jueves, 21 de abril de 2016

El nombre de Dios es Misericordia


Fue en la Audiencia general del 9 de diciembre de 2015, al siguiente día de inaugurarse el Jubileo de la Misericordia, cuando el Papa Francisco indicaba la principal preferencia de Dios: Y, ¿que es lo que "a Dios más le gusta"? -preguntaba-. Perdonar a sus hijos, tener misericordia con ellos, a fin de que ellos puedan a su vez perdonar a los hermanos, resplandeciendo como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo

El mismo día de la Resurrección, Jesucristo se aparece a los Apóstoles reunidos y con la puerta cerrada por miedo a los judíos. Y les dice: Recibid al Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados, y a quienes se los retengáis les quedarán retenidos (Jn. 20, 22-23). Les concede la potestad de perdonar los pecados, y estos a su vez  lo transfieren a sus sucesores; así hasta nuestros días, porque independientemente a la época que viva el ser humano siempre estará necesitado de la misericordia divina. De este modo instaura el sacramento de la Reconciliación. No hay nada extraño que el Señor se valga de los hombres para actuar en las almas. ¿Acaso no nació del vientre de una mujer? ¿No tuvo por padre en la tierra a un carpintero? ¿No quiso reunir a un grupo de hombres y mujeres para dar a conocer el Reino de los Cielos? ¿Por qué no iba a seguir contando con el hombre para reconciliar al mundo con Dios?


 Cuando preguntaban a uno de los más famosos escritores del siglo XX, Gilbert K.Chesterton (Londres,1874-1936),  la razón por la que había ingresado en la Iglesia de Roma, contestaba que su primera respuesta era siempre: "para desembarazarme de mis pecados". El pecado ata, pesa sobre la razón, debilita las virtudes y deforma la conciencia. La mayor liberación que podemos obtener en esta vida es sentirnos perdonados por todas las caídas que nos apartan del amor de Dios. El pecado ya no provoca caer al precipicio de la desesperación; después del sacrificio redentor de Cristo para un corazón arrepentido es ocasión para el encuentro lleno de ternura con Dios: Por eso he repetido a menudo que el sitio donde tiene lugar el encuentro con la misericordia de Jesús es mi pecado(1).


Infinidad de vidas han cambiado, muchas lagrimas de alegría se han derramado, grandes horizontes se han abierto después de recibir la absolución  quienes se han acercado al sacramento de la alegría, como gustaba llamar a san Josemaría Escrivá de BalaguerEl propio Papa Francisco empezó a discernir lo que Dios le pedía en una confesión. Fue el 21 de septiembre de 1953. El joven Jorge Bergoglio contaba 17 años. Pasó por una parroquia de Buenos Aires antes de irse a la fiesta del Día del Estudiante. Había un sacerdote que no conocía (más tarde supo que había llegado a Buenos Aires para tratarse una enfermedad por la que murió al año siguiente) y sintió una gran necesidad de confesarse. Le cambió la vida:«Después de la confesión  sentí que algo había cambiado. Yo no era el mismo. Había sentido una voz, una llamada. Estaba convencido de que tenía que ser sacerdote. El Señor nos espera primero. Él nos «primerea» siempre». Dios le había mostrado el camino a través de un hombre, un sacerdote; mediante un sacramento, el de la Confesión.



Entristece y preocupa el escaso uso que se hace de este necesario y vital sacramento entre los cristianos. Cualquier sacerdote podría verificarlo en sus parroquias: muchos son los que comulgan y pocos los que confiesan. Pero también es una realidad que son pocas las iglesias donde hay turnos entre los sacerdotes para sentarse en el confesionario y facilitar posibles confesiones. Pero este es otro tema.  Para muchos, el no matar ni robar ya  constituye suficiente argumento para tener un alma intachable, a prueba de tentaciones, olvidando que además del mandamiento de no robar ni matar hay otros ocho; y si fueron puestos por Dios será porque necesitábamos tenerlos también en cuenta. Incluso numerosos cristianos dicen confesarse con Dios "directamente". Son buenas personas -alguna que otra conozco y doy fe de ello-, pero, posiblemente, por falta de formación, ignoran que el sacramento de la Confesión no es una invención de la Iglesia, sino un don, un regalo de Dios para el mundo. Pensar que Dios te ha perdonado evitando deliberadamente hacerlo conforme a lo prescrito,  es contradictorio conforme a las enseñanzas de Jesucristo.  Dios no puede contradecirse nunca. 

San Ignacio de Loyola, antes de convertirse, participó en la batalla de Pamplona donde cayó gravemente herido. Ante la posibilidad de morir, no teniendo sacerdote en el campo de batalla, recurrió a un compañero de armas para confesarle todos sus pecados. Obviamente, era laico, no podía absolverle, pero tenía esa sincera necesidad de tener delante de él a otro hombre para participarle sus penurias humanas. 


