sábado, 4 de junio de 2016

OBRAS DE MISERICORDIA: Dar de beber al sediento (II)




El agua ha sido siempre un elemento indispensable en la historia de las  civilizaciones. Desde los primeros compases de su existencia, el ser humano ha buscado el agua para su desarrollo y supervivencia, instalándose a lo largo de las laderas de ríos y mares. De hecho, las grandes civilizaciones y metrópolis  crecieron y florecieron en las llanuras de los grandes ríos. 

Sabemos a ciencia cierta que aproximadamente el 70% de la tierra está cubierta por agua, pero solamente el 0,007 es agua dulce -93.000 kilómetros cúbicos- accesible para el hombre. La fuente es fiable, el Instituto Geológico y Minero de Estados Unidos. 


No menos importante es el agua para el organismo. El cuerpo humano está compuesto en un 70% de agua. Es fundamental en los procesos biológicos. Tiene una labor muy valiosa para transportar a través de la sangre material alimenticio y para expulsar del organismo el material de deshecho. Aunque los datos en este aspecto son menos fiables, el organismo puede estar dos o tres días sin agua y unos treinta o cuarenta sin ningún tipo de alimento. En los años cuarenta, Mahatma Ghandi, con 74 años, sobrevivió  a una huelga de hambre, 21 días, gracias a sorbos ocasionales de agua.

Parece claro, pues, que el agua es un bien indispensable para los seres vivos y muy especialmente para el hombre por el variado uso que hace de ella. Aunque mucho se ha avanzado en este bien de tanta necesidad, más de 760 millones de personas no tienen acceso a agua potable, según informe de la Cruz Roja en el Año 2014.  Especialmente grave es esta carencia para los niños: "cerca de 8.000  mueren cada día debido a la falta de agua, saneamiento e higiene". Se comprende muy bien por qué en África Subsahariana, y en otras países con carestía de este líquido elemento, se le llama el "oro azul". Y en el futuro jugará un papel fundamental en la geoestrategia mundial. Según un informe de la ONU las amenazas de guerras entre las naciones no se darán en un futuro por el petroleo, sino por el agua. 



La Iglesia católica no es ajena a la preocupación del abastecimiento de agua para todos los hombres. El 22 de marzo de 2015,  celebración del Día Mundial del Agua, el Papa Francisco, durante el rezo del Angelus en la Plaza de San Pedro, subrayaba que el futuro de la humanidad dependía de la capacidad del hombre para "cuidar y compartir este elemento esencia para la vida" y hacía una invitación "a la Comunidad internacional a vigilar hasta que las aguas del planeta sean protegidas adecuadamente y nadie sea excluido o discriminado en el uso de este bien, que es un bien común por excelencia".

 Los cristianos, por tanto, debemos tener también un compromiso ecológico. Y esa responsabilidad con el medio ambiente debemos asumirla dentro de nuestras casas y entornos. Reduciendo el consumo de agua en nuestros hogares podemos solidarizarnos con quienes pasan sed, y contribuimos a racionalizar más su uso.  La encíclica Laudato Si es una buena referencia para implicarnos más en el cuidado de la casa común, como el Papa Francisco hadado en llamar a nuestro planeta.


El agua en la historia del cristianismo ha sido y es materia importante. En la Biblia  aparece 582 veces en el Antiguo Testamento y unas 80 en el Nuevo Testamento. Adquiere una relevancia trascendental en el Sacramento del Bautismo para borrar el pecado original y otorgar Dios la gracia sacramental en las almas.


Hay un pasaje del Nuevo Testamento que habrás leído y escuchado en varias ocasiones. Lo recordamos: Estamos en el primer Viernes Santo de la historia. El Señor clavado en la Cruz agoniza y exclama: ¡Tengo sed! (Jn. 19, 28-29). Le dieron a beber un vino mezclado con hiel; pero después de haberlo probado no quiso beberlo (Mt. 27,34). Resulta contradictorio que el Señor se queje de sed y no beba el líquido para calmar la sed. ¿Podría referirse a otra sed? ¿Fue solo para que se cumpliese la Escritura?


El 10 de septiembre de 1946, la entonces hermana María Teresa, perteneciente a las Hermanas de Loreto, durante un viaje en tren de Calcuta a Darjeeling para realizar su retiro anual, vivió lo que ella denominó "la llamada dentro de la llamada": ¡I´m thirst! (¡Tengo sed!),  escuchaba interiormente repetidas veces a lo largo del trayecto.  Ese día fue un hito en la vida espiritual de esta mujer. El 17 de agosto de 1948 se  vistió por primera vez con el sari blanco orlado de azul para vivir en el mundo de los pobres, y fundó lo que el Señor le pedía: una congregación religiosa al servicio de los más pobres. En 1950 oficialmente se establece la Congregación de las Misioneras de la Caridad. La hermana María Teresa se convierte en la madre Teresa de Calcuta


Esa es la sed que padece Dios en su ternura por los hombres; y que está dispuesto a derramar: el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna (Jn. 4, 1-42). Sabe que la sequedad del ser humano, la intrínseca y profunda sed que padece, no se sacia  en esos avances científicos y tecnológicos, en un afán de erigirse en dador y recibidor de la felicidad imperecedera. No. Quien no conoce el sentido de su existencia es como quien se pierde en el desierto. Cree encontrar oasis para paliar la sed y lo que sufre son espejismos que le hacen beber de aguas contaminadas.  La respuesta al destino es la que dio Jesús a Tomás cuando le pregunta cómo saber el camino: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí (Jn. 14, 1-6). 


