre uno y otro distintas, demostrando que  "es irrelevante el papel de la genética en la elección de la orientación sexual". Psiquiatras de la talla de Mayer y McHugh, han publicado un estudio en la prestigiosa revista  The New Atlantis, destacando la falta de evidencia científica para afirmar que la genética no tiene influencia en las conductas homosexuales. Todos los estudios dan los mismos resultados: el homosexual no nace, se hace.

Otro dato científico a señalar son las conclusiones de  la investigadora de la Asociación Estadounidense de Psicologia (APA), Lisa Diamond, lesbiana, defensora del bisexualismo, expuestas en una conferencia en la Universidad de Cornell, afirmando que "la orientación sexual -incluyendo la atracción, el comportamiento y la identidad propia-  no es definitiva tanto para adolescentes como para adultos, y para ambos sexos". La APA desde el año 2011 reconoció insostenible el argumento de que se nace homosexual y esta conducta es invariable. 



Si la atracción entre personas del mismo sexo no tiene consistencia desde el punto de vista genético, si una vez adquirida por determinadas situaciones personales, familiares, sociales y de otra índole,  -como ser el caso de Desmond Napoles-,   parece lógico pensar que quienes quieren volver a la condición heterosexual tienen todo el derecho en base a su libertad personal, sin coacciones ni recriminaciones públicas, sin animadversiones por determinados colectivos y  agrupaciones políticas. Son decisiones tan respetables como la de quienes quieren mantenerse con tendencia homosexual. La inclinación sexual se respeta, pero no se impone.



Mary Garman, Robin Beck, Charlene Cothran, "Anna", Lisa Moeller, Doreena Paz, Rosaria Champagne, Emma, "María" y Marta Lozano, Luca Di Tolve, Rubén García, Daniel Talavante, Ron Belgau, Daniel Delgado, Josep Prever, James Parker, Josep Sciambra, David Prosen y Tim Murphay, son diez mujeres y diez hombres que han dejado su inclinación homosexual para volver a la condición heterosexual. Sus experiencias y testimonios muestran que también la felicidad llega cuando se vuelve a la identidad con la que se nació. Puedes conocerlos si entras en www.religionenlibertad.

Es el primer post de julio y corresponde ofrecerte la posibilidad de conocer las intenciones del Papa Francisco para este mes.





domingo, 24 de junio de 2018

Milagro de amor tan infinito



En lo que llevamos de mes varios noticias importantes han acontecido, merecedoras de dar relieve informativo: reunión de Donald Trump con Kim Jong-un, inesperado cambio de Gobierno en España, comienzo del campeonato mundial de fútbol de selecciones nacionales en Rusia... Las noticias dan paso a otras en cuestión de minutos. Doy por hecho que éstas al tanto de éstas y de otras  muchas más, gracias al desarrollo de los periódicos digitales y las redes sociales de las que sin duda eres participe.  

Para mí hay una que ha trascendido por encima de todas. Es la que quiero resaltar. Ocurrió  el domingo día tres de este mes, aunque en ciudades como Toledo tuvieron el privilegio de producirse el jueves anterior.  En este día en numerosos pueblos y ciudades dentro y fuera de nuestras fronteras, tuvo lugar un acontecimiento anual único en todos los sentidos: ¡el Cuerpo de Cristo salió a las calles para ser adorado! Sí, me estoy refiriendo a la solemnidad del Corpus Christi.  Un notición. El mismo Dios en la calle, así como suena. Los que vamos teniendo cierta edad lo aprendimos de memoria siendo pequeños: tres días hay a lo largo del año que deslumbran más que el sol:  Viernes Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión. 

Todo comenzó en esa Última Cena hace veintiún siglos. Jesucristo instituye la Eucaristía. Un trozo de pan se convierte en su Cuerpo, un poco de vino en su Sangre. La primera Misa de la historia, los Apóstoles son los primeros asistentes. Milagro de amor tan infinito.