Ante cualquier duda o problema siempre acudimos a nuestro mejor amigo o persona experta que nos asesore. Siempre estamos necesitados de otro. Piensa por un momento desde que te levantas hasta que te acuestas de cuántas personas has dependido a lo largo del día. Sorprende hacer recuento ¿no? Pues para arrepentirte de tus miserias, para pedir perdón a Dios, para recibir su gracia ¿no vas a necesitar a una persona, a un sacerdote, que te de la absolución en nombre de Cristo? Porque esta y no otra es la única garantía de sentirnos perdonados. Además, en la confesión Dios no solamente perdona los pecados, sino que proporciona la gracia necesaria para combatirlos. 


Para el tema que trato con tu incondicional paciencia hay dos puntos del Catecismo de la Iglesia Católica que te aconsejo leer, bien resumidos en el Compendio. El punto 290 dice: La Iglesia recomienda a los fieles que participan de la Santa Misa recibir también, con las debidas disposiciones, la sagrada Comunión, estableciendo la obligación de hacerlo al menos en Pascua. El 305 señala: Todo fiel, que haya llegado al uso de razón, está obligado a confesar sus pecados graves al menos una vez al año, y de todos modos antes de recibir la sagrada Comunión.




Resumiendo. Estamos en Pascua de Resurrección. La Iglesia obliga -con la ternura de una madre- a que recibamos sacramentalmente al Señor al menos  en este tiempo. Confesar los pecados graves con las debidas disposiciones al menos también una vez al año y si vamos a comulgar. Ser antorcha de la misericordia de Dios en el mundo no se obtiene con voluntad, sino con la gracia de los sacramentos: Confesión y Eucaristía son imprescindibles para dar paz al mundo. No hay paz más consistente y justa que aquélla que proviene de la misericordia de Dios.


Ahora que ya sabes lo que a Dios más le gusta ¿vas a dejar pasar la oportunidad de agradarle? 



domingo, 14 de febrero de 2016

Cuaresma y Misericordia

Dos meses después de inaugurado el Jubileo de la Misericordia llega la Cuaresma. Recordarás que el día 8 de diciembre pasado, fiesta de la Inmaculada Concepción,  se procedió por el Papa Francisco a la apertura de la Puerta Santa, comenzando el Año Santo de la MisericordiaConcluirá el 20 de noviembre, domingo de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. La fecha tiene un importante recuerdo para la Iglesia católica: hace cincuenta años tuvo lugar la clausura del Concilio Vaticano II

Fue el Papa Paulo II, en el año 1470, quien estableció que en adelante el Año Santo Jubilar tuviera lugar cada veinticinco años, para que cada generación pudiera participar de los beneficios espirituales de un Jubileo. El último fue convocado por san Juan Pablo II en el año 2000 para conmemorar la entrada en el nuevo milenio. 

Recientemente se ha publicado el libro El nombre de Dios es Misericordia,  que recoge una conversación del periodista Andrea Tornielli con el  Papa Francisco. Preguntado sobre que es la misericordia, el Papa contesta que es la aptitud divina que abraza, es la entrega de Dios que acoge, que se presta a perdonarCuando el 13 de marzo de 2013 Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa, a la pregunta según el ritual ¿Aceptas?, contestó: Soy un gran pecador. Confiando en la paciencia y en la misericordia de Dios, en el sufrimiento, acepto. Reconocimiento de las miserias propias de un hombre llamado para ser el sucesor de Pedro. El 19 de abril de 2005, el antecesor del Papa Francisco, Benedicto XVI, en su discurso inaugural desde el balcón de la Basílica de San Pedro afirmó: Me consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me entrego  a vuestras oraciones. Humildad de otro hombre de Dios.

Desde que Pedro reconoció la condición de pecador después de la pesca milagrosa: Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador (Lc. 5,8), el corazón del hombre sucumbe ante el descubrimiento del amor que Dios le tiene. Santa María Faustina Kowalska percibía así la misericordia del Señor: El conocimiento de mi miseria me permite conocer al mismo tiempo el abismo de Tu misericordia(1). Todos los santos han experimentado este profundo reconocimiento de la pobreza del hombre;  así quiere Dios el alma. Sentirnos pecadores es la cualidad primordial para recibir la misericordia de Dios, para abrazarnos a su benevolencia.

La crisis actual de hombre con Dios se debe, fundamentalmente, a esa falta de humildad que no quiere reconocer que una vida apartada del Creador le convierte en una criatura presa de sus instintos, en perjuicio propio, del prójimo y de la sociedad a la que pertenece.  Fíjate el elenco de pecados que relaciona san Pablo en la Carta a los Romanos en aquellos que no guardan el verdadero conocimiento de Dios, y descubre si alguno de ellos no tiene actualidad: repletos de toda injusticiaperversidad, codicia, maldad, envidia, homicidio, contienda, engaño, malignidad; chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, soberbios, vanidosos, inventores de maldades, desobedientes a sus padres, insensatos, desleales, sin compasión y sin piedad(v. 29-31). El hombre prescinde de Dios, se cree capaz de ordenar las leyes y los comportamientos y, sin embargo, llega incluso a convertirse en el propio y principal enemigo.

 La Cuaresma es tiempo propicio para la conversión. Tú y yo tenemos cuarenta días para profundizar en el alma y pedir al Señor gracia para ser valientes y humildes, para reconocer que estamos necesitados de misericordia, esa vía que hace unirnos a Dios: Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz(2).