Estamos en el ecuador del Año de la Misericordia. Jesucristo sigue sediento de almas para derrochar su infinita misericordia. Tal vez es el momento de hacerte algunas serias preguntas: ¿de dónde procede tu sed?, ¿con qué agua tratas de saciarte?, ¿tienes tú sed de almas como Jesucristo? Porque puede que todavía no hayas descubierto que el Señor necesita de ti, para ser ese canal donde verter el agua que sacia a los que te rodean. Y un vaso de agua ofrecido a un sediento puede transformar una vida.









domingo, 15 de mayo de 2016

OBRAS DE MISERICORDIA: dar de comer al hambriento (I)


A las catorce obras de misericordia se las ha dado en llamar los apellidos de Dios, después de que el Papa Francisco señalara que “El nombre de Dios es Misericordia”(1). El Santo Padre hace mucho hincapié en tenerlas en cuenta no solamente para recordarlas, sino, sobre todo, para practicarlas. Desde esta misma entrada hoy comenzamos a reseñarlas con el propósito de tenerlas presentes en el pensamiento, en el corazón y en la acción. Algunas de ellas no necesitan de situaciones especiales, son fáciles de ejercer. La familia,  el trabajo, la universidad, los amigos, la calle... pueden dar origen a practicar el bien con el prójimo.

En medio de una sociedad donde el otro importa poco, las obras de misericordia son ese antídoto que combate el egoísmo, verdadero mal que causa estragos en una civilización que mide más al ser humano por lo que tiene que por lo que es.

Como introducción podemos contestar estas preguntas que pueden surgir habitualmente entre cristianos y no cristianos.

¿Qué son las obras de misericordia?
El Catecismo de la Iglesia Católica, define en el punto 244 que “Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales".

¿Cuáles son las obras de misericordia?
Se dividen en corporales y espirituales. Las corporales son: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar al enfermo, visitar a los encarcelados y enterrar a los difuntos. Y éstas las espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que se equivoca, perdonar las injurias, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos de los demás y orar por vivos y difuntos. Catorce en total.

¿Cuál es el efecto de las obras de misericordia en quien las practica?
Hacemos la voluntad del Señor que pasó haciendo el bien, purifica nuestras almas, nos ayuda para asemejarnos más a Jesús, que nos enseñó la aptitud que debemos vivir con el prójimo y nos van acercando al Cielo por las buenas obras.

¿De dónde han sido extraídas las obras de misericordia?
Las corporales surgen de las que relata Jesucristo en su descripción del Juicio Final, cuando nos juzgue en base a la atención que hemos dedicado al prójimo necesitado (25, 31-46). Mientras que las espirituales la Iglesia las ha tomado de otros textos bíblicos y de aptitudes y enseñanzas del mismo Cristo.

Hecha esta breve introducción, podemos empezar con la primera a tratar, que da título a este post: Dar de comer al hambriento. Fijaos con qué sencillez expresa el Papa Francisco lo que debe suponer para los cristianos este Jubileo: Os digo una cosa: si este deseo, si el jubileo no llega a los bolsillos, no es un verdadero jubileo. ¿Lo entendéis? ¡Y esto está en la Biblia! No lo inventa este Papa: está en la Biblia(2).

Efectivamente, es en el Libro del Levítico. Cada 50 años se festejaba “El día de la Expiación”, en el que el pueblo judío promulgaba un jubileo para todos sus habitantes. En ese año jubilar cada ciudadano judío recobraba su propiedad si alguno había sido obligado a vender su tierra o su casa, se cancelaban todas las deudas contraídas. Estas prescripciones servían para combatir pobrezas y desigualdades, buscando una justa distribución de la tierra. Para que el rico no fuera más poderoso y el pobre menos indigente. No podemos decir que vivimos la misericordia si no vemos en el prójimo necesitado la carne de Cristo, como nos alienta el Papa Francisco: Queridos hermanos y hermanas, el mensaje bíblico es muy claro: abrirse con coraje al compartir, y ¡esto es la misericordia!(3).

Desafortunadamente el mundo está muy lejos de disfrutar de igualdad y solidaridad. Según un informe de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) "una de cada nueve personas pasan hambre en la tierra, mientras que cada año se pierden y se desperdician 1/3 de los alimentos que se producen". No es culpa de Dios, no es culpa de la Iglesia, que es quien va en busca del pobre, quien promueve la caridad con los más débiles y necesitados para recobrar la dignidad de tantos millones (795) que son presa de hambre y enfermedades mortales. El culpable, es el egoísmo que ignora las necesidades materiales, afectivas y espirituales del otro.

¿Qué puede hacer entonces un cristiano ante la constancia diaria de tantas miserias sin cubrir? Obrar según nuestra conciencia. Dar limosna a quien pide es tener caridad. Pero el Papa Francisco advierte: Cuando doy limosna ¿dejo caer la moneda sin tocar la mano? Y si por casualidad la toco ¿la retiro de inmediato? Cuando doy limosna, ¿miro a los ojos de mi hermano, de mi hermana?(4). Es cuestión de paliar sus necesidades materiales, pero no menos caritativo es mostrar afecto, simpatía, proximidad; preocuparse en suma por la persona.