Dos antiguos compañeros de instituto se juntaron a comer, aprovechando que uno de ellos se había trasladado a vivir a la ciudad donde residía el otro. Restaurante tranquilo, placida comida, contando experiencias vividas, situación de los hijos, con algún que otro comentario sobre temas de actualidad. El encuentro tocaba a su fin, pero una pregunta hizo que la conversación se alargara. “Oye, y con Dios ¿qué tal?”, preguntó uno al otro. La pregunta sirvió para que el interpelado abriese su corazón, con toda naturalidad expuso su fría o inexistente relación con Dios.  Dos horas, tres horas..., el tiempo parecía no contar.  Las tornas  cambiaron, el interpelado pasó a ser interpelante con una propuesta tajante:  “¡Muéstrame que Dios te ama!”, le dijo para pasar así de la teoría a los hechos consumados. Segundos  de silencio, antes de contestar el interpelado a su buen amigo;  y llegó la prueba: “La Santa Misa”, le respondió, con plena seguridad que había contestado no para salir del paso, sino para mostrar con relajada reflexión que no hay demostración más real y sincera que la ofrecida. Milagro de amor tan infinito.

Ocurrió a principios del siglo IV en Abitina, pequeña localidad próxima a la actual Túnez. 49 cristianos fueron sorprendidos mientras celebraban la Eucaristía en casa de Octavio Félix. Habían transgredido la severa prohibición del emperador romano. Trasladados a Cartago fueron interrogados por el procónsul Anulino. El derecho romano exigía a los acusados responder a las acusaciones formuladas. Uno de los cristianos detenidos hizo una corta y tajante alegación: “¡Sine dominico non possumus!”, lo que traducido al castellano significa: sin reunirnos el domingo para celebrar la Eucaristía no podemos vivir. Después de atroces torturas, los 49 cristianos fueron asesinados. Milagro de amor tan infinito.


La Santa Misa es un milagro de amor infinito,  Jesucristo se da  en cuerpo, alma, humanidad y divinidad  bajo apariencias de pan y vino. Se entrega para que puedas recibirle. ¿Para qué? Te contesta san León Magno: “nuestra participación en el cuerpo y la sangre de Cristo solo tiende a convertirnos en aquello que recibimos”.

Solamente el desconocimiento del misterio del Altar nos hace fríos, distantes, indiferentes o ingratos con este milagro de amor de Dios con la persona y  para el mundo. Ni conviene ignorarlo ni acostumbrarnos a participar rutinariamente porque debe ser  el eje y fundamento de nuestra vida; de esta manera "renovamos nuestra alianza con él y le permitimos que realice más y más su obra transformadora" (1).

Ni demasiado bonito equiparable a un sueño, ni elucubraciones de teólogos, exégetas o místicos; es nada más y nada menos  que el Sacramento de nuestra fe, como afirma el sacerdote después de la Consagración. Un buen libro  al respecto de fácil lectura, l -y los hay en notoria cantidad- puede abrirte  este verano grandes expectativas para participar y disfrutar del milagro de amor tan infinito. Dios te espera, créelo. 

Te dejo con este video que expresa mucho mejor lo que he querido transmitirte en este post. Y como puedes ver, he sido poco original en darle titulo.


(1) Papa Francisco, Exhortación Apostólica Gaudete et exultate, 157, pág. 101.




domingo, 27 de mayo de 2018

María, Madre de la Iglesia


El mes de mayo va tocando a su fin y no debemos olvidarnos de la Santísima Virgen. La devoción a la Virgen data de los primeros tiempos del cristianismo. En las catacumbas de Priscila, de San Pedro y San Marcelino, finales del siglo II, se hayan pinturas relacionadas con la veneración a la Virgen, dentro del culto dado a Jesucristo. San Epifanio, en el siglo IV, expresa muy bien, el sentir de los cristianos hacia la Madre de Jesús: “¡Sea honrada María! ¡Sea adorado el Señor!”.

Numerosos papas han hecho referencia en sus pontificados a mayo como el mes por excelencia para recordar y tratar más y mejor a María. El beato Pablo VI dedicó la encíclica Mense Mayo para referirse a la piedad a Nuestra Señora en este mes del año. San Juan Pablo II, en audiencia general de 2 de mayo de 1979 decía: “El mes de mayo nos estimula a pensar y a hablar de modo particular de Ella. En efecto, este es su mes. Así pues, el periodo del año litúrgico (Resurrección), y el corriente mes llaman e invitan nuestros corazones a abrirse de manera singular a María”.