Todos estamos necesitados de conversión para alcanzar una fe alegre, motivadora. No solamente necesitan conversión los que están alejados de la Iglesia; también los católicos comprometidos. Jubileo tiene una raíz latina que significa grito de alegría.  La parábola del hijo pródigo nos debe interpelar: ¿cual es mi trato con Dios?  Porque podemos tener una fe triste, distante, rígida, como la relación del hijo mayor con su padre, que a pesar de tenerlo cerca no aprecia los bienes que recibe. Dios quiere llenarnos de la misericordia, la necesitamos, es fundamental para sentirnos "cristóforos", portadores de Cristo. El mundo necesita del protagonismo de los cristianos. Se nos exige dar un sentido más humano al hombre y a su historia(3). Tenemos una misión perentoria: llevar a Cristo al mundo. Los corazones de los hombres están fríos, gélidos, porque les falta el amor de Dios, ¡carecen de júbilo! El Señor tiene "designios de misericordia" como revelaba el Ángel de Fátima a los pastorcitos. Debemos asumir el reto del evangelista: Sed misericordiosos como el Padre vuestro es misericordioso(Lc. 6,36). 




¿Qué tal si empezamos por repasar las obras de misericordia, las corporales y las espirituales? Se ha dicho que son los apellidos de Dios. En los próximos posts puedes repasarlas conmigo. Repasarlas, eso sí, para ponerlas en práctica. Para empezar de cero o recomenzar, tómate en serio un sacramento: la Confesión.

Te dejo con el video del Papa Francisco con la intención para este mes de febrero. Habla de tu casa y de la mía.

(1) La Divina Misericordia en mi alma, Diario de Santa María Faustina Kowalska, pág. 50.

(2) Bula del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Papa Francisco, pág. 1

(3) Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes. n 40.



viernes, 15 de enero de 2016

Los nuevos Herodes



Mateo es el único evangelista que narra la presencia de los Reyes Magos en el Misterio del nacimiento de Cristo. Cuando llegan a Jerusalén preguntan a Herodes dónde está el rey de los judíos para adorarlo. Herodes se turbó, reunió a todos los príncipes y sacerdotes de su pueblo, y cuando éstos le confirmaron que tendría que nacer en Belén según lo anunciado por el profeta Miqueas, llamó a los Magos y les pidió que se informaran bien del lugar en que se encontraba el Niño para ir también a adorarlo. La estrella les guió hasta que se detuvo sobre el lugar donde había nacido el Mesías. Después de postrarse y adorar al Niño le hicieron presentes de oro, incienso y mirra. Avisados en sueños de que no volvieran a ver a Herodes emprendieron regreso por otro camino (Mt. 2,1-12). Herodes mandó matar a todos los niños de Belén y de sus alrededores, de dos años para abajo, con el fin de poder dar muerte  al Niño Dios (Mt. 2, 16-17).

Unos niños pequeños fueron las primeras víctimas del odio, del enfurecimiento del poder temporal hacia el poder eterno para acabar con Dios por cualquier medio. Persecuciones, encarcelamientos y atrocidades contra aquellos que profesan el amor a Jesucristo. Medios violentos en unos lugares determinados, y ardites sofisticados en otros; pero un mismo objetivo en todas las épocas: acabar con la presencia de Dios en el mundo. Así fue el comienzo de la era cristiana, y así sigue siendo veintiún siglos después.

Las navidades de 2015 pasarán a la historia de España como las más polémicas al querer usurpar el contenido esencial:  el nacimiento del Hijo de Dios, el sentido cristiano de unas fiestas milenarias. Con vagas excusas han buscado el enfrentamiento y la provocación con esa parte -grande- de la sociedad que aspira a vivir entrañablemente unos días con la familia, rememorando el nacimiento de Jesús; esperando los niños y mayores, por qué no decirlo,  la noche del día 5 de enero para recibir a los Reyes Magos  de Oriente.


No puede entenderse de otro modo la manera que se han organizado en ciudades y barrios de España las cabalgatas de Reyes Magos, especialmente la de Madrid, por tener mayor repercusión social. Se ha podido comprobar a través de las imágenes de televisión esos "cambios". Reyes Magos que más bien parecían ridículas parodias de quienes tienen que encandilar a los niños, gestos más propios de payasos de circo que de majestades llegadas de Oriente, indumentarias ridículas, hasta el punto de llevar uno de ellos la flor de la marihuana en su túnica; música disco amenizada por un disc jockey en lugar de villancicos; ausencia de los tradicionales camellos, elefantes o focas, porque según los "principes" y "ancianos" cercanos al poder, pueden ocasionar estrés a estos animales;  mensaje del rey Melchor, evitando mencionar al Niño Dios. Mi madre hizo una acertada descripción: parecía más un desfile de carnaval que una cabalgata de Reyes Magos.

En el madrileño barrio de Vallecas, en aras de la  igualdad de sexos, una mujer representó al Rey Baltasar. Una sorprendida sobrina de mi mujer -nueve años-  le advirtió a su madre que no era el Rey esperado, sino una mujer. Para los padres que no tenemos ya hijos pequeños es un alivio no tener que llevarlos a cabalgatas ante el riesgo de que pierdan la ingenuidad en la misma noche mágica para ellos.

