domingo, 18 de junio de 2017

Las cuentas muy claras


Posiblemente este sea el post más atípico de cuantos he publicado. Más que opinión aporto cifras y datos. Me parece justo, necesario y oportuno; estamos todavía en plena campaña de declaración a Hacienda, y estimo que es una buena aportación  dar a conocer cómo se financia la Iglesia católica. De esta manera aprovecho a la vez,  para quitar crédito a la noticia que se ha divulgado en algunos medios de comunicación, acerca de que la Iglesia recibe 11.000 millones de euros del Estado, asumiendo que la modalidad de financiación de la Iglesia es una realidad que muchos todavía tratan de discutir -y aquí incluyo a ciertos partidos políticos con representación parlamentaria y con posibilidades de formar gobierno en un futuro-, por cuestiones ideológicas y anticlericales.

Fue en 2006 -con entrada en vigor al año siguiente-, siendo presidente del gobierno de España el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, el año en que se llegó al acuerdo entre el Estado y la Santa Sede para recibir la Iglesia en España el 0,7% de los impuestos, de aquéllos contribuyentes que voluntariamente marcan “la casilla de la Iglesia” en su declaración de la renta. Este es el modo legal en el que la Iglesia cubre aproximadamente el 25% de sus gastos. El 75% restante se hace a través de donativos y colectas. La Hacienda Pública española se convierte así en mero gestor entre el contribuyente y la Iglesia. No hay, por tanto, partida asignada. Dependiendo de lo que el contribuyente declare y decida, la Iglesia obtiene ingresos. Y no siempre van emparejadas el número de contribuyentes con los ingresos recibidos. Tanto es así que en el ejercicio de 2015, 7.347.612 españoles marcaron la casilla del 0,7%, 55.841 más en relación al año anterior, pero los ingresos fueron inferiores -249,2 frente a los 250,3 de 2014-, por tener menos bienes que declarar. También los ingresos de la Iglesia en cada ejercicio fiscal, va en función de la marcha de la economía española.

¿Y del tema del IBI? Habrás escuchado por activa y por pasiva que la Iglesia tiene el privilegio de no pagar el impuesto de bienes e inmuebles. Pues sí, es así en parte, porque hay otra parte que no, ya que existen bienes que carecen de esa exención. El régimen fiscal de la Iglesia en España viene determinado por la Ley de Mecenazgo. Esta ley tiene un régimen especial para fundaciones (incluidas las de los partidos políticos), asociaciones de utilidad pública, ONG´s, federaciones deportivas y confesiones religiosas que tienen acuerdos con el Estado. Es decir, que, de privilegio excepcional, nada, todo dentro de lo que marca la ley, con el mismo beneficio que otras entidades sin ánimo de lucro.

La Iglesia católica, queda claro, no es una lacra económica para el Estado, más bien es todo lo contrario. El Estado ingresa anualmente 14 millones de euros en cotizaciones a la Seguridad Social de los sacerdotes, y otros 20 millones de los laicos que trabajan en diócesis y parroquias, sin incluir los trabajadores de colegios y hospitales.

Según un estudio de KPMG, una de las cuatro firmas más importantes en servicios profesionales que ofrece, entre otros, el de auditorías, cifra en más de 22.600 millones de euros la aportación al PIB, por los bienes de interés cultural con los que cuenta la Iglesia, con más de 160.000 empleos directos.

La asistencia a los más desfavorecidos también es una preocupación que la Iglesia católica, a través de Cáritas, promueve y destina parte de lo recaudado. En torno a 500.000 personas se ven favorecidas de la labor de Cáritas, cuyo presupuesto se cubre con el 65% que de un modo u otro procede de lo que la Iglesia recibe por más de siete millones de españoles, que contribuyen con ese  0,7 % de sus impuestos.


Con el fin de dar cumplida cuenta de su actividad económica, cada año la Conferencia Episcopal rinde cuentas al Estado a través de la presentación ante el Ministerio de Justicia, de la Memoria Anual de Actividades.