Seguramente te lo habrás planteado en alguna ocasión: ¿por qué este mes elegido para guardar esta especial devoción a María? Hay estudiosos del tema que sostienen que la elección de este mes esta extraída de la cultura pagana. Mayo proviene de Maia, el nombre que se daba a la diosa de la primavera. En este mes se rendía culto a Artemisa, en Grecia, y a Flora, en Roma, las dos diosas de la fecundidad.

Y es que a veces se tacha a la Iglesia de poca originalidad por convertir fiestas paganas en celebraciones cristianas, como puede ocurrir con las fechas de Navidad y la de Todos los  Santos. Pero esto no debe movernos a asentir resignadamente frente a aquellos que sostienen estos argumentos. Todo lo contrario. Los cristianos debemos sazonar cada momento y circunstancia de nuestra vida con esa sal que da sabor sobrenatural nuestras actividades cotidianas. El trabajo, el estudio, la familia, las relaciones sociales, políticas, culturales, económicas; todas, cualquiera de ellas, deben estar impregnadas de ese sabor sobrenatural. La Virgen María pasó la mayor parte de su vida en la tierra realizando actividades propias de cualquier mujer, esposa y madre de su época. La más mínima acción que salga de nosotros, hecha con amor de Dios, se convierte en fruto que repercute en el mundo y en la Iglesia. Lo terrenal podemos convertirlo en sobrenatural. Esta puede ser la respuesta a esa aparente intromisión de la Iglesia en la cultura pagana. 

Y a propósito de la Iglesia. Este mes de mayo pasará a la historia como el primero en que se celebra oficialmente la fiesta de María, Madre de la Iglesia. El 3 de marzo el Papa Francisco firmó el decreto, que así comienza: “La gozosa veneración otorgada a la Madre de Dios por la Iglesia en los tiempos actuales, a la luz de la reflexión sobre el misterio de Cristo y su naturaleza propia, no podía olvidar la figura de aquella Mujer (Gál. 4,4), la Virgen María, que es Madre de Cristo y, a la vez, Madre de la Iglesia”. El primer lunes después de Pentecostés será obligatoria la Memoria de María, Madre de la Iglesia.


Porque es en la Iglesia donde encontramos a Cristo. Hoy, fiesta de la Santísima Trinidad, nos lo recuerda el Evangelio: “Me ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 18-20). Esta es la misión de la Iglesia, con María a la cabeza.

Por el titulo de este video que te invito a ver puede parecer que no tiene mucha enjundia. O puede que sí... A lo mejor -y ese es mi deseo- te dice algo.


domingo, 13 de mayo de 2018

Acerca del coronel Arnaud Beltrame



Probablemente ya lo tengas olvidado o tal vez no te enteraste por coincidir con la proximidad de la Semana Santa. Desgraciadamente se publica este post cuando aún está reciente la noticia de un nuevo atentado en París, donde un hombre atacó con un cuchillo a varias personas provocando la muerte de una persona. El Estado Islámico ha reivindicado esta acción criminal.   

Fueron circunstancias muy parecidas las que ocurrieron el pasado 23 de marzo. Un terrorista musulmán mató a un policía y a dos civiles, tomando a varios rehenes en un supermercado de Trébes (Francia). El coronel de la Gendarmería Nacional francesa, Arnaud Beltrame fue de los primeros en llegar. Se ofreció para intercambiarse por uno de los rehenes. Minutos después el terrorista abrió fuego contra él, provocándole la muerte pocas horas más tarde. Tenía 44 años. 

El 9 de junio tenía previsto contraer matrimonio por la Iglesia con Marielle. El sacerdote que iba a casarles estuvo junto a la cama del héroe francés, y pudo administrarle la Unción de Enfermos. “Para él –manifestaba Marielle dos días después de su muerte- ser gendarme, quería decir proteger. Pero no podemos entender su sacrificio si lo separamos de su fe personal”.