Peor suerte corrió el colegio Arenales, de Carabanchel. Otros años en este barrio la cabalgata era organizada por la asociación de vecinos. Este colegio, ha venido participando sufragando los gastos por su cuenta, para que los alumnos pudieran participar en la cabalgata de Reyes con la ilusión que comporta. Este año, la junta de distrito ha sido quien ha organizado la cabalgata. No ha tenido reparo en vetar la participación de este colegio por impartir enseñanza de educación diferenciada -bajo el título "Educación diferenciada, ¿y por qué no?" publiqué una entrada el 13.07.13; pero quiero aprovechar este espacio para significar muy claro que es un derecho reconocido en la Constitución y en el Pacto Internacional propugnado por la  ONU, y diferentes sentencias avalan la legalidad y legitimidad de este tipo de educación, además de ser impartida en colegios de países europeos y de Estados Unidos, sin ser propiamente colegios católicos- alegando que es una segregación separar de clase a chicos y chicas, y que esta educación puede provocar conductas machistas. Las consecuencias de esta determinación no se han hecho esperar: hace unos días han aparecido pintadas en la fachada del colegio, repudiando la educación elegida por unos padres con total derecho a elegir la formación de sus hijos. Los más beneficiados de esta despótica decisión han sido niños en situaciones de pobreza en la Cañada Real: el colegio Arenales ha decidido que el dinero predispuesto a cubrir los gastos de la participación en la cabalgata se destinen a niños necesitados de este suburbio de Madrid.

Como último despropósito organizado muy a propósito, el ocurrido en Valencia. El pasado día 3, desde el balcón del Ayuntamiento, tres mujeres llamadas "reinas magas de enero", representando  los valores de libertad, igualdad y fraternidad, saludaron en acto oficial a sus conciudadanos. El alcalde valenciano aprovechó la ocasión para exaltar la república, invitando a "alejar los dogmatismos de las religiones que es lo que puede asegurar un mundo mejor".

Los nuevos herodes, los que reinan en castillos municipales -por ahora-, no han asesinado a niños como hizo el rey de los judíos, pero han matado ilusiones e inocencias por las calles de España, golpeando a una tradición marcadamente cristiana. Todo en aras de unas supuestas reivindicaciones que en nada tienen que inmiscuirse en la fiesta de los inocentes, los niños y niñas de España. 

Pese al ambiente de confusión creado, Dios vuelve a recordar a la humanidad cada 24 de diciembre, que está entre nosotros para nosotros, sin excluir a nadie. A pesar de los ofuscamientos, los cristianos no tenemos más meta que la de los Reyes Magos: dejarnos guiar por la gracia de Dios para  descubrir al Salvador.Todos, sin excepción, desde los lugares más cercanos a los alejados confines del mundo, hemos sido invitados a buscar al Señor para adorarle en Belén. Toda la humanidad está llamada a participar de ese regalo divino, porque Dios se hace hombre  para que mi gozo esté en vosotros y vuestra alegría sea completa (Jn. 15,11). 

Te dejo en este video las intenciones del Papa Francisco para este primer mes del año 2016 por si quieres unirte a las suyas. Es una bella muestra de que la religión no está para enfrentar a los hombres sino para disfrutar de la paz. ¡Te deseo un muy feliz Año Nuevo!


martes, 8 de diciembre de 2015

¿Imagine o Credo?


De todas cuantas imágenes se han podido ver a raiz de la matanza en Paris, el pasado día 13, hay una que me ha llamado poderosamente la atención. En pleno centro de la capital francesa, la mañana siguiente al siniestro y muy cerca del lugar de la masacre, un joven al piano interpreta la famosa canción de John Lennon, Imagine. Habrán sido cientos las veces que tú y yo habremos escuchado una de las últimas composiciones del ex-beatle antes de que otro perturbado mental terminase con su vida, tal día como hoy, en el año 1980. En ella hay una intención "antirreligiosa, anti-nacionalista y poco convencional está recubierta de azúcar", afirmación que entrecomillo porque así fue explicada por su autor. Te invito a escucharla porque es muy pegadiza, pero te aconsejo leer su letra. Lennon invita a imaginarse un mundo sin paraíso ni infierno, ni tampoco religiones ni países; un mundo, donde toda la gente vive en paz.

Achacar la culpa de los males de la humanidad a los estados y religiones es una corriente de pensamiento que encierra un  rancio ateismo,  en el que no hay más horizonte que la existencia marcada por la provisionalidad, en la que el ser humano sabe que es partícipe únicamente de formar parte de un ciclo donde nace, vive, se reproduce y con la muerte da paso a una renovación de la humanidad. Asi se termina una etapa, se concluye una vida anónima, marcada por la frustración; después no hay más horizonte que la nada. No es extraño que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, famoso por la frase "Dios ha muerto", acabara sus días sumergido en la locura. La desesperanza conduce a la frustración y de ahí a la desesperación. 