Por si todavía quedan aspectos que no han quedado suficientemente claros, te invito a ver este vídeo. Así completa la información que se ha querido aportar a través de este blog, sin más merito que dedicar un poco tiempo a conocer los detalles de financiación de la Iglesia en España, fácilmente alcanzable en internet.




domingo, 11 de junio de 2017

Fátima, tres propósitos



Lo habrás experimentado varias veces. Cuando descorchas una bebida con mucho gas, éste sale expelido con gran fuerza y la bebida hay que tomarla pronto para que no pierda fuerza; de lo contrario, una vez abierta va perdiendo sabor y se termina por olvidar en la copa. Tú y yo debemos estar muy contentos de poder celebrar el centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima, de que el Papa Francisco el día 13 canonizara a Francisco -hoy hace 107 años que nació- y a su hermana Jacinta, los primeros niños canonizados que no han sido mártires, y de que la Sierva de Dios sor Lucía viviera 87 años más, para dar a conocer lo que vio y oyó a la Santísima Virgen en las apariciones junto a sus primos -a Lucía la Virgen se le apareció cinco veces más, a saber en 1921, 1925, 1926, 1927 y 1929-. Pero, necesitamos priorizar los sentimientos e ilusiones, porque si no puede que todo quede en un recuerdo que, como tantos otros, se olvidan con el paso del tiempo.

Y quien puede aportarnos esos objetivos para mantener con fuerza las emociones vividas, precisamente, son Lucía, Jacinta y Francisco; y no por ser principales y únicos protagonistas de estos sucesos sobrenaturales que tanto ha significado para la Iglesia y para el mundo. La razón, este es mi parecer, la encontramos en las distintas formas de plasmar su vida interior a raíz de las revelaciones vividas.

Consolad a vuestro Dios” fueron las palabras del Ángel en su tercera aparición, antes de hacerlo la Santísima Virgen. Este mandato quedó bien impregnado en el alma de Francisco, que no tuvo más empeño para el resto de su vida que consolar y dar alegrías a Jesús. Sabiendo que era la plegaría preferida de la Virgen, le dijo en una de las apariciones: “¡Santísima Virgen, rezaré tantos rosarios como quieras! Tenía un gran amor al Santísimo Sacramento, llamándole Jesús Escondido. Ofreció su enfermedad para consolar al Señor.


Este santo empeño puede servirte para preguntarte si tú eres consuelo para Jesucristo. Si reparas por los agravios que sufre. Estás al tanto de las noticias, sabes que se le ultraja de palabra, que se cometen actos sacrílegos en iglesias, que, vamos a ser claros, hay mucha indiferencia entre los católicos hacia Jesús Sacramentado en tantos sagrarios, tal vez muy cercanos a dónde vives o trabajas. ¿Te acuerdas al pasar por una iglesia que está allí, posiblemente solo? ¿Le rezas oraciones cortas, jaculatorias, para reparar? ¿Sacas tiempo para visitarle y acompañarle un rato a lo largo del día? Este puede ser el primer propósito: tratar al Señor como a un amigo que tenemos muy cerca, y que necesita ser querido.

Jacinta tuvo una horrible visión del infierno. Su ideal de vida era convertir almas de pecadores para evitarles la condenación eterna. No solamente fue la visión que permitió la Virgen Santísima a Jacinta lo que hizo a los niños preocuparse por la salvación de las almas. Se lo pidió a los tres en una de las apariciones: “Rezad, rezad mucho y hacer sacrificios por los pecadores, pues muchas almas van al infierno porque no hay quien se sacrifique y pida por ellas”.



No sé las veces que habrás pensado en el infierno. No quiero asustarte. El demonio, anfitrión deleznable de las tinieblas, estará siempre dispuesto a mostrarse hospitalario contigo, ofreciéndote su asquerosa estancia como el mejor y más divertido de todos las posibles.  Si lo has descartado como eterna morada no te fíes, y pídele a Dios la gracia necesaria para no sucumbir a los reiterados devaneos con los que pueda obnubilarte.  Este puede ser el segundo propósito. Y eso sí, preocúpate también de las almas de las personas que forman parte de tu entorno. Reza y mortifícate por ellas. Y a nadie  le desees el infierno. Y a nadie es, ¡a nadie! No condenemos nunca. Dejemos todo en las mejores de las justicias, la Divina.