En tiempos de crisis los cristianos estamos concienciados que hay que ayudar al prójimo, no solamente a quien viene de otros países sino también a quienes no se les ve en las calles, pero no por ello dejan de pasar necesidades. Es preciso referirse al informe emitido por Cáritas sobre la mendicidad, en el que advierte que existen en el mundo redes de mendicidad, cuyo objetivo es explotar a indigentes para obtener beneficios ilícitos.  Los cristianos tenemos instituciones entregadas a los pobres. La ya mencionada Cáritas, Ayuda a la Iglesia necesitada, Manos Unidas, por citar las más importantes, son estamentos básicos capaces de extender ayuda dentro y fuera de los países donde están constituidos. La caridad más efectiva es aquélla que está encauzada al verdadero ejercicio de beneficiar al más necesitado. Puestos a que "el jubileo llegue a los bolsillos" nada mejor que ofrecer aportaciones habituales y extraordinarias a esas entidades con plenas garantías efectivas en sus fines.

Mostrar una sonrisa, provocar una conversación, preocuparse por la persona,  es también obrar con misericordia con quien busca alivio material. Y si la entrega es más personal que material tanto mejor. 

Los jóvenes tienen un reto importante participando en voluntariados. Ellos son el futuro para un mundo más generoso y justo. Los padres, tenemos la responsabilidad educativa de educarles en unos valores en los que el tú forme parte del yo.

(1) El nombre de Dios es Misericordia, libro entrevista de Andrea Tornielli con el Papa Francisco
(2) Audiencia general (10 de febrero de 2016)
(3) Ibídem
(4) Homilía en Santa Marta el 8 de marzo de 2014, fuente Infovaticana


jueves, 21 de abril de 2016

El nombre de Dios es Misericordia


Fue en la Audiencia general del 9 de diciembre de 2015, al siguiente día de inaugurarse el Jubileo de la Misericordia, cuando el Papa Francisco indicaba la principal preferencia de Dios: Y, ¿que es lo que "a Dios más le gusta"? -preguntaba-. Perdonar a sus hijos, tener misericordia con ellos, a fin de que ellos puedan a su vez perdonar a los hermanos, resplandeciendo como antorchas de la misericordia de Dios en el mundo

El mismo día de la Resurrección, Jesucristo se aparece a los Apóstoles reunidos y con la puerta cerrada por miedo a los judíos. Y les dice: Recibid al Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados, y a quienes se los retengáis les quedarán retenidos (Jn. 20, 22-23). Les concede la potestad de perdonar los pecados, y estos a su vez  lo transfieren a sus sucesores; así hasta nuestros días, porque independientemente a la época que viva el ser humano siempre estará necesitado de la misericordia divina. De este modo instaura el sacramento de la Reconciliación. No hay nada extraño que el Señor se valga de los hombres para actuar en las almas. ¿Acaso no nació del vientre de una mujer? ¿No tuvo por padre en la tierra a un carpintero? ¿No quiso reunir a un grupo de hombres y mujeres para dar a conocer el Reino de los Cielos? ¿Por qué no iba a seguir contando con el hombre para reconciliar al mundo con Dios?


 Cuando preguntaban a uno de los más famosos escritores del siglo XX, Gilbert K.Chesterton (Londres,1874-1936),  la razón por la que había ingresado en la Iglesia de Roma, contestaba que su primera respuesta era siempre: "para desembarazarme de mis pecados". El pecado ata, pesa sobre la razón, debilita las virtudes y deforma la conciencia. La mayor liberación que podemos obtener en esta vida es sentirnos perdonados por todas las caídas que nos apartan del amor de Dios. El pecado ya no provoca caer al precipicio de la desesperación; después del sacrificio redentor de Cristo para un corazón arrepentido es ocasión para el encuentro lleno de ternura con Dios: Por eso he repetido a menudo que el sitio donde tiene lugar el encuentro con la misericordia de Jesús es mi pecado(1).


Infinidad de vidas han cambiado, muchas lagrimas de alegría se han derramado, grandes horizontes se han abierto después de recibir la absolución  quienes se han acercado al sacramento de la alegría, como gustaba llamar a san Josemaría Escrivá de BalaguerEl propio Papa Francisco empezó a discernir lo que Dios le pedía en una confesión. Fue el 21 de septiembre de 1953. El joven Jorge Bergoglio contaba 17 años. Pasó por una parroquia de Buenos Aires antes de irse a la fiesta del Día del Estudiante. Había un sacerdote que no conocía (más tarde supo que había llegado a Buenos Aires para tratarse una enfermedad por la que murió al año siguiente) y sintió una gran necesidad de confesarse. Le cambió la vida:«Después de la confesión  sentí que algo había cambiado. Yo no era el mismo. Había sentido una voz, una llamada. Estaba convencido de que tenía que ser sacerdote. El Señor nos espera primero. Él nos «primerea» siempre». Dios le había mostrado el camino a través de un hombre, un sacerdote; mediante un sacramento, el de la Confesión.