El ateísmo ha cambiado tácticas y técnicas para no sucumbir, ya no busca desarrollar argumentos filosóficos para desterrar a Dios del mundo; ahora es más práctico,  quiere evidenciar que las acciones malvadas como las cometidas en París,  muestra que Dios no puede existir, que no es posible que un mundo y una criatura creada desde la divinidad actúe causando estragos y sufrimientos. La conocida frase de Carlos Marx "la religión es el opio del pueblo" queda anticuada, ahora el mal muestra que el ser humano está solo en la historia, que siempre lo ha estado y que su final siempre terminará en tragedia.

En rigor, los trágicos hechos de París, las guerras y exterminios que pesan sobre la historia de la humanidad, las crueldades cometidas hacia seres indefensos, la irrelevancia que tiene la vida del prójimo para aquéllos que incurren en el odio y la violencia, muestran que esta vida no es la mejor ni la única; de lo contrario, el ser humano sería un estrepitoso fracaso. Pensar que la vida presente y futura depende de un desalmado, de una desgraciada casualidad, hace al hombre ser presa de una angustiosa vaciedad interior. Si el destino final lleva a la víctima al mismo lugar que al verdugo, la existencia del hombre no puede ser más cruel. Si el alma  de la persona que sucumbe a manos de un criminal va a gozar o a penar tanto como la suya, la vida que vivimos es absurda. Si la muerte nos conduce al final de una existencia, el paso del hombre por este mundo es una previsible catástrofe personal.

Solamente desde una óptica religiosa, podemos encontrar  los seres humanos sentido en este peregrinaje. Guste o no guste,  el hombre es un ser religioso. Siempre lo ha sido. Los primeros hallazgos arqueológicos que se conocen, descubren la religiosidad primitiva, entendiendo como religión la búsqueda de un ser superior para encontrar respuesta a los interrogantes sobre su destino. El cristianismo de respuesta a la pregunta clave sobre el destino final. El Credo que profesamos marca el pasado, el presente y el futuro. Y no porque los cristianos hayamos descubierto que los hombres estamos llamados a la vida eterna; sabemos que somos inmortales porque Dios se ha hecho hombre, ha muerto por nosotros, en reparación por nuestros pecados, ha resucitado a una vida nueva y ha abierto las puertas del Cielo... ¿para todos? El Credo nos responde: ... dese allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. El destino final de nuestras almas no será el mismo para todos.

El año litúrgico concluye siempre en noviembre con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Es en esta fiesta donde se realza la figura de Jesucristo como Juez. El evangelio de Mateo, capítulo 25, versículos 31-46, es un buen texto para replantearnos la infinita misericordia de Dios, pero también su infinita justicia. Jesús habla a sus discípulos de la segunda venida para juzgar a los vivos y difuntos, y expresa bien a las claras que habrá castigo eterno para unos y vida eterna para los justos, muy en función del amor al prójimo que hayamos podido participar. Ello no significa que haya que esperar hasta el final de los tiempos para que quienes han rechazado la misericordia de Dios se vean condenados y los justos premiados, hay un juicio particular en el momento que se acaba nuestra vida. Es en ese momento donde rendimos cuentas al Señor de los actos de nuestra vida, de la correspondencia al amor de Dios y de nuestras acciones en beneficio o perjuicio del prójimo.  Será en el juicio final, donde el cuerpo se encuentre con el alma, bien para vivir la felicidad plena en el Paraiso, o la condenación para siempre en el Infierno.

A decir verdad, si nos referimos a coherencia, veo más coherente la fe que profesamos en el Credo que  el contenido de la canción Imagine, de Jhon Lennon. El triste final de su vida es un ejemplo de que creer en Dios es más racional que no creer en nada. Sirva este 35 aniversario de su fallecimiento para rogar por él, y por cuantos mueren sin fe en la vida eterna. La Misericordia de Dios siempre está al alcance de un alma en las postrimerías de la vida terrena. Tengámoslo presente en este día de la Inmaculada Concepción, en el que el Papa Francisco ha abierto la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro para dar inicio al Jubileo de la Misericordia.  Por supuesto, dejamos el tema para un próximo post.






Os dejo este video con los chicos de Fearless. Hablan, por cierto, de coherencia.




domingo, 1 de noviembre de 2015

Holywins vs. Halloween




Posiblemente estés mucho más familiarizado de unos años a esta parte con la fiesta de Halloween que con la de Holywins. Son palabras difíciles de pronunciar, pero lo que nos importa más que la pronunciación es su significado. La etimología de Halloween  proviene de "All hallow´s,  que traducido al castellano es víspera de todos los santos. Halloween hunde su raíces en costumbres anglosajonas, heredadas de los pueblos celtas, que en los últimos años ha traspasado fronteras y, como ya es natural con otras costumbres importadas, en España está adquiriendo un relieve que afecta a la cultura, tradición y creencias.  Holywins se forma por la unión de las palabras holy (santo) y win (vencer). Por tanto, significa "la santidad vence". Esta fiesta surge en el año 2002 en Paris y se está extendiendo en las parroquias españolas, a fin de contrarrestar los efectos de la propagación de la fiesta de Halloween, que es una celebración que resurge el antiguo paganismo, plagado de supersticiones ante el fenómeno inédito de la muerte. 