Lucía era quien más hablaba con la Virgen, y lo hacía con la confianza e ingenuidad que una niña se dirige a su madre. Se entristeció mucho cuando la Señora le dijo que Francisco y Jacinta irían pronto al Cielo. Fíjate qué dialogo más entrañable. Lucía le preguntó: “¿Me quedo aquí solita? La Virgen la consoló diciéndole: “No, hija. ¿Y tú sufres mucho por eso? ¡No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios”.  Profesó mucha devoción al Corazón Inmaculado de María, sufriente por las ofensas recibidas por los hombres.  Cuando ingresó con 39 años en el Carmelo de Coimbra, pasó a llamarse definitivamente María Lúcia de Jesús y del Corazón Inmaculado de María. Lucía se convirtió en la principal propagadora del Santo Rosario. Puede ser un nuevo propósito, el tercero, con el que alegrarás a María y te acercará a Dios, además de ayudarte para aumentar la devoción a su Inmaculado Corazón. Lucía murió el 13 de febrero de 2005 a los 97 años de edad. El 13 de febrero de 2008 el Papa Benedicto XVI autorizó la apertura de la Causa de Beatificación y el 13 de febrero de 2017 concluyó la fase diocesana del proceso pasando la causa al Vaticano.

Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces y especialmente cuando hagáis un sacrificio: “Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de Maria”. En esta oración que la Virgen Santísima confió a los tres pastorcillos, en la aparición del 13 de julio de 1917 se condensan los propósitos que te sugiero. ¿Qué no sabes qué sacrificios puedes hacer? Te doy una pista. Una mañana Lucía estando en casa de sus primos se sorprendió de que Jacinta tomase un vaso de leche sin rechistar. Sorprendida le preguntó a qué se debía ese cambio, y Jacinta contestó que se lo ofrecía por estas intenciones que la Virgen les había pedido. El vaso de leche pasó de ser una horrible pesadez a un detalle de amor reparador. ¿Verdad que a lo largo del día también tienes que tomar muchos “vasos de leche” con el ceño fruncido? Pues ya sabes lo que tienes que hacer.

Te dejo con las intenciones del Papa para este mes de junio. 



domingo, 21 de mayo de 2017

Tenemos una Madre


Mayo de 2017, centenario de la primera aparición de la Santísima Virgen a tres niños en Fátima -Francisco, de 9 años; Jacinta, de 7 años y Lucía, de 10 años-, mientras pastoreaban un rebaño en la Comarca de Cova de Iría. Entenderás que es de imperiosa necesidad dedicar este post al acontecimiento de inusitada importancia para la Iglesia y el mundo. Y lo hago con san Juan Pablo II, posiblemente el cristiano que más devoción ha depositado en el misterio de la Virgen de Fátima. Desgranamos fechas y hechos en torno a este santo y a tan significativa fecha: 13 de mayo de 1917.


El 13 de mayo de 1981 el Papa Karol Wojtyla sufría un atentado en la mismísima Plaza de San Pedro, que a punto estuvo de costarle la vida. El turco Alí Agca disparó certeramente contra el cuerpo del Papa polaco, dejándolo gravemente herido. Se sabe quien lo perpetró pero no quien lo maquinó, aunque las sospechas e investigaciones siempre apuntaron a los servicios secretos de la U.R.S.S.

Justo un año después del atentado, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viajó por primera vez a Fátima “para agradecer a la Virgen su intervención para la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud”. Su cuerpo todavía padecía las secuelas de las heridas y la operación sufrida, pero quiso convertirse en un peregrino más por el amparo recibido de la Virgen.

En 1983 visitó a Alí Agca en el centro penitenciario donde cumplía condena. “¿Por qué no murió -le preguntó sorprendido el desconcertado hombre preparado para matarle-? ¿Yo sé que apunté el arma como debía y sé que la bala era devastadora y mortal? ¿Por qué entonces no murió? ¿Por qué todos hablan de Fátima?”. La respuesta siempre estuvo clara para san Juan Pablo II: “una mano materna intervino”, la de la Virgen María. En este mismo año, realizó un nuevo gesto de agradecimiento: donó al santuario de Fátima la bala que le extrajeron de su cuerpo, que curiosamente está perfectamente engarzada en la aureola de la corona de la Virgen, sin necesidad de haberla tenido que acondicionar para su cabida, como si la corona hubiera estado preparada desde un principio para albergar la bala que quiso acabar con su vida.


El 25 de marzo de 1984, fiesta de la Anunciación, san Juan Pablo II consagró a todos los hombres y pueblos del mundo, incluida Rusia, en unión con los obispos de los cinco continentes, a María Santísima. Así se dio cumplimiento a lo querido por la Virgen María en la tercera de las apariciones, el 13 de julio de 1917. Cinco años más tarde el mundo vivió uno de los acontecimientos más trascendentales del siglo XX: la caída del muro de Berlín y el derrumbe de una ideología que había sojuzgado, alienado y asesinado a millones de personas detrás del “telón de acero”. La promesa de la Virgen se cumplió.