Arnaud Beltrame provenía de una familia católica, bautizado, pero alejado de la fe. Fue en 2006 durante la Peregrinación Internacional que distintos ejércitos del mundo hacen a Lourdes, cuando empezó su conversión interior. Años más tarde haría con su padre una peregrinación a Santiago de Compostela. Después de rogarle a la Virgen encontrar una mujer para compartir su vida, conoció en 2015 a Marielle, se comprometieron la Pascua de 2016 y en agosto de ese mismo año contrajeron matrimonio civil. Desde agosto pasado estaba destinado en Carcasota, en el distrito de Aude.

La generosa acción de Arnaud me ha recordado a la que tuvo lugar en el campo de concentración de Auschwitz, donde en 1941 fue enviado san Maximiliano Kolbe, después de ser hecho prisionero por los nazis y encarcelado en la prisión de Pawiak. A pesar de vivir en condiciones inhumanas el franciscano polaco mostró generosidad y entrega entre los compañeros cautivos. La huida de un prisionero provocó que el comandante del campo en represalia ordenara escoger a diez prisioneros para ser condenados a morir de hambre. Entre esos diez hombres estaba el sargento Franciszek Gajowniczek  -"mientras tenga aire en los pulmones, consideraré mi deber hablar a la gente del extraordinario acto de amor de Maximiliano Kolbe", dijo en una conferencia en Filadelfia en 1944- polaco, casado y con hijos. San Maximiliano pidió el intercambio por él. El comandante aceptó. Encerrado en una celda de aislamiento, en vista de que aún vivía se acordóle terminar con su vida mediante una inyección letal. Fue el 14 de agosto de 1941, contaba 47 años. San Juan Pablo II, un año después de su elección, en Auschwitz, dijo: "Maximiliano Kolbe hizo como Jesús, no sufrió la muerte sino que donó la vida".


Cuando me decidí a escribir sobre esta acción de Arnaud Beltrame pensé que había transcurrido demasiado tiempo. Aun así quería resaltar la aptitud de este católico francés ,siguiendo el mandato de Jesucristo: Nadie tiene amor mayor que el de dar la vida por sus amigos (Jn. 15,13). La intención ya no albergó duda cuando hace pocos días me he enterado que el 18 de mayo, dentro de cinco días, se estrena la película Dos coronas, en la que se narra la historia de Maximilian Kolbe. Más oportuno, por tanto, no podía llegar este post. Así tengo ocasión para animarte a verla. Creo que ayudará a plantearnos nuestras respuestas a las exigencias cristianas.

Creo que era deber desde este blog destacar las virtudes de este cristiano.  Pocos medios de comunicación se han hecho cargo de su condición de católico. Se le ha tratado justamente con todos los honores por parte del gobierno francés, su acción admirable ha tenido amplia repercusión en distintos medios internacionales; pero pocos han precisado que era un hombre de Dios, entregado al servicio de los demás; tanto él como su esposa estaban comprometidos en acciones solidarias.

Conversión y recompensa. Conversión es lo que pidió la Santísima Virgen en Fátima hace hoy 101 años de su primera aparición a los pastorcillos. Y recompensa es a lo que se nos anima en este domingo, solemnidad de la Ascensión del Señor. Arnaud Beltrame, seguro que ya la tiene. Por la gracia de Dios.


Estamos en mayo.  Pincha y entérate de la intención del Papa Francisco para este mes.


martes, 1 de mayo de 2018

La importancia de un milagro




Es día 1 de mayo. Hoy es el ciento un aniversario del nacimiento de Ismael Molinero Novillo, conocido por Ismael de Tomelloso. Se da por concluido el año que se inauguró el 1 de mayo de 2017, para conmemorar el centenario de su nacimiento. Cabe destacar como actos más significativos la peregrinación que la delegación de Zaragoza realizó los días 23 y 24 de mayo a la tumba de Ismael, para depositar una imagen de la Virgen del Pilar junta a la Cruz que la acompaña, y la exposición que tuvo lugar en Madrid, del 22 al 27 de septiembre, en la Basílica de la Milagrosa, y que concluyó con la Misa presidida por el arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro.