La fiesta de Halloween es fundamentalmente infantil y juvenil. Los destinatarios son quienes menos piensan en la muerte. Holywins también tiene principales protagonistas a los niños, aunque con menos afán comercial y divulgativo. En Holywins los niños se disfrazan de ángeles, santos, religiosos, en contraposición a la de Halloween donde los chicos y chicas se disfrazan de brujas, monstruos, fantasmas, zombis y demonios, con tridente y rabo incluidos. El trasfondo de la fiesta de Holywins en las parroquias es el de hacerles ver a los niños que  Dios nos ha creado para ser felices en la tierra pero que sueña con tenernos en el Cielo. Desconozco cual es el mensaje en los colegios que se da a los niños con la fiesta de Halloween. Mucha imaginación deben tener lo profesores para explicar a los alumnos el sentido de disfrazarse de brujas o diablos.

Expuestos los significados de estas fiestas, si tuvieras que elegir ¿por cual te decidirias? ¿Halloween o Holywins? ¿Disfraz de ángel? ¿Disfraz de demonio? O lo que es lo mismo: ¿piensas que la muerte es el final definitivo de tu vida? ¿O piensas que la muerte es el comienzo de otra llena de plenitud? Reflexiona: Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro (Rom. 6,23). San Pablo no tenía dudas, ¿y tú? ¿Vas a dejarte influenciar por modas importadas nacidas de costumbres paganas por no conocer a Dios? Hay que tenerlo claro: solamente quien puede reconocer una gran esperanza en la muerte, puede también vivir una vida a partir de la esperanza (1). La esperanza que tuvieron tantas santos cuya fiesta se celebra hoy. Descubrieron el inmenso amor de Dios: El hombre se explica sólo si existe un Amor que supera todo aislamiento, incluso el de la muerte, en una totalidad que trascienda también el espacio y el tiempo.


La quietud interior de una persona, de un grupo, de un pueblo o de una sociedad no se consigue a base de burlas ante la trascendencia de la muerte. Por muchas piruetas que queramos tener, por muchos desplantes que seamos capaces de expresar, siempre llegará la ocasión donde habrá que afrontarla con seriedad. El sentido del rechazo ante esta experiencia siempre estará presente, incluso entre personas creyentes. Pero hay una explicación, hay un sentido, hay una esperanza: ¡Cristo! Cristo nos sostiene a través de la noche de la muerte que él mismo cruzó; Él es el Buen Pastor, a cuya guía nos podemos confiar sin ningún miedo, porque Él conoce bien el camino, incluso a través de la oscuridad.




El Paraiso, no lo olvides, no es un lugar privilegiado para unos pocos. Puede que la fiesta de Todos los Santos sea como una meta inalcanzable, solamente para cristianos excepcionales, para santos, de los que conocemos y llamamos santos de altar, los que han sido canonizados. No es así. Te doy una definición sencilla de lo que podemos entender por santos: aquella persona que descubre lo mucho que le ama Dios, y que no es capaz de decirle que no. 

En una ocasión preguntaron a la Beata Madre Teresa de Calcuta lo que sentía cuando el mundo le aclamaba como santa, y contestó al periodista: "La santidad no es un lujo, es una necesidad". Y así debe ser para los cristianos. Una necesidad. Máxime aún cuando desde el Concilio Vaticano II proclamó la "llamada universal de todos los cristianos a la santidad". 

Pídele a María -también lo pido para mi-, que es Puerta del Cielo y Reina de todos los Santos, que te ayude a luchar decididamente con todo cuanto te impide ser un cristiano con más esperanza. Un propósito: ser santo. Y una meta: el Cielo.  

Insertalo bien en tu disco duro: ¡Holywins! ¡La santidad vence!

(1) Benedicto XVI, Audiencia (2-XI-2011). También para las citas que siguen.

lunes, 12 de octubre de 2015

Mi querida España




Festividad  de la Virgen del Pilar, Patrona de España y de la Hispanidad (también de Zaragoza y de la Guardia Civil). Aparente normalidad en los actos oficiales. He llegado a casa y he presenciado el final del desfile militar. Los Reyes montados en coche saludan a los madrileños que se han convocado en una céntrica avenida de Madrid para saludar a los monarcas. Sin embargo, este año es distinto, detrás de la aparente normalidad se cierne la ventisca de ruptura de la unidad de España. Una entente de partidos secesionistas van a gobernar Cataluña, con el apoyo de otro partido que exige la declaración de independencia a cambio de apoyo parlamentario. Atravesamos posiblemente el momento histórico más convulsivo de la historia de España, desde que en 1978 fuera aprobada la Constitución. La unidad de España promovida por los Reyes Católicos, al constituir un Estado moderno está seriamente amenazada. Cientos de miles de españoles en Cataluña pueden convertirse en rehenes de unos dirigentes autonómicos empeñados en separarse de España para formar un estado aparte.