En el año 2000, san Juan Pablo II viajó a Fátima para la beatificación de Francisco y Jacinta. El 26 de junio de ese año se hizo pública la “tercera parte” del secreto de Fátima, desvelando la relación entre este secreto y el atentado contra su persona. El entonces prefecto de la Congregación para la doctrina de la fe, cardenal Joseph Ratzinger, acató la propuesta del Papa Wojtyla, y con el beneplácito de sor Lucía -en una de las apariciones la Virgen le dijo que debía quedar esta parte oculta en el misterio-, el mundo conoció el contenido de la tercera parte del secreto que la Virgen desvelo a los tres niños pastorcillos. La primera fue la visión del infierno y la segunda el anuncio de la Segunda Guerra Mundial.


“Nós temos uma mãe”, tenemos una madre, así comenzaba la homilía el Papa Francisco el pasado día 13, durante la ceremonia de canonización de Jacinta y Francisco Marto, a pocos metros donde la “Señora muy bella”, como así la definían los niños videntes, se les apareció por vez primera a ellos y a su prima Lucía, hace cien años. Esa misma Señora que bajó del Cielo para dar a conocer a la humanidad un mensaje de conversión, paz y esperanza, es la misma que desvió la bala unos milímetros para que Karol Wojtyla sobreviviese al atentado preparado y perpetrado contra su vida, esa misma Señora es la que se ofrece a ti y a mí para ser nuestra madre, dispuesta a extender esa mano materna, porque con ese mismo corazón con el que amó y ama a Jesucristo es con el que te ama a ti y a mí. Atrévete a quererla como madre. Ella te quiere como hijo. Déjate ser buen hijo. Pídeselo a los nuevos santos Francisco y Jacinta Marto.

Aunque ha transcurrido buena parte de mayo, te dejo las intenciones del Papa Francisco para este mes tan mariano.

domingo, 2 de abril de 2017

Cuaresma, maratón hacia la Pascua


Fue en los Juegos Olímpicos de Atenas en 1896, inaugurados por el barón Pierre de Coubertin, la primera vez que se disputó la prueba del maratón, en recuerdo al mito de la batalla de Maratón, que tuvo lugar en el año 490 antes de Cristo, en el que un tal Fidípides recorrió más de 246 kilómetros para avisar a los espartanos del desembarco persa en este municipio de la costa noreste del Ática, periferia de la antigua Grecia. No había otro medio de transmitir comunicaciones. La distancia se fijó en 40 kilómetros y ésta se mantuvo hasta los Juegos Olímpicos de Londres en 1908, donde se determinó que el recorrido fuese de 42 kilómetros y 195 metros, que es la distancia que separa Windsor del estadio White City.  El vencedor fue un griego llamado Spiridon Louisun vendedor de agua que se llenó de todos los honores no solamente por ganar esta prueba, sino por ser también el único campeón ateniense en esos Juegos. Dos días antes permaneció en oración y ayuno para disputar la novedosa competición. Una manera muy espiritual de prepararse para un evento deportivo. Aquí es donde quería llegar a parar.

Como muy bien sabes, cuarenta días son los que separan la Cuaresma del Domingo de Ramos, que nos introduce en la semana de la Pasión del Señor y que culmina en el Domingo de Resurrección. Es otro maratón que los católicos recorremos con la intención de que nuestra alma esté en sintonía con el misterio central en que creemos: Jesuscristo entrega y da su vida “pro multis”, por muchos, que, como también posiblemente sabrás, reemplaza en la Consagración a “por todos”, a raíz de la 3ª Edición revisada del Misal Romano, publicado por la Conferencia Episcopal Española, para ganar la riqueza original de los textos. 

Para un deportista de competición la Cuaresma es muy fácil de entender. Ellos adoptan una preparación exigente con vistas a conseguir el mejor resultado posible; y para ello tienen que renunciar a pequeñas y grandes apetencias. El objetivo a batir está ahí, a corto o medio plazo. Para los cristianos el horizonte no es programable, es Dios quien decidirá cuando parará el cronómetro de nuestra existencia para concedernos el premio por el que nos hemos preparado con la ayuda de su gracia. Otra diferencia está en el sistema de premios. En las competiciones suele haber un solo ganador, como mucho tres se ven recompensados en los Juegos Olímpicos subiendo al pódium para recibir las medallas, el resto, valga la expresión, muere en el anonimato. Y, sin embargo, a Dios no le importa tanto la posición en la que acabes tu periplo por este mundo, sino la preparación para llegar al último día de competición. El premio sabemos cual es: la Pascua, el triunfo del alma y, por tanto, también del cuerpo, para subir al mayor pódium posible: el Cielo.