El Señor nos ha regalado en estos trescientos sesenta y cinco días pasados la ilusión de ver en los altares  a este Siervo de Dios. El proceso de beatificación se acelelaría con el reconocimiento de un milagro ocurrido por su intercesión. Ese hecho extraordinario que da pie a la instrucción de un procedimiento para investigación y estudio está ya formalizado. Un prestigioso ginecólogo tomellosero se ha ofrecido voluntariamente para verificar y rubricar una vez revisada toda la información médica recopilada. Este es requisito previo para elevar todo el procedimiento a la Congregación para la Causa de los Santos. Dos peritos médicos, designados por la Congregación, hacen estudio detallado del caso, se discute por la Consulta médica (cinco médicos peritos) y posteriormente ocho teólogos estudian el nexo elaborado por la Consulta médica y la intercesión atribuida al Siervo de Dios. De continuar el procedimiento se llega a la siguiente fase, en la  que se designa un ponente entre los cardenales que componen la Congregación, y en sesión solemne los cardenales y obispos dan su veredicto. Caso de ser favorable, el Santo Padre aprueba el Decreto de Beatificación.

El hecho en sí, muchos lo conocéis, ocurrió aproximadamente hace un año y medio. Inesperadamente una joven madre sufrió un grave percance al final de su embarazo, donde su vida y la del bebé corrieron muy serio peligro. Se temió por sus vidas. Enterados los padres de la futura madre se desplazaron desde Albacete –lugar de residencia- hasta Tomelloso. Durante el trayecto el matrimonio rezó una estampa a Ismael para su curación. La madre y el niño percibieron una inesperada mejoría, se recuperaron sin secuelas, a pesar de que el bebé estuvo varios minutos sin recibir oxigeno al cerebro, circunstancia que suele ocasionar lesiones irreversibles.

En agosto del año pasado tuve ocasión de conocer personalmente a la madre y al niño, evidenciando un buen estado de salud. Vidas normales, como si nada hubiera pasado. En enero de este año, al término de la Asamblea General Ordinaria de la Asociación para la Causa de Canonización celebrada en Tomelloso, me acerqué a saludar a los abuelos. Antonio -así se llama el abuelo- tuvo el detalle de enseñarme una reciente foto del chaval en la que se le ve en perfecto estado. El niño sigue sometido a controles y revisiones periódicas con resultados positivos.

Con todo, lo más relevante para un cristiano no está en el reconocimiento público de un milagro, que ya es mucho, sino en la circunstancia más profunda de descubrir la cercanía de Dios, nada ajeno a las situaciones más dramáticas de sus criaturas. Dios es un Padre que se preocupa de sus hijos; la pena es que los hijos tienden a  no relacionarse con el Padre, pero no por ello nos desampara. La Providencia siempre está en todos los acontecimientos de la vida, grandes y pequeños, gozosos y tristes. Dios está presente en la vida cotidiana, en la tuya y en la mía. Es cuestión de pedirle discernimiento, querer tratarle para amarle.

Independientemente al pronunciamiento que con todo rigor establezca la Iglesia respecto a lo acontecido a esta madre y a su bebé, en cuestión de fe  nada deberá cambiar. Ni para esta familia ni para quienes guardamos devoción  al Siervo de Dios. Que la Iglesia no tenga la absoluta certeza de que el hecho ocurrido sea merecedor de considerarlo milagro, resalta el rigor con el que se estudian los casos, y la importancia que supone afirmar pública y oficialmente que una persona haya vivido ejemplarmente las virtudes cristianas entre los de su tiempo, dejando una huella imperecedera en esas generaciones y en las sucesivas, y pueda afirmar categoricamente que su alma goza ya en el Cielo. Dios marca los tiempos. Solo Él sabe cuando el joven tomellosero subirá a los altares, cuando podrá tenerse devoción pública y formar parte del elenco de santos. 


Lo que es una realidad admirable, es que los santos  son un regalo de Dios para pedir favores a través de ellos; y lo que es más importante, para que tratandóles e imitándoles  tengamos el convencimiento de que también nosotros estamos llamados a vivir la santidad. Así vivió Ismael. Este debe ser nuestro anhelo. El Papa Francisco nos invita a ello en su reciente Exhortación Apostólica Gaudete  et exultate

A todo esto: ¡felicidades, paisano!

Empezamos mayo, dedicado a María. Este video es una buena introducción para estar cerca de la Virgen, como estuvo Ismael.