A lo largo de estas cincuenta y siete entradas publicadas la cuestión política ha sido escasa. No escribo para orientar políticamente a nadie. El afán es únicamente apostólico. Únicamente el 13 de octubre de 2012 publiqué una entrada refiriéndome a la situación de España, con el título Me duele España, que por cierto ha sido la más visitada. Cuando me refiero a España, lo hago con la preocupación profunda de quien se siente español, solamente priorizado por mi sentimiento católico. No puedo evitar mi preocupación por el futuro de mi nación, donde tanta sangre se ha derramado a lo largo de los siglos para vivir constituidos en patria común e indisoluble como expone el art. 2 de la Constitución.

Os diré que amo a España porque es la tierra donde Dios ha querido que nazca. Me ha dado una familia, un pueblo, una ciudad dentro de una nación a la que me siento orgulloso de pertenecer, y de la cual han nacido importantes figuras para el mundo de la cultura, de las ciencias, del arte, de las letras, de la pintura, de la escultura, de la religión... que tanto han contribuido a engrandecer a España y al mundo. Amo a España por la riqueza de sus costumbres, por el rico folclore en tantas regiones,  por la variedad y belleza de su geografía, por compartir un idioma con casi quinientos millones de hispano-parlantes, por abrazar sus costas dos océanos, por el sol radiante que durante gran parte del año ilumina desde el cielo, por la idiosincrasia propia de un pueblo que a lo largo de su historia ha dado cabida a diferentes civilizaciones. Amo a España porque es la tierra donde llegó Santiago el Mayor desde Judea a evangelizar, y en el que la Virgen María, allá por el año 40 después del nacimiento de su hijo, Jesucristo, se le apareció sobre un pilar de mármol, en un lugar donde a petición de la Madre de Dios se edificaría la actual basílica en Zaragoza, junto al río Ebro. Amo a España porque fue descubridora del Nuevo Mundo, en el que muchos compatriotas  llevados por el ambiente misionero de la época no dudaron en partir hacia tierras lejanas, exponiendo sus vidas para dar cumplimiento al mandato de Jesucristo de ir al mundo entero a proclamar el Evangelio a toda la creación. Precisamente, el pasado día 23 de septiembre, fue canonizado por el Papa Francisco  Miguel José Serra, franciscano que vivió en el siglo XVIII, quien cambió su nombre de pila por el de Junípero, a ejemplo de uno de los primeros compañeros de san Francisco: Junípero de Asís. Es conocido por el "apóstol de California", a quien Su Santidad ha llamado "santo de la catolicidad y especial protector de los hispano de América del Norte"  destacando que "la vida de fray Junípero evidencia tres aspectos: el empuje misionero, su devoción mariana y su testimonio de santidad". Amo a España, y siento profundo respeto por el himno nacional, por la bandera y por las instituciones que la representan, sin poder decir desgraciadamente que al igual que un francés, un ecuatoriano, un norteamericano o un australiano, porque aquí hay compatriotas que no solamente no se sienten españoles, sino que descalifican, agravian, ofenden, insultan y menosprecian unos símbolos propios que identifican la historia e identidad de cualquier estado moderno.
Pero te diré que no es momento de desalientos. Anteriormente citaba la aparición de la Virgen a Santiago. María aún vivía en la tierra donde nació, y donde Jesús vivió. Pero quiso presentarse milagrosamente a Santiago, porque según cuenta la tradición estaba desalentado por el infructuoso resultado que él y sus ocho acompañantes estaban obteniendo. Parece ser que la evangelización no arraigaba en los corazones de nuestros antepasados. Los resultados, veintiún siglos después, ya los sabemos.  San Juan Pablo II, en su quinto viaje apostólico a España se despidió con un "¡Hasta siempre, tierra de María!", dejándonos el compromiso a los católicos de preservar la España evangelizada y evangelizadora. Somos una nación eminentemente mariana. Basta repasar con cuantas advocaciones se le reconoce veneración a la Virgen María. Las festividades en honor de su nombre. Las raíces intrínsecas de cada pueblo y ciudad para ponerla como patrona. Somos, repito, una nación mariana. La Virgen se fijó en España. Jesucristo nos obsequió con el particular amor que un hijo deposita en su madre. La Madre de Dios, ¡es nuestra madre!

Amigo mío, amiga mía,  deseo que este día, festividad de la Virgen del Pilar, pueda ser el punto de partida para iniciar una andadura evangélica de la mano de María.  Ella prometió ayudar a todos quienes pidan su intercesión en ese lugar de la aparición, hasta el final de los tiempos. Y tú y yo, que tan a mano tenemos una imagen de la Virgen del Pilar, o cualquier otra imagen de la Virgen con distinta advocación, que la queremos llevar en el corazón como a una madre se lleva, ¿no vamos a intentar, al menos, hacer el firme propósito de levantar el ánimo para acercar el Reino de Dios a tantos compatriotas que andan descaminados? Con Santiago y ocho más fue posible. Se lo pedimos a María, pidiendo la intercesión de san Juan Pablo II, y de un alma más que está en el Cielo, la de mi paisano Ismael de Tomelloso, prisionero en la guerra civil, que murió ofreciendo su vida por Dios, por la paz en España y por todas las almas, en el Hospital Clínico de Zaragoza, pidiendo en las postrimerias de su vida lo que debiéramos pedir como hijos a una Madre Misericordiosa: ¡Madre mía del Pilar, sálvame!