Al igual que existen aparatos en el ámbito deportivo para medir la frecuencia cardíaca o la distancia recorrida para saber cómo nuestro cuerpo responde al esfuerzo, el tiempo de Cuaresma es muy propicio dotarnos de un medidor para saber el estado de forma de nuestro espíritu, que se llama caridad. Es esa virtud teologal por la que amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, por amor a Dios. Se presentan no pocos obstáculos, lo sabes tan bien como yo, para encontrar ese equilibrio Dios-hombre, porque algunos son propensos a poner zancadillas, voluntarias o involuntarias, pero se pueden superar con la fortaleza de la gracia de Dios; y si nos hacen caer y provocar heridas o lesiones, ahí tenemos ese masaje reparador llamado Confesión.

En estos días que restan de periodo cuaresmal te sugiero que estés muy pendiente de este indicador.  Es el principal medidor para saber si está siendo efectiva esa puesta a punto para celebrar con las debidas disposiciones las fiestas que se avecinan. Te propongo una buena piedra de toque: reparar los ultrajes e indiferencias provocados por los enemigos de la fe, los ignorantes y los propios católicos -que de todo hay en la viña del Señor-, contra los valores y sacramentos que administra la Iglesia por mandato de Jesucristo. Y cuando participes en los oficios, reces el Via Crucis, contemples un paso en las procesiones que vas a ver, o visites un monumento, reza con especial fe y devoción. ¿Que no tienes pensado asistir? Piénsalo bien, el Señor en esta Semana Santa quiere pasar por tu vida. Tú y yo necesitamos ser coherentes con nuestra fe, porque la Iglesia necesita hijos e hijas congruentes para regalar al mundo el misterio de salvación de Dios por los hombres.

Este video es uno de los que más reproducciones tiene en You Tube. Escúchalo y sabrás por qué.

¡Nos vemos en Pascua!


sábado, 25 de marzo de 2017

San José, escucha y acción



El periodo cuaresmal hizo el pasado fin de semana un alto en el camino hacia la Semana Santa,  para dar cabida a la celebración de la fiesta de San José. Bien es verdad que se ha retrasado un día por tener prioridad el tercer domingo de Cuaresma, pero la Iglesia ha sido fiel a la tradición recordando al esposo de María como se merece. No obstante la esposa de Cristo en la tierra está bajo el patrocinio de este santo varón.

Muy pocas referencias tenemos de San José en las Sagradas Escrituras. No hay una sola frase escrita que salga de sus labios. Ninguna. Sin embargo Dios se vale de su silencio, de su entrega generosa,  para culminar lo que los profetas anunciaron desde antiguo. Un plan que nada tenía que asemejarse al que tendría esbozado con María, con la que estaba desposado, aunque según costumbres judías todavía no vivían juntos. Pero José era el elegido por Dios. Y no le falló.

No fue tarea cómoda para el bueno de José. Y es que la comodidad no va en sintonía con los proyectos del Señor. Podríamos decir que más que cómoda fue exigente. Pero el esposo de la Virgen María se fio del Señor. Conocer que su esposa estaba encinta por obra del Espíritu Santo y recibirla (Mt. 1, 20-22) era un compromiso de una alta responsabilidad. Las vicisitudes aparecieron poco tiempo después. Para dar cumplimiento al edicto de César Augusto, como era de la casa y familia de David, tuvo que trasladarse con María a Belén para empadronarse; y allí le llegó la hora del parto, teniendo que dar a luz en un pesebre, porque no había sitio en ningún aposento (Lc. 2, 1-8). Gran desasosiego en un principio tuvo que provocar cuando en sueños se le aparece un ángel y le dice que huya a Egipto porque Herodes quiere matar al niño (Mt. 2, 13, 14). En país extranjero permanecieron hasta que vuelve a recibir de un ángel mandato de abandonar Egipto y dirigirse a la región de Galilea, a una ciudad llamada Nazaret, para evitar que Arquelao, el hijo de Herodes, pudiera enterarse de que estaban en su jurisdicción (Mt. 2, 19-23).