Entristece y preocupa el escaso uso que se hace de este necesario y vital sacramento entre los cristianos. Cualquier sacerdote podría verificarlo en sus parroquias: muchos son los que comulgan y pocos los que confiesan. Pero también es una realidad que son pocas las iglesias donde hay turnos entre los sacerdotes para sentarse en el confesionario y facilitar posibles confesiones. Pero este es otro tema.  Para muchos, el no matar ni robar ya  constituye suficiente argumento para tener un alma intachable, a prueba de tentaciones, olvidando que además del mandamiento de no robar ni matar hay otros ocho; y si fueron puestos por Dios será porque necesitábamos tenerlos también en cuenta. Incluso numerosos cristianos dicen confesarse con Dios "directamente". Son buenas personas -alguna que otra conozco y doy fe de ello-, pero, posiblemente, por falta de formación, ignoran que el sacramento de la Confesión no es una invención de la Iglesia, sino un don, un regalo de Dios para el mundo. Pensar que Dios te ha perdonado evitando deliberadamente hacerlo conforme a lo prescrito,  es contradictorio conforme a las enseñanzas de Jesucristo.  Dios no puede contradecirse nunca. 

San Ignacio de Loyola, antes de convertirse, participó en la batalla de Pamplona donde cayó gravemente herido. Ante la posibilidad de morir, no teniendo sacerdote en el campo de batalla, recurrió a un compañero de armas para confesarle todos sus pecados. Obviamente, era laico, no podía absolverle, pero tenía esa sincera necesidad de tener delante de él a otro hombre para participarle sus penurias humanas. 


Ante cualquier duda o problema siempre acudimos a nuestro mejor amigo o persona experta que nos asesore. Siempre estamos necesitados de otro. Piensa por un momento desde que te levantas hasta que te acuestas de cuántas personas has dependido a lo largo del día. Sorprende hacer recuento ¿no? Pues para arrepentirte de tus miserias, para pedir perdón a Dios, para recibir su gracia ¿no vas a necesitar a una persona, a un sacerdote, que te de la absolución en nombre de Cristo? Porque esta y no otra es la única garantía de sentirnos perdonados. Además, en la confesión Dios no solamente perdona los pecados, sino que proporciona la gracia necesaria para combatirlos. 


Para el tema que trato con tu incondicional paciencia hay dos puntos del Catecismo de la Iglesia Católica que te aconsejo leer, bien resumidos en el Compendio. El punto 290 dice: La Iglesia recomienda a los fieles que participan de la Santa Misa recibir también, con las debidas disposiciones, la sagrada Comunión, estableciendo la obligación de hacerlo al menos en Pascua. El 305 señala: Todo fiel, que haya llegado al uso de razón, está obligado a confesar sus pecados graves al menos una vez al año, y de todos modos antes de recibir la sagrada Comunión.




Resumiendo. Estamos en Pascua de Resurrección. La Iglesia obliga -con la ternura de una madre- a que recibamos sacramentalmente al Señor al menos  en este tiempo. Confesar los pecados graves con las debidas disposiciones al menos también una vez al año y si vamos a comulgar. Ser antorcha de la misericordia de Dios en el mundo no se obtiene con voluntad, sino con la gracia de los sacramentos: Confesión y Eucaristía son imprescindibles para dar paz al mundo. No hay paz más consistente y justa que aquélla que proviene de la misericordia de Dios.


Ahora que ya sabes lo que a Dios más le gusta ¿vas a dejar pasar la oportunidad de agradarle? 



domingo, 14 de febrero de 2016

Cuaresma y Misericordia

Dos meses después de inaugurado el Jubileo de la Misericordia llega la Cuaresma. Recordarás que el día 8 de diciembre pasado, fiesta de la Inmaculada Concepción,  se procedió por el Papa Francisco a la apertura de la Puerta Santa, comenzando el Año Santo de la MisericordiaConcluirá el 20 de noviembre, domingo de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. La fecha tiene un importante recuerdo para la Iglesia católica: hace cincuenta años tuvo lugar la clausura del Concilio Vaticano II

Fue el Papa Paulo II, en el año 1470, quien estableció que en adelante el Año Santo Jubilar tuviera lugar cada veinticinco años, para que cada generación pudiera participar de los beneficios espirituales de un Jubileo. El último fue convocado por san Juan Pablo II en el año 2000 para conmemorar la entrada en el nuevo milenio. 

Recientemente se ha publicado el libro El nombre de Dios es Misericordia,  que recoge una conversación del periodista Andrea Tornielli con el  Papa Francisco. Preguntado sobre que es la misericordia, el Papa contesta que es la aptitud divina que abraza, es la entrega de Dios que acoge, que se presta a perdonarCuando el 13 de marzo de 2013 Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa, a la pregunta según el ritual ¿Aceptas?, contestó: Soy un gran pecador. Confiando en la paciencia y en la misericordia de Dios, en el sufrimiento, acepto. Reconocimiento de las miserias propias de un hombre llamado para ser el sucesor de Pedro. El 19 de abril de 2005, el antecesor del Papa Francisco, Benedicto XVI, en su discurso inaugural desde el balcón de la Basílica de San Pedro afirmó: Me consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me entrego  a vuestras oraciones. Humildad de otro hombre de Dios.