Virgen del Pilar, haznos fuertes en la fe, seguros en la esperanza, generosos en el amor.

Te dejo con este video y esta canción que ha dado  título a este comentario. Me quedo con el estribillo y la ilusión de que sea una realidad para todos los españoles.



sábado, 3 de octubre de 2015

Bañarse en Tomelloso




No sé si a algún tomellosero que vive en una gran ciudad le pasará que de camino a nuestro pueblo siente como una necesidad de transformación, de limpiarse de una especie de pegajosa capa individualista, que penetra por los poros de nuestra personalidad con la misma facilidad que el humo contaminante de las grandes ciudades. Tomelloso, a falta de pantanos, lagunas o playas para paliar los efectos del verano y contribuir al sosiego del cuerpo, tiene otra clase de baños para limpiar estas asperezas interiores. Son lo que llamo baños de amistad.  

Las grandes ciudades son  propensas a ignorar el cultivo de la amistad,  una virtud que va deteriorándose en beneficio de una tendencia al egocentrismo, al individualismo, a pensar no más allá de uno mismo,  generando  situaciones tan chocantes como  aquéllas en las que algunos vecinos solamente saludan en el interior del portal, negando el saludo, o contestando a duras penas si hacen un denodado esfuerzo, si la coincidencia entre vecinos se hace fuera del inmueble. Es fácil encontrarse en el metro escenas en las que un viajero saluda a otro que conoce, cuando no le queda más remedio que acercarse para abrir la puerta del vagón y bajarse en su parada. Suelen disculparse con frase tan socorrida como absurda: “¡Ay!, no te había visto”, para justificar no haberse acercado antes a la persona conocida. La realidad es que sí se ven, pero puede más ir centrado en los propios asuntos –ya sea leyendo un libro, jugando o imbuirse en redes sociales con el iphone, o haciendo sudokus- que en hacer uso de una mínima regla de cortesía entre personas.

Son estas situaciones cotidianas, paradójicas, fiel reflejo de esa tendencia a ignorar que somos seres sociales, que necesitamos convivir, comunicarnos en lugar de aislarnos en nosotros mismos. Tendemos a aislarnos sin más justificaciones verdaderas que la desidia, la pereza, basadas en un egoísmo que cada vez parece ganar más adeptos.

En Tomelloso no suelen darse estos casos. La amistad es una cualidad que se cuida más. El vecino es más vecino, el conocido es más conocido y el amigo es más amigo. Por eso, uno se siente reconfortado con un baño de amistad cuando quedas con un amigo que ha estado trabajando toda la semana en el campo mientras yo disfruto de vacaciones, y la única noche que tiene para descansar comparte mesa con su  esposa e hijo y mi familia en una pizzería, confesando durante la velada que las pizzas no son su plato preferido. Un baño de amistad es pararte por la calle con otro amigo que te informa que su padre –otro buen amigo- está gravemente enfermo, y después del intercambio de teléfonos para conocer la evolución de la enfermedad me llama un par de veces la semana siguiente para comunicar su estado, cuando normalmente quien debe de llamar es uno y no el familiar del paciente. Disfrutar de un baño de amistad es tomar una cerveza con otro buen amigo, después de que tras coincidir en la calle se compromete a pesar de estar pasando el hombre por momentos delicados.


 Podría ampliar con más  detalles otros baños de amistades, como la de un conocido paisano que  una mañana del domingo, mientras va o viene de hacer deporte se para  y me cuenta la nueva situación política después de las pasadas elecciones municipales; o esa señora que amigablemente me suministra pan, que a raíz de ofrecerle en mi anterior viaje una estampa de Ismael de Tomelloso se siente con la suficiente confianza  para preguntarme si he vuelto para pasar la Feria; o quien tan amigablemente siempre nos dedica a mi esposa, hijas y a mí unos divertidos minutos  cuando le vemos por la calle, intentando convencer a mis dos hijas que él no es quien es, sino un príncipe encantado que un conjuro de su peor enemigo lo ha convertido en quien vemos, pero que con un beso de cualquiera de ellas podría volver a ser el príncipe sin encantamiento; o ese tocayo que me provee de productos manchegos cada vez que vengo a mi pueblo, y de paso con su buen don de palabra me habla del negocio y de los avatares que hay que pasar para consolidarse en el mercado.

Uno vuelve a la ciudad limpio de egoísmos, crispaciones y tensiones, reconfortado de haberse bañado con aguas de afecto y simpatía en mi pueblo. No hace muchos días leía esta frase cuyo contenido de ponerlo en práctica nos convertiría en personas  nobles, en su más profundo significado: La apertura a un “tú” capaz de conocer, amar y dialogar sigue siendo la gran nobleza de la persona humana (1). En Tomelloso doy fe que hay muchos nobles. Gracias a Dios.


(1) Carta Encíclica Laudato Si´, pág. 93. Papa Francisco.