San José, varón callado, diligente, humilde, supo escuchar la voz del Señor. Así María tuvo por esposo a un varón delicado, y dedicado a la custodia del hijo nacido de sus entrañas purísimas. Nada era más importante para el santo patriarca que estar al lado de María, y vivir en presencia del Hijo de Dios. Es esta buena ocasión, un momento propicio, para pedirle sentirnos muy próximos a la Virgen María para estar muy unidos a Jesús. Nadie ha podido tener más dicha que san José. En vida y a la hora de la muerte.

Los cristianos estamos inmersos en una sociedad que quiere tenerlo todo bien atado, los proyectos bien enderezados, los sinsabores y adversidades que sean para otros, el éxito hay que obtenerlo en el momento propicio; en definitiva, tener un plan hilvanado a la medida de nuestros intereses. No es mala perspectiva, por otro lado. Pero, ¿y Dios? ¿Y si tiene otros planes? ¿Cómo reaccionamos? ¿Nos rebelamos? Mejor no, mejor acudir a san José para pedirle un temperamento noble, implicado con la voluntad de Dios. El esposo de María tuvo una colaboración fundamental en la obra de salvación que el  Señor llevó a cabo. Obra para la que tú y yo también estamos llamados a colaborar. Porque tú y yo -¿lo sabes?- tenemos una tarea que cumplir y un modelo al que imitar: “El ejemplo de san José es una fuerte invitación para todos nosotros a realizar con fidelidad, sencillez y modestia la tarea que la Providencia nos ha asignado” (1).

La fiesta de san José es día oportuno propuesto por la Iglesia para pedir por las vocaciones sacerdotales. Son necesarios hombres entregados también a custodiar a Jesús no niño,  sino hecho Eucaristía. Dios necesita, como cuando era niño, ser tomado por manos delicadas, por hombres virtuosos, para ofrecerse en el altar de tantas iglesias del mundo entero donde tiene su casa, ofrecerse por la salvación de todos los hombres como hizo en el pesebre de Belén.

Y pedimos también por los que ya ejercen el ministerio sacerdotal para “que san José obtenga a los sacerdotes, que ejercen la paternidad con respeto a las comunidades eclesiales, amar a la Iglesia con afecto y entrega plena, y sostenga a las personas consagradas en su observancia gozosa y fiel de los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia” (2).

Este post tiene su aparición hoy día 25 de marzo, otra fiesta dentro del tiempo cuaresmal, para celebrar la Anunciación, día ideal para rezar con mucho sentido el Ángelus, y recordar el sí de María a Dios.  Sin el sí de María no habría habido sí de José. Ella fue la primera que ofreció su vida para que la humanidad recibiese el regalo de la entrega de Dios por el hombre, la entrega por ti y por mí.

Si te das cuenta dos personas, hombre y mujer, fueron los protagonistas más importantes en la historia por decir sí al Señor. Salen las cuentas: tú y yo, dos personas, que  con nuestra disposición a cumplir la voluntad de Dios, podemos cumplir la misión que  nos ha encargado: aspirar a reconciliar al mundo con Dios (cfr. 2 Cor 5, 19).

¿Vamos a ello?



(1)         Benedicto XVI, Angelus, 19/III/2006

(2)         Ibídem.

sábado, 11 de marzo de 2017

Autobuses y marquesinas


Posiblemente estarás al tanto de la polémica surgida a raíz de la circulación por las calles de Madrid del autobús con el lema “Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen”, promovido por la asociación Hazte Oir. Por resolución judicial del Juzgado de Instrucción nº 42 de Madrid, se ha prohibido la circulación de este autobús por entender que es un menosprecio al colectivo transexual. Hazte Oir fue creada en el año 2001 con unas marcadas directrices para “proponer en la vida pública la defensa de la vida humana, de la libertad de educación, de la familia y de la libertad religiosa”.