Desde que Pedro reconoció la condición de pecador después de la pesca milagrosa: Apártate de mí, Señor, que soy un hombre pecador (Lc. 5,8), el corazón del hombre sucumbe ante el descubrimiento del amor que Dios le tiene. Santa María Faustina Kowalska percibía así la misericordia del Señor: El conocimiento de mi miseria me permite conocer al mismo tiempo el abismo de Tu misericordia(1). Todos los santos han experimentado este profundo reconocimiento de la pobreza del hombre;  así quiere Dios el alma. Sentirnos pecadores es la cualidad primordial para recibir la misericordia de Dios, para abrazarnos a su benevolencia.

La crisis actual de hombre con Dios se debe, fundamentalmente, a esa falta de humildad que no quiere reconocer que una vida apartada del Creador le convierte en una criatura presa de sus instintos, en perjuicio propio, del prójimo y de la sociedad a la que pertenece.  Fíjate el elenco de pecados que relaciona san Pablo en la Carta a los Romanos en aquellos que no guardan el verdadero conocimiento de Dios, y descubre si alguno de ellos no tiene actualidad: repletos de toda injusticiaperversidad, codicia, maldad, envidia, homicidio, contienda, engaño, malignidad; chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, ultrajadores, altaneros, soberbios, vanidosos, inventores de maldades, desobedientes a sus padres, insensatos, desleales, sin compasión y sin piedad(v. 29-31). El hombre prescinde de Dios, se cree capaz de ordenar las leyes y los comportamientos y, sin embargo, llega incluso a convertirse en el propio y principal enemigo.

 La Cuaresma es tiempo propicio para la conversión. Tú y yo tenemos cuarenta días para profundizar en el alma y pedir al Señor gracia para ser valientes y humildes, para reconocer que estamos necesitados de misericordia, esa vía que hace unirnos a Dios: Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia. Es fuente de alegría, de serenidad y de paz(2).

Todos estamos necesitados de conversión para alcanzar una fe alegre, motivadora. No solamente necesitan conversión los que están alejados de la Iglesia; también los católicos comprometidos. Jubileo tiene una raíz latina que significa grito de alegría.  La parábola del hijo pródigo nos debe interpelar: ¿cual es mi trato con Dios?  Porque podemos tener una fe triste, distante, rígida, como la relación del hijo mayor con su padre, que a pesar de tenerlo cerca no aprecia los bienes que recibe. Dios quiere llenarnos de la misericordia, la necesitamos, es fundamental para sentirnos "cristóforos", portadores de Cristo. El mundo necesita del protagonismo de los cristianos. Se nos exige dar un sentido más humano al hombre y a su historia(3). Tenemos una misión perentoria: llevar a Cristo al mundo. Los corazones de los hombres están fríos, gélidos, porque les falta el amor de Dios, ¡carecen de júbilo! El Señor tiene "designios de misericordia" como revelaba el Ángel de Fátima a los pastorcitos. Debemos asumir el reto del evangelista: Sed misericordiosos como el Padre vuestro es misericordioso(Lc. 6,36). 




¿Qué tal si empezamos por repasar las obras de misericordia, las corporales y las espirituales? Se ha dicho que son los apellidos de Dios. En los próximos posts puedes repasarlas conmigo. Repasarlas, eso sí, para ponerlas en práctica. Para empezar de cero o recomenzar, tómate en serio un sacramento: la Confesión.

Te dejo con el video del Papa Francisco con la intención para este mes de febrero. Habla de tu casa y de la mía.

(1) La Divina Misericordia en mi alma, Diario de Santa María Faustina Kowalska, pág. 50.

(2) Bula del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Papa Francisco, pág. 1

(3) Concilio Vaticano II, Const. past. Gaudium et spes. n 40.



viernes, 15 de enero de 2016

Los nuevos Herodes



Mateo es el único evangelista que narra la presencia de los Reyes Magos en el Misterio del nacimiento de Cristo. Cuando llegan a Jerusalén preguntan a Herodes dónde está el rey de los judíos para adorarlo. Herodes se turbó, reunió a todos los príncipes y sacerdotes de su pueblo, y cuando éstos le confirmaron que tendría que nacer en Belén según lo anunciado por el profeta Miqueas, llamó a los Magos y les pidió que se informaran bien del lugar en que se encontraba el Niño para ir también a adorarlo. La estrella les guió hasta que se detuvo sobre el lugar donde había nacido el Mesías. Después de postrarse y adorar al Niño le hicieron presentes de oro, incienso y mirra. Avisados en sueños de que no volvieran a ver a Herodes emprendieron regreso por otro camino (Mt. 2,1-12). Herodes mandó matar a todos los niños de Belén y de sus alrededores, de dos años para abajo, con el fin de poder dar muerte  al Niño Dios (Mt. 2, 16-17).

Unos niños pequeños fueron las primeras víctimas del odio, del enfurecimiento del poder temporal hacia el poder eterno para acabar con Dios por cualquier medio. Persecuciones, encarcelamientos y atrocidades contra aquellos que profesan el amor a Jesucristo. Medios violentos en unos lugares determinados, y ardites sofisticados en otros; pero un mismo objetivo en todas las épocas: acabar con la presencia de Dios en el mundo. Así fue el comienzo de la era cristiana, y así sigue siendo veintiún siglos después.

Las navidades de 2015 pasarán a la historia de España como las más polémicas al querer usurpar el contenido esencial:  el nacimiento del Hijo de Dios, el sentido cristiano de unas fiestas milenarias. Con vagas excusas han buscado el enfrentamiento y la provocación con esa parte -grande- de la sociedad que aspira a vivir entrañablemente unos días con la familia, rememorando el nacimiento de Jesús; esperando los niños y mayores, por qué no decirlo,  la noche del día 5 de enero para recibir a los Reyes Magos  de Oriente.


No puede entenderse de otro modo la manera que se han organizado en ciudades y barrios de España las cabalgatas de Reyes Magos, especialmente la de Madrid, por tener mayor repercusión social. Se ha podido comprobar a través de las imágenes de televisión esos "cambios". Reyes Magos que más bien parecían ridículas parodias de quienes tienen que encandilar a los niños, gestos más propios de payasos de circo que de majestades llegadas de Oriente, indumentarias ridículas, hasta el punto de llevar uno de ellos la flor de la marihuana en su túnica; música disco amenizada por un disc jockey en lugar de villancicos; ausencia de los tradicionales camellos, elefantes o focas, porque según los "principes" y "ancianos" cercanos al poder, pueden ocasionar estrés a estos animales;  mensaje del rey Melchor, evitando mencionar al Niño Dios. Mi madre hizo una acertada descripción: parecía más un desfile de carnaval que una cabalgata de Reyes Magos.

En el madrileño barrio de Vallecas, en aras de la  igualdad de sexos, una mujer representó al Rey Baltasar. Una sorprendida sobrina de mi mujer -nueve años-  le advirtió a su madre que no era el Rey esperado, sino una mujer. Para los padres que no tenemos ya hijos pequeños es un alivio no tener que llevarlos a cabalgatas ante el riesgo de que pierdan la ingenuidad en la misma noche mágica para ellos.

Peor suerte corrió el colegio Arenales, de Carabanchel. Otros años en este barrio la cabalgata era organizada por la asociación de vecinos. Este colegio, ha venido participando sufragando los gastos por su cuenta, para que los alumnos pudieran participar en la cabalgata de Reyes con la ilusión que comporta. Este año, la junta de distrito ha sido quien ha organizado la cabalgata. No ha tenido reparo en vetar la participación de este colegio por impartir enseñanza de educación diferenciada -bajo el título "Educación diferenciada, ¿y por qué no?" publiqué una entrada el 13.07.13; pero quiero aprovechar este espacio para significar muy claro que es un derecho reconocido en la Constitución y en el Pacto Internacional propugnado por la  ONU, y diferentes sentencias avalan la legalidad y legitimidad de este tipo de educación, además de ser impartida en colegios de países europeos y de Estados Unidos, sin ser propiamente colegios católicos- alegando que es una segregación separar de clase a chicos y chicas, y que esta educación puede provocar conductas machistas. Las consecuencias de esta determinación no se han hecho esperar: hace unos días han aparecido pintadas en la fachada del colegio, repudiando la educación elegida por unos padres con total derecho a elegir la formación de sus hijos. Los más beneficiados de esta despótica decisión han sido niños en situaciones de pobreza en la Cañada Real: el colegio Arenales ha decidido que el dinero predispuesto a cubrir los gastos de la participación en la cabalgata se destinen a niños necesitados de este suburbio de Madrid.

Como último despropósito organizado muy a propósito, el ocurrido en Valencia. El pasado día 3, desde el balcón del Ayuntamiento, tres mujeres llamadas "reinas magas de enero", representando  los valores de libertad, igualdad y fraternidad, saludaron en acto oficial a sus conciudadanos. El alcalde valenciano aprovechó la ocasión para exaltar la república, invitando a "alejar los dogmatismos de las religiones que es lo que puede asegurar un mundo mejor".

Los nuevos herodes, los que reinan en castillos municipales -por ahora-, no han asesinado a niños como hizo el rey de los judíos, pero han matado ilusiones e inocencias por las calles de España, golpeando a una tradición marcadamente cristiana. Todo en aras de unas supuestas reivindicaciones que en nada tienen que inmiscuirse en la fiesta de los inocentes, los niños y niñas de España. 

Pese al ambiente de confusión creado, Dios vuelve a recordar a la humanidad cada 24 de diciembre, que está entre nosotros para nosotros, sin excluir a nadie. A pesar de los ofuscamientos, los cristianos no tenemos más meta que la de los Reyes Magos: dejarnos guiar por la gracia de Dios para  descubrir al Salvador.Todos, sin excepción, desde los lugares más cercanos a los alejados confines del mundo, hemos sido invitados a buscar al Señor para adorarle en Belén. Toda la humanidad está llamada a participar de ese regalo divino, porque Dios se hace hombre  para que mi gozo esté en vosotros y vuestra alegría sea completa (Jn. 15,11). 

Te dejo en este video las intenciones del Papa Francisco para este primer mes del año 2016 por si quieres unirte a las suyas. Es una bella muestra de que la religión no está para enfrentar a los hombres sino para disfrutar de la paz. ¡Te deseo un muy feliz Año Nuevo!


martes, 8 de diciembre de 2015

¿Imagine o Credo?


De todas cuantas imágenes se han podido ver a raiz de la matanza en Paris, el pasado día 13, hay una que me ha llamado poderosamente la atención. En pleno centro de la capital francesa, la mañana siguiente al siniestro y muy cerca del lugar de la masacre, un joven al piano interpreta la famosa canción de John Lennon, Imagine. Habrán sido cientos las veces que tú y yo habremos escuchado una de las últimas composiciones del ex-beatle antes de que otro perturbado mental terminase con su vida, tal día como hoy, en el año 1980. En ella hay una intención "antirreligiosa, anti-nacionalista y poco convencional está recubierta de azúcar", afirmación que entrecomillo porque así fue explicada por su autor. Te invito a escucharla porque es muy pegadiza, pero te aconsejo leer su letra. Lennon invita a imaginarse un mundo sin paraíso ni infierno, ni tampoco religiones ni países; un mundo, donde toda la gente vive en paz.

Achacar la culpa de los males de la humanidad a los estados y religiones es una corriente de pensamiento que encierra un  rancio ateismo,  en el que no hay más horizonte que la existencia marcada por la provisionalidad, en la que el ser humano sabe que es partícipe únicamente de formar parte de un ciclo donde nace, vive, se reproduce y con la muerte da paso a una renovación de la humanidad. Asi se termina una etapa, se concluye una vida anónima, marcada por la frustración; después no hay más horizonte que la nada. No es extraño que el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, famoso por la frase "Dios ha muerto", acabara sus días sumergido en la locura. La desesperanza conduce a la frustración y de ahí a la desesperación. 

El ateísmo ha cambiado tácticas y técnicas para no sucumbir, ya no busca desarrollar argumentos filosóficos para desterrar a Dios del mundo; ahora es más práctico,  quiere evidenciar que las acciones malvadas como las cometidas en París,  muestra que Dios no puede existir, que no es posible que un mundo y una criatura creada desde la divinidad actúe causando estragos y sufrimientos. La conocida frase de Carlos Marx "la religión es el opio del pueblo" queda anticuada, ahora el mal muestra que el ser humano está solo en la historia, que siempre lo ha estado y que su final siempre terminará en tragedia.

En rigor, los trágicos hechos de París, las guerras y exterminios que pesan sobre la historia de la humanidad, las crueldades cometidas hacia seres indefensos, la irrelevancia que tiene la vida del prójimo para aquéllos que incurren en el odio y la violencia, muestran que esta vida no es la mejor ni la única; de lo contrario, el ser humano sería un estrepitoso fracaso. Pensar que la vida presente y futura depende de un desalmado, de una desgraciada casualidad, hace al hombre ser presa de una angustiosa vaciedad interior. Si el destino final lleva a la víctima al mismo lugar que al verdugo, la existencia del hombre no puede ser más cruel. Si el alma  de la persona que sucumbe a manos de un criminal va a gozar o a penar tanto como la suya, la vida que vivimos es absurda. Si la muerte nos conduce al final de una existencia, el paso del hombre por este mundo es una previsible catástrofe personal.

Solamente desde una óptica religiosa, podemos encontrar  los seres humanos sentido en este peregrinaje. Guste o no guste,  el hombre es un ser religioso. Siempre lo ha sido. Los primeros hallazgos arqueológicos que se conocen, descubren la religiosidad primitiva, entendiendo como religión la búsqueda de un ser superior para encontrar respuesta a los interrogantes sobre su destino. El cristianismo de respuesta a la pregunta clave sobre el destino final. El Credo que profesamos marca el pasado, el presente y el futuro. Y no porque los cristianos hayamos descubierto que los hombres estamos llamados a la vida eterna; sabemos que somos inmortales porque Dios se ha hecho hombre, ha muerto por nosotros, en reparación por nuestros pecados, ha resucitado a una vida nueva y ha abierto las puertas del Cielo... ¿para todos? El Credo nos responde: ... dese allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. El destino final de nuestras almas no será el mismo para todos.

El año litúrgico concluye siempre en noviembre con la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Es en esta fiesta donde se realza la figura de Jesucristo como Juez. El evangelio de Mateo, capítulo 25, versículos 31-46, es un buen texto para replantearnos la infinita misericordia de Dios, pero también su infinita justicia. Jesús habla a sus discípulos de la segunda venida para juzgar a los vivos y difuntos, y expresa bien a las claras que habrá castigo eterno para unos y vida eterna para los justos, muy en función del amor al prójimo que hayamos podido participar. Ello no significa que haya que esperar hasta el final de los tiempos para que quienes han rechazado la misericordia de Dios se vean condenados y los justos premiados, hay un juicio particular en el momento que se acaba nuestra vida. Es en ese momento donde rendimos cuentas al Señor de los actos de nuestra vida, de la correspondencia al amor de Dios y de nuestras acciones en beneficio o perjuicio del prójimo.  Será en el juicio final, donde el cuerpo se encuentre con el alma, bien para vivir la felicidad plena en el Paraiso, o la condenación para siempre en el Infierno.

A decir verdad, si nos referimos a coherencia, veo más coherente la fe que profesamos en el Credo que  el contenido de la canción Imagine, de Jhon Lennon. El triste final de su vida es un ejemplo de que creer en Dios es más racional que no creer en nada. Sirva este 35 aniversario de su fallecimiento para rogar por él, y por cuantos mueren sin fe en la vida eterna. La Misericordia de Dios siempre está al alcance de un alma en las postrimerías de la vida terrena. Tengámoslo presente en este día de la Inmaculada Concepción, en el que el Papa Francisco ha abierto la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro para dar inicio al Jubileo de la Misericordia.  Por supuesto, dejamos el tema para un próximo post.






Os dejo este video con los chicos de Fearless. Hablan, por cierto, de coherencia.




domingo, 1 de noviembre de 2015

Holywins vs. Halloween




Posiblemente estés mucho más familiarizado de unos años a esta parte con la fiesta de Halloween que con la de Holywins. Son palabras difíciles de pronunciar, pero lo que nos importa más que la pronunciación es su significado. La etimología de Halloween  proviene de "All hallow´s,  que traducido al castellano es víspera de todos los santos. Halloween hunde su raíces en costumbres anglosajonas, heredadas de los pueblos celtas, que en los últimos años ha traspasado fronteras y, como ya es natural con otras costumbres importadas, en España está adquiriendo un relieve que afecta a la cultura, tradición y creencias.  Holywins se forma por la unión de las palabras holy (santo) y win (vencer). Por tanto, significa "la santidad vence". Esta fiesta surge en el año 2002 en Paris y se está extendiendo en las parroquias españolas, a fin de contrarrestar los efectos de la propagación de la fiesta de Halloween, que es una celebración que resurge el antiguo paganismo, plagado de supersticiones ante el fenómeno inédito de la muerte. 

La fiesta de Halloween es fundamentalmente infantil y juvenil. Los destinatarios son quienes menos piensan en la muerte. Holywins también tiene principales protagonistas a los niños, aunque con menos afán comercial y divulgativo. En Holywins los niños se disfrazan de ángeles, santos, religiosos, en contraposición a la de Halloween donde los chicos y chicas se disfrazan de brujas, monstruos, fantasmas, zombis y demonios, con tridente y rabo incluidos. El trasfondo de la fiesta de Holywins en las parroquias es el de hacerles ver a los niños que  Dios nos ha creado para ser felices en la tierra pero que sueña con tenernos en el Cielo. Desconozco cual es el mensaje en los colegios que se da a los niños con la fiesta de Halloween. Mucha imaginación deben tener lo profesores para explicar a los alumnos el sentido de disfrazarse de brujas o diablos.

Expuestos los significados de estas fiestas, si tuvieras que elegir ¿por cual te decidirias? ¿Halloween o Holywins? ¿Disfraz de ángel? ¿Disfraz de demonio? O lo que es lo mismo: ¿piensas que la muerte es el final definitivo de tu vida? ¿O piensas que la muerte es el comienzo de otra llena de plenitud? Reflexiona: Pues el salario del pecado es la muerte; pero el don de Dios es la vida eterna en Cristo Jesús, Señor nuestro (Rom. 6,23). San Pablo no tenía dudas, ¿y tú? ¿Vas a dejarte influenciar por modas importadas nacidas de costumbres paganas por no conocer a Dios? Hay que tenerlo claro: solamente quien puede reconocer una gran esperanza en la muerte, puede también vivir una vida a partir de la esperanza (1). La esperanza que tuvieron tantas santos cuya fiesta se celebra hoy. Descubrieron el inmenso amor de Dios: El hombre se explica sólo si existe un Amor que supera todo aislamiento, incluso el de la muerte, en una totalidad que trascienda también el espacio y el tiempo.


La quietud interior de una persona, de un grupo, de un pueblo o de una sociedad no se consigue a base de burlas ante la trascendencia de la muerte. Por muchas piruetas que queramos tener, por muchos desplantes que seamos capaces de expresar, siempre llegará la ocasión donde habrá que afrontarla con seriedad. El sentido del rechazo ante esta experiencia siempre estará presente, incluso entre personas creyentes. Pero hay una explicación, hay un sentido, hay una esperanza: ¡Cristo! Cristo nos sostiene a través de la noche de la muerte que él mismo cruzó; Él es el Buen Pastor, a cuya guía nos podemos confiar sin ningún miedo, porque Él conoce bien el camino, incluso a través de la oscuridad.




El Paraiso, no lo olvides, no es un lugar privilegiado para unos pocos. Puede que la fiesta de Todos los Santos sea como una meta inalcanzable, solamente para cristianos excepcionales, para santos, de los que conocemos y llamamos santos de altar, los que han sido canonizados. No es así. Te doy una definición sencilla de lo que podemos entender por santos: aquella persona que descubre lo mucho que le ama Dios, y que no es capaz de decirle que no. 

En una ocasión preguntaron a la Beata Madre Teresa de Calcuta lo que sentía cuando el mundo le aclamaba como santa, y contestó al periodista: "La santidad no es un lujo, es una necesidad". Y así debe ser para los cristianos. Una necesidad. Máxime aún cuando desde el Concilio Vaticano II proclamó la "llamada universal de todos los cristianos a la santidad". 

Pídele a María -también lo pido para mi-, que es Puerta del Cielo y Reina de todos los Santos, que te ayude a luchar decididamente con todo cuanto te impide ser un cristiano con más esperanza. Un propósito: ser santo. Y una meta: el Cielo.  

Insertalo bien en tu disco duro: ¡Holywins! ¡La santidad vence!

(1) Benedicto XVI, Audiencia (2-XI-2011). También para las citas que siguen.