Para situar la polémica en su justa medida, conviene precisar que esta determinación viene en respuesta a la campaña publicitaria efectuada por la asociación de familias de menores transexuales Chrysallis Euskal Herria, constituida el 8 de marzo de 2015 en San Sebastian, con los objetivos de “atención, ayuda, asesoramiento y formación a las familias de menores transexuales como al establecimiento de una red de apoyo mutuo”. En las capitales de las provincias vascas y Navarra, se han aprovechado las marquesinas de autobuses, y con el lema “Ha niñas con pene y niños con vulva. Así de sencillo” se han colocado imágenes de cuatro niños cogidos de la mano en el que dos niños tienen los órganos genitales cambiados. Las redes sociales también han sido usadas para fomentar esta campaña, que ha podido llevarse a efecto gracias a una donación anónima de 30.000 dólares procedente de un mecenas neoyorkino. 

Según información aportada en la página web de esta asociación vasca, “extrapolando los datos sobre prevalencia de los estudios científicos más mencionados en Álava, Guipúzcoa, Navarra y Vizcaya habría 40 menores en situación de transexualidad; según los datos de estudios más recientes podrían ser 400". Esta anomalía está reconocida por la Organización Mundial de la Salud desde 1960 como una rara enfermedad llamada Harry Benjamin (lleva el nombre del médico descubridor). Se produce a consecuencia de la alteración de un gen en el feto en la etapa de diferenciación sexual, aproximadamente 1/30.000 bebés con genotipo XY y en 1/100000 con genotipo XX tienen disparidad neurológica y anatómica, que viene a suponer casi el 1% de la población. 

La enfermedad "Harry Benjamín" es lo que llevó a Charlotte Goiar (así se identifica con la prensa y en internet) a ser la primera persona que cambió de sexo, una vez que el Tribunal Supremo autorizó para superar ese trastorno genético. Fue en 2015, a la edad de 42 años, con cargo a la sanidad pública. Ha tenido una larga batalla judicial para conseguir que se le reconociese mujer. Aconsejo leer íntegramente una entrevista que le efectúa Alfonso Vasallo en Actuall.com. Destaco esta contestación a la pregunta de si se considera transexual: “Prefiero no ser definida como transexual, sino como mujer… Sólo hay dos posibilidades en la biología humana demostradas científicamente: hombre o mujer, no hay término medio, ni cinco mil identidades sexuales más como quieren hacernos creer”.

La Universidad Vanderbild y la clínica Portman de Londres han dado a conocer que cerca del 80% de niños que padecen un supuesto problema de identidad, deja de padecerlo en el transcurso de los siguientes años antes de la pubertad y vuelven a recuperar su identidad sexual biológica. El doctor Paul R. McHaug, ex jefe de psiquiatría del hospital Johns Hopkins, primero en Estados Unidos en realizar operaciones de reasignación de sexos, en un artículo en el “Wall Street Journal”, titulado “Cirugía Transgénero no es la solución” califica los cambios de sexo “biológicamente imposibles”, valorando que la transexualidad en los niños son periodos transitorios.

El tema en cuestión encierra uno de los mayores debates que se pueden suscitar. ¿Trastorno mental transitorio tratable y recuperable u operación para cambio de sexo? ¿Reconocer como algunos estudios científicos lo avalan que es una enfermedad? ¿Optar por la operación de cambio de sexo como propugnan quienes defienden que la identidad sexual puede elegirse? Está en juego la identidad sexual de niños, da igual el número. 

Un argumento válido para esta disyuntiva estaría en que los padres decidan qué alternativa aplicar, pero hay leyes que no permiten elegir libremente. Una de ellas la tenemos en Madrid. Tal es la ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia, y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual, de 3/16 de 22 de julio, aprobada en el parlamente autonómico madrileño. Esta ley en su artículo 70, apartado 4c, califica como falta muy grave "La promoción y realización de terapias de aversión o conversión con la finalidad de modificar la orientación sexual o identidad de género de una persona. Para la comisión de esta infracción será irrelevante el consentimiento prestado por la persona sometida a tales terapias". Y el artículo 72 marca las sanciones a imponer:"serán sancionadas con multa de 20.001 hasta 45.000 euros". Es decir, que si padres o personas, ya sean hombres o mujeres, quieren confiar en profesionales para tratar y superar situaciones psicológicamente traumáticas por su orientación o identidad sexual, corren el riesgo que si se produce denuncia, el profesional puede ser altamente multado. 

Podríamos seguir aportando datos. Nos quedamos con los aquí mostrados. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Las mías, desde hace ya tiempo, las tengo meridianamente claras. El tema no está cerrado. Ni mucho menos. Hay mucho que escribir.

Como viene siendo habitual desde hace unos meses, te invito en este primer post de mes a conocer el video del Papa Francisco para marzo, por si te quieres unir a esta intención.




domingo, 26 de febrero de 2017

Manos Unidas, la caridad que no cesa


Bajo el lema El mundo no necesita más comida. Necesita más gente comprometida, el pasado 12 de febrero los católicos fuimos invitados por Manos Unidas a participar en la campaña contra el hambre. Las colectas en cada una de las parroquias de toda la geografía española estaban destinadas a los distintos proyectos para “lograr un mundo en el que nadie pase hambre, donde el derecho a la alimentación esté realmente garantizado y la creación no sufra un modelo de desarrollo depredador que lo contamine y destruye”.

Manos Unidas es una Asociación de la Iglesia Católica en España para la ayuda, promoción y desarrollo de los países en vías de desarrollo. Mantiene dos líneas de trabajo: dar a conocer y denunciar la existencia del hambre y del subdesarrollo, sus causas y sus posibles remedios; y reunir medios económicos para financiar los programas, planes y proyectos de desarrollo integral encaminados a atender estas necesidades. Está presente en toda España a través de 71 delegaciones. El 87,7% de los ingresos tienen carácter privado (socios y donantes, parroquias y entidades religiosas, herencias y legados, y otros ingresos varios) y el 12,3% provienen de dinero público (Administración local y autonómica y de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo). En el año 2015 se recaudaron 45.359.573 euros -la mitad del coste de compra de más de una estrella del fútbol contratada en España, para que te hagas una idea de las innumerables injusticias que somos capaces de crear y sostener- que se emplearon en 595 proyectos de desarrollo en 58 países. Una muestra, una grandísima muestra, de la aportación que la Iglesia Católica hace al mundo para “escuchar y hacernos eco del grito de la tierra y del grito de los pobres, que es un solo grito y que clama justicia”. Toda información y el entrecomillado está extraído del folleto, que hemos podido encontrar días atrás en las iglesias de nuestros pueblos y ciudades.


En la portada de estos folletos hay unas cifras escalofriantes: 1/3 de nuestros alimentos acaba en la basura, mientras 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. Todo un dato que no necesita comentario alguno. Muchos piensan  cuando ven a una madre  sosteniendo en sus brazos a su hijo de pocos meses desnutrido, que si Dios existe no debería permitir estas tragedias humanas. Es bien demostrativo que no es culpa de Dios, el mundo querido por Dios es otro:“Y dijo Dios: he aquí que os he dado todas las plantas portadoras de semilla que hay en toda la superficie de la tierra, y todos los árboles que dan fruto con semilla; esto os servirá de alimento (Gén. 1, 29-30). El culpable no es el Creador, sino la criatura, por no administrar con justicia la riqueza de la tierra. Las palabras del Papa Francisco son una acusación contra las desigualdades que provoca el mundo… ¿civilizado?: “Sabemos que es insostenible el comportamiento de aquellos que consumen y destruyen más y más, mientras otros no pueden vivir de acuerdo con su dignidad humana” (1).

Como católico, permíteme que así lo exprese, me siento orgulloso de pertenecer a la Iglesia Católica, tan zarandeada, tan deleznablemente criticada por comportamientos muy concretos de unos débiles e inconsecuentes miembros, pero ejerciendo calladamente esa labor de amor al prójimo, de entrega por los pobres, mientras otros organismos internacionales dedican gran parte de sus presupuestos a aplicar en estos países pobres políticas antinatalistas y abortistas, única manera parece ser que tienen de solucionar los problemas del reparto equitativo de los bienes de la tierra, consecuencia, es una realidad, de estar de espaldas al necesitado, inmersos en una dinámica consumista donde compramos con fecha de caducidad aquello que anhelamos como si fuera para toda la vida. Es una sociedad donde el usar y tirar marca la pauta de generaciones y generaciones, sin importarnos que una gran parte sufre los excesos de nuestros egoísmos. En palabras del Papa Francisco, ésta es la "cultura del descarte".


Con estos datos, con esta información aportada, es hora  de que tú y yo nos preguntemos si esa segunda parte del lema de Manos Unidas, no será para que nos comprometamos y nos ocupemos más de quien pasa hambre, una necesidad que el mundo no ha sido capaz de resolver.

Si quieres saber más sobre Manos Unidas y los motivos del hambre en el mundo, te invito a ver este vídeo. No debes perdértelo.



(1)        Papa Francisco, Laudato Si